Semana sangrienta deja un centenar de muertos en cárceles de Brasil

Por: Agencias 2017-01-09

Al menos cuatro presos fueron asesinados ayer en una cárcel de Manaos, Brasil, y se reportó el hallazgo de otros tres cuerpos de una masacre anterior, elevando a un centenar los muertos en esta semana sangrienta en las prisiones brasileñas, azotadas por la guerra entre las grandes bandas del narcotráfico.


El enfrentamiento de la madrugada de ayer, en el que la mayoría de las víctimas fueron decapitadas, ocurrió en el presidio Desembargador Raimundo Vidal Pessoa por “motivo desconocido”, según un comunicado del Comité de Gestión de Crisis del estado norteño de Amazonas, cuya capital es Manaos, que añadió que “la situación en este momento es considerada estable”. 


El penal, situado en el centro de la ciudad y clausurado en octubre por sus malas condiciones, había sido reabierto de urgencia el lunes para acomodar a casi 300 reclusos procedentes de otros tres presidios de la capital amazónica.


Las autoridades locales pretendían así separar a los presos de las dos facciones implicadas en la masacre del pasado domingo, en la que 56 internos fueron brutalmente asesinados en el complejo penitenciario Anisio Jobim (Compaj), también en la capital.


En la tarde del lunes, otros cuatro cuerpos fueron encontrados en otra unidad del mismo complejo.


El mismo viernes, en el también norteño estado de Roraima, otra masacre dejó 33 reclusos muertos, agravando la crisis del sistema penitenciario brasileño, carcomido por la superpoblación y controlado por las bandas.


Aunque el balance descendió después a 31 fallecidos, este sábado se encontraron dos cuerpos enterrados en el mismo presidio de Boa Vista, capital de este estado fronterizo con Venezuela, donde se produjo la tragedia.


Más de 100
Ayer, autoridades del estado el Amazonas informaron del hallazgo de tres cuerpos “en avanzado estado de descomposición” en el Compaj, con lo que se elevó a cien el número de asesinados en una semana considerando las cuatro nuevas víctimas en Manaos.


Esta última escalada de violencia la desencadenó, según las investigaciones, la guerra abierta entre el Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor facción criminal del país, y el Comando Vermelho (CV) -apoyado por sus aliados locales de la Familia do Norte-, por el control nacional del narcotráfico.


Los expertos ven la raíz de la ruptura entre el poderoso PCC, surgido en presidios paulistas a inicios de la década de 1990, y el carioca CV en el asesinato del barón de la droga Jorge Rafaat Toumani,  en una emboscada en junio en la frontera con Paraguay. Su muerte habría sido ordenada por el PCC, que no dividió el dominio de ese enclave estratégico. Las dos bandas habían convivido en relativa armonía por dos décadas.


“A partir de ese momento, la alianza se rompió. Y las consecuencias están apareciendo, que son las masacres en los presidios”, afirmó el fiscal Marcio Sérgio Christino al diario O Estado de Sao Paulo. 

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