Municipio ha recaudado $3.500 millones con la concesión de las Termas

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Nevados de Chillán 10:15 PM 2017-01-07

Hace 10 años comenzó una nueva etapa en el largo historial de las Termas Minerales de Chillán, el preciado bien de la ciudad en Pinto. Tras un proceso tortuoso y marcado de polémicas y acusaciones de todo tipo, la municipalidad local entregó el control del predio cordillerano a Nevados de Chillán el año 2008.

Terminaban así 30 años durante el cual el control del resort de montaña fue de la hotelera local Somontur, de la familia Giner, empresa que tras la decisión edilicia enfrentó una difícil evolución que la llevó en poco tiempo a una quiebra, que se resolvió al ser adquirida una parte de la compañía por ISN, filial de Cruz Verde, el año 2013.

El proceso de licitación de los bienes en Pinto comenzó el año 2005, cuando la Municipalidad de Chillán  contrató un estudio para conocer y cuantificar los ingresos potenciales de las dos unidades de negocios que serían licitadas: por un lado el dominio esquiable y Valle Hermoso, y por el otro el Hotel Pirigallo (actual Hotel Nevados de Chillán).

Se trataba de contratos que no daban a la ciudad más de 30 millones de pesos al año, a pesar de que como se demostró a partir del informe económico emanado desde la empresa Inecon, anualmente se generaban multimillonarios ingresos del orden de los $3.000 millones, de acuerdo a cálculos de la época.
Las cosas cambiaron aquel 2 de enero de 2008, cuando personeros municipales encabezados por la entonces administradora municipal Magaly Donoso, y el contralor interno Wenceslao Vásquez llegaron para recepcionar los bienes municipales y confirmar el despeje del área para que asumiera el nuevo concesionario.

Terminaba así el proceso licitatorio, donde uno de los hitos principales ocurrió el 20 de noviembre de 2007, cuando el Concejo Municipal de Chillán, por la mayoría de sus integrantes, aprobó traspasar la tutela de las propiedades de Chillán  en las Termas a la empresa Consorcio Chillán, controlada por el empresario Guillermo Ruiz, firma que entró a administrar el predio cordillerano bajo el nombre de Nevados de Chillán, debido a que la marca Termas de Chillán le pertenecía a Somontur.

Con el cambio de concesión  comenzó un período marcado por permanentes disputas judiciales entre Consorcio Chillán y la municipalidad, con Somontur. Los problemas llegaron a tal nivel que incluso corrió riesgo la temporada de esquí 2009, por las disputas por la ocupación de los andariveles que en ese tiempo tenía la hotelera local y que no había retirado. Por otro lado, Somontur cuestionaba la calidad de las telesillas que instalaba Nevados, argumentando que no tenían las características exigidas en las bases de licitación.

Durante esa fase, la principal controversia estuvo relacionada con la legalidad de la licitación misma y la calidad de la oferta presentada por la firma ganadora, la que fue impugnada por el antiguo controlador a través de un proceso que culminó recién el 6 de noviembre de 2013, cuando la Corte Suprema avaló el proceder del municipio local.

Ese día el máximo tribunal rechazó los recursos de casación interpuestos por la compañía chillaneja, dando vía libre a Nevados de Chillán para que comenzara a desplegar sus inversiones en un plan de trabajo a 30 años plazo. La decisión del tribunal se ajustaba además a un informe previo de Contraloría General de la República, que había sido favorable al municipio.

La empresa local Somontur había argumentado permanentemente que las bases de licitación tenían una serie de fallas, lo mismo que la oferta del Consorcio. Sin embargo, tras seis años de litigios, vio perder definitivamente la posibilidad de que el proceso volviera a fojas cero y fuera convocado un nuevo concurso público.

Ese escenario fue el mejor para el municipio, ya que si perdía en la Corte Suprema se exponía a una situación extremadamente compleja, debido a que podía haber enfrentado un juicio de su nuevo concesionario, que probablemente habría pedido la devolución de lo invertido a esa fecha, compensación económica y lucro cesante.

INGRESOS EN 10 AÑOS

Según cifras de Nevados de Chillán, las Termas entre los años 1978 y 2007 generaron ingresos por una suma total equivalente a US$700.000 (350 millones de pesos de aquella época), de los cuales el municipio debió reinvertir US$50.000 en las propias Termas de Chillán. 

Y de acuerdo a antecedentes oficiales emanados desde la municipalidad chillaneja, desde el año 2008 a la fecha, primero bajo la modalidad de arriendo y luego por concesión, la empresa Nevados de Chillán ha pagado a la ciudad  $3.485.767.045. 

De manera paralela la empresa ha reinvertido recursos en cumplir con un plan de infraestructura y servicios al que se comprometió cumplir desde que se hizo cargo del destino turístico y que considera hoteles, edificios, andariveles, cafeterías y equipamiento en general.

Hasta el tercer trimestre de 2016, informó el municipio chillanejo, la empresa liderada por Guillermo Ruiz ha invertido en los terrenos concesionados alrededor de $13.000 millones.

Desde que comenzó la concesión han sido instalados 10 medios de elevación, cuya calidad no obstante ha sido puesta en duda por diferentes personeros. Ello debido a que las bases de licitación exigían equipos marca Doppelmayr o similar, y se argumenta que los instalados en la actualidad distan de aquellos requisitos.

En la actualidad existen 12 andariveles operativos más uno en construcción, por lo que para la próxima temporada 2017 se espera contar con una capacidad total de elevación de 16.336 esquiadores por hora.

En estos momentos, informó  el gerente general de la empresa, Manuel Dinamarca, está en fase de desarrollo el nuevo elevador El Refugio, que tuvo un costo de aproximadamente $2.000 millones y que permitirá acceder esquiadores al sector de Las Tres Marías.

Fuera de ello, planteó el ejecutivo, no tienen trazados por ahora medios de elevación adicionales ni tampoco grandes edificaciones como el Hotel Alto Nevados, construido hace ya tres años, o edificios de departamentos como el levantado en Valle Hermoso, inversión que fue cuestionada por el Servicio de Evaluación Ambiental por no tener aprobado su permiso ambiental.

USO DE MARCAS

Desde que comenzó la nueva concesión, uno de los temas pendientes es el uso de las marcas Termas de Chillán, que están en poder del anterior concesionario -Somontur- que las inscribió a mediados de los años 90 sin oposición municipal.

Tras hacerse cargo de los bienes en Pinto, Nevados de Chillán y la municipalidad comenzaron las acciones judiciales ante el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inapi)  con la finalidad de los empresarios turísticos y la comunidad en general pudiera usarla.

La denominación correspondía originalmente al nombre del fundo Termas Minerales de Chillán, inscrito por la municipalidad local el año 1880 en el Conservador de Bienes de Raíces. Desde entonces ha formado parte de la historia local.

Las gestiones ante el Inapi comenzaron el año 2009 y solo el año 2014 hubo un pronunciamiento oficial de ese organismo, que en síntesis daba la razón al concesionario y al municipio, argumentando que la marca aludía a un lugar geográfico. No obstante, luego de ese pronunciamiento la pugna se judicializó.

Según los argumentos municipales, el terreno que ocupaba Somontur bajo el nombre Termas de Chillán  era relativamente pequeño, con no más de 20 hectáreas, en relación a todo el complejo perteneciente a la ciudad, que usa el nombre Nevados de Chillán, y que tiene 10 mil hectáreas.

Los abogados municipales defendieron que la expresión debía ser usada por todas las personas y empresarios grandes y pequeños que explotan la zona, no pudiendo obtenerse un monopolio sobre un concepto que impide que el resto lo pueda utilizar.

De confirmarse la sentencia anterior, la marca volvería al municipio chillanejo y el actual concesionario podría explotarla para los fines que considerara conveniente, como utilizarla como denominación para el complejo que administra y los hoteles municipales. Lo mismo podrían hacer empresarios de Las Trancas.

AGUAS SUPERFICIALES

Tras la concesión surgió otro conflicto grave, abierto aún, que se relaciona con el uso de  las aguas superficiales que emergen desde los terrenos municipales y que son captadas con la finalidad de surtir a los complejos hoteleros y residenciales que existen en la montaña.

Según la interpretación de los regantes de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín, los pequeños cursos de agua que nacen en el predio termal, que en conjunto conforman un volumen enorme de agua, son parte de la cuenca correspondiente al río Renegado, afluente principal del Diguillín, por lo tanto les pertenecerían.

La entidad demandó a la Municipalidad de Chillán ante tribunales cuando esta trató de inscribir las aguas, que nutren del recurso a los hoteles y las piscinas termales. En estos momentos, aún no existe una sentencia definitiva sobre el particular.

DESARROLLO GLOBAL

Al cumplirse 10 años desde que la municipalidad traspasó sus bienes a Nevados, existen muchas aristas abiertas. Pese a ello la Alcaldía en todos estos años no ha sido capaz de generar un Plan Maestro de Desarrollo del predio concesionado.

Desde el municipio chillanejo se informó  que para comenzar a estudiar el plan “se espera comenzar la elaboración de un levantamiento topográfico, principalmente de las áreas más susceptibles de ser desarrolladas”.

Además, la municipalidad no se cierra a generar nuevas unidades de negocios en las Termas de Chillán, lo que en todo caso depende de lo que aconseje el Plan Maestro.

Para este año se esperan definiciones importantes en relación al principal bien de la ciudad, como son las resoluciones judiciales relacionadas con el uso del agua y la utilización de las marcas. Conflictos que se dan en un entorno volcánico que casi simbólicamente se encuentra en alerta amarilla hace más de un año, debido a los persistentes pulsos eruptivos del volcán Chillán, que según expertos, están lejos de terminar.

Comentarios