Caída en precio de arándanos

Por: 2017-01-06

La futura Región de Ñuble experimenta una necesidad imperiosa de encontrar el camino que la reinstale en la senda del crecimiento y lo que más puede ayudarla a alcanzar ese objetivo es el desarrollo de la agricultura, que ocupa un lugar trascendente en nuestra matriz productiva. 

Las cifras de exportaciones locales muestran cifras que marcan una tendencia alcista, no obstante, la canasta está dominada por el sector primario, lo que hace vulnerable al sector agroalimentario frente a factores externos, como las variaciones de precios. Por otra parte, la oferta es muy poco diversificada y se concentra principalmente en los berries.

Ambas debilidades han quedado en evidencia esta semana y afectan esta vez al arándano, el cultivo que hasta ahora era el más rentable en Ñuble, donde concentra la mayor producción nacional de este berrie, con más de 4 mil hectáreas.

En efecto, a diferencia de otras temporadas donde la coyuntura internacional ha sido beneficiosa, esta vez las leyes del mercado fueron implacables con este fruto fresco y de corta vida. El adelanto de la cosecha nacional en tres semanas hizo que los embarques nacionales coincidieran con los envíos de Perú y México, generando una sobreoferta en Estados Unidos, que es el destino del 62% de nuestras exportaciones, pero también afectando a los mercados asiático y europeo. Además, la situación se ha visto agravada por el aumento del volumen de nuestros competidores, que han doblado sus envíos con respecto a fechas similares de la temporada pasada. El resultado es que los precios han caído más de 50% y no pocos productores creen que ni siquiera les alcanzará para salvar los costos. 

Igualmente, los fruticultores locales admiten que no tenían suficiente información sobre el comportamiento de sus competidores de otras naciones y reconocen que solo unos pocos conocen los precios que rigen en otros mercados y que la mayoría solo sabe del valor que se está pagando en el territorio al que pertenecen. 

Esa debilidad, como queda demostrado, los expone a coyunturas desconocidas que pueden afectarlos seriamente, poniendo en riesgo, incluso, la viabilidad de sus cultivos o proyectos de crecimiento de los mismos.  

Con razón se dice que la información veraz y precisa sobre el comportamiento de los mercados externos es oro para la agricultura exportadora. Sin embargo, la tarea es altamente compleja y por lo mismo tiene el valor de un metal precioso, lo que generalmente desalienta a los productores, también reacios a asociarse con este objetivo. 

Por otra parte, desde el Estado, se ha hecho un esfuerzo importante de prospección, delineando las grandes tendencias que configuran los escenarios futuros de la agricultura y el mundo rural, pero se ha carecido de un trabajo de investigación de mercados que permita a los productores anticipar escenarios y tomar mejores decisiones. También la dificultad y costos, han desalentado las ideas en esa dirección. 

Este episodio, calificado por los productores como la “tormenta perfecta”, debería llevarlos a buscar que la oferta sea más pareja durante las próximas temporadas y avanzar en eficiencia, calidad y sobre todo en información de mercados, pues mantener esta debilidad podría llevar a nuevas estimaciones erradas e incluso, constituir un desincentivo a la inversión en éste y otros rubros que aún tienen un gran potencial de crecimiento en la futura Región de Ñuble.
 

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