[Editorial] Refichaje de militantes

Por: 2017-01-05

“Firmatones”, jornadas con representante del Servel y notario incluido, además de cartas, mensajes en redes sociales y llamados telefónicos, son parte de la batería que están utilizando los partidos políticos para atraer gente al complejo proceso de refichaje de militantes, al que están obligados por la Ley de Fortalecimiento de la Democracia, promulgada el 11 de abril del año pasado.

El desprestigio en que ha caído la actividad política, sus instituciones y las personas que las integran, ha dificultado sobremanera el trabajo de las diferentes colectividades, pese a que el umbral bajó significativamente en comparación al proyecto original del Ejecutivo. 

La nueva normativa, generada en el marco de la agenda de probidad y transparencia, obliga a volver a inscribir al menos el equivalente al 0,25% de las personas que votaron en la última elección de diputados, es decir, apenas 17.500 militantes cada uno de los partidos.

El problema es que las colectividades solo tienen hasta el 14 de abril de 2017 para alcanzar ese umbral mínimo y hay varias que están bastante atrasadas. A nivel nacional, hasta al momento, han refichado 12 mil militantes en la Democracia Cristiana; 16 mil en el Partido Socialista, 5 mil 500 en el Partido Radical, 9 mil en la Unión Demócrata Independiente y 7 mil en Renovación Nacional. En Chillán, en tanto, el panorama es igualmente pobre y los números de los diferentes partidos oscilan entre 100 y 200 militantes reinscritos. 

Cabe aclarar que las colectividades que no cumplan con la cantidad mínima de militantes no podrán presentar candidatos presidenciales ni podrán acceder al financiamiento estatal, considerando la prohibición de los aportes de entes privados a las campañas políticas dictada en la nueva ley.

Para analistas políticos este proceso ha demostrado, en primer término, que los padrones antiguos estaban totalmente “inflados”, ya que muchos de ellos presentan actualmente más de 100 mil inscritos. Por otro lado, pone en entredicho la real representatividad que los partidos tradicionales tienen en el actual sistema político chileno.

De hecho, cuando se rebajó de 45 mil militantes reinscritos a 17.500, a solicitud de todos los partidos del espectro nacional, se pensaba que era una cifra alcanzable de manera relativamente fácil, pero la situación actual demuestra el nivel de desorden que existen en los registros de los partidos y la “publicidad engañosa” con que solían argumentar la legitimidad de su representación.

En todo caso, el refichaje no es la única nueva obligación que tendrán que cumplir los partidos. También deberán remitir al Servel sus reglamentos de elecciones internas, adecuar sus estatutos a las nuevas disposiciones y solicitar al Ministerio de Bienes Nacionales el reconocimiento de su calidad de poseedores regulares de los bienes inmuebles de su pertenencia y que no estén inscritos a su nombre en el Conservador de Bienes Raíces.

Se espera, asimismo, que modernicen y mantengan una actualización permanente de sus sistemas de transparencia activa a través de sus respectivas plataformas digitales, tal como ocurre en la actualidad con servicios públicos y ministerios de Estado.

El cumplimiento de estas exigencias en los plazos establecidos y con el máximo apego a las disposiciones emanadas por sus propios legisladores, contribuirá a la recuperación de la alicaída confianza ciudadana en estas instituciones. Por el contrario, cualquier retraso o alteración de este calendario será visto como una nueva muestra de descrédito por parte de quienes deben impulsar esta agenda de probidad y mantenerla en lo más alto de sus preocupaciones.

 

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