Un mazazo que derrumbó la ilusión

Por: Rodrigo Oses 2016-03-20

“Mojen la camiseta cagones!!!, váyanse malos cu...!!!”, gritaban un puñado de enardecidos hinchas de Ñublense con sus rostros apegados contra la reja perimetral de calle Pedro Aguirre Cerda, mientras el volante Carlos López se subía a su auto acompañado por su esposa, que respondió con algunos gestos.

El ambiente ardió afuera. Los furibundos fanáticos quisieron echar abajo el portón metálico para ir a encararlos  y solo  la intervención de carabineros evitó que los incidentes pasaran a mayores, porque segundos más tarde se enfrascaron en una escaramuza con los hinchas de Deportes Concepción que salían del recinto.

Es que la frustración que generó la derrota de los “diablos rojos” ante el impago cuadro lila por 3-1 encolerizó a una hinchada que agotó la paciencia con el equipo.

Ñublense perdió su invicto como local, cosechó su tercera derrota consecutiva, hipotecó su opción de liguilla, evidenció errores en defensa y una preocupante impotencia ofensiva sin la presencia de su goleador Sebastián Varas.

Fue tan pobre el caudal creativo y la fineza ofensiva de Ñublense, que Luis Flores Abarca, un jugador que hace cuatro años estaba retirado, tuvo que vestirse de héroe para levantar la bandera de la lucha y el amor propio cuando el equipo naufragaba.

Es que ya desde el primer tiempo comenzaron a notarse las dificultades para profundizar y llegar con peligro ante un bien parado Deportes Concepción, que de mitad hacia arriba era directo y punzante, aprovechando la velocidad de Kevin Martínez, la técnica de Juan Silva y empuje de Torres.

Un zurdazo de Flores y un cabezazo de Silva, que no marcó presencia ofensiva y sucumbió ante el duro marcaje de los centrales del “Conce”, más un disparo de Pozo y otro de Parra contenidos por Limenza, fue como expresión ofensiva lo más claro del Rojo en la primera media hora.

ERRÁTICO E IMPOTENTE
López comenzó a perder muchos balones en la salida y Concepción aceleró para comenzar a hacer daño y desnudar los errores de la zaga roja. El veloz Martínez tuvo la apertura, luego Torres y hasta Leiva comenzaron a filtrarse en un bloque que defendía muy mal. Los zagueros centrales Pedreira y Rojas comenzaron a mostrar las fisuras de una pareja que por primera vez jugaba junta. 

Esto quedó patentado a los 35’ cuando José Torres les ganó a todos en las alturas y anotó la apertura de cabeza. Con Huerta y Sobarzo, Fernando Díaz corrigió la falta de profundidad por la banda derecha y la pobre recuperación de balón y errática salida desde la zona de corte. Ñublense levantó y emparejó el marcador por intermedio del atacante más activo, Luis Flores, quien conectó un centro rasante de Rieloff. Pero la fragilidad defensiva de Ñublense permitió que Kevin Martínez le ganará la espalda a Herrera tras un pelotazo largo, finteara a los centrales y definiera con un zurdazo bajo. Fue un mazazo para Ñublense que se quedó sin ideas para articular jugadas de riesgo ante la poblada defensa penquista.

El 3-1 fue la lápida. Ruiz entró destapado tras un tiro libre y anotó de cabeza ante la parsimonia de Pedreira y Rojas y la estéril volada de Morandi, quien en todo caso evitó un resultado más abultado con tres tapadones notables.

En la recta final, los “diablos rojos” fueron pura impotencia. El tardío ingreso de Rentería sumó solo confusión en un equipo que perdió el rumbo de local y prácticamente hipotecó su clasificación a la liguilla por el ascenso.

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