Seis miradas para entender el complejo año agrícola que termina

Por: Roberto Fernández Fotografía: Archivo 2017-01-03

Según el presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Álvaro Gatica Pérez, el 2016 “fue un año disímil para las actividades agropecuarias. Los cultivos tradicionales han sufrido por importantes pérdidas de superficie y bajos precios, lo que alarma no solo a los agricultores, sino que al resto de los actores de las cadenas agroalimentarias”. 
En cambio, el dirigente destacó que “en frutales se demostró que su superficie en la Región del Bío Bío creció un 33% en los últimos 4 años. Pero estamos terminando el año con una tremenda incertidumbre por el comportamiento de los mercados y precios, especialmente de los congelados”.
Expuso, sin embargo, que “lamentablemente, las reformas tributaria y laboral añadieron más dudas que certezas entre los agricultores. Quizás lo más negativo fue la aprobación en la Cámara de Diputados de la Reforma al Código de Aguas, que dañará irremediablemente los derechos de los regantes y sus posibilidades de seguir emprendiendo. Esperamos que esta reforma sea notoriamente mejorada en su tramitación en el Senado”.
Otro aspecto negativo que mencionó Gatica “son los tímidos avances en contener la violencia rural en las regiones del Bío Bío y La Araucanía”.
Por otro lado, dijo que “lo positivo es que la actividad silvoagropecuaria sería el sector productivo que más crecerá en 2016, permitiendo mitigar la desaceleración de la economía nacional y demostrando una vez más la gravitante importancia social y económica que tiene”.

 

El seremi de Agricultura, Rodrigo García Hurtado, expuso que la gestión del Ministerio “se ha enfocado en cuatro ejes prioritarios, que tienen por objetivo reducir las desigualdades y agregar valor al sector: desarrollo del capital humano; recursos hídricos; preservación del medio ambiente; y fomento al emprendimiento silvoagropecuario”.
En ese sentido, destacó “el trabajo que nuestra cartera ha desarrollado en materia de riego. Estimamos que el presente año llegamos a una inversión pública en obras de riego superior a los $11.000 millones, monto al cual se deben sumar el aporte de los privados, con lo que se configuraría una inversión pública-privada de $15.000 millones”.
García sostuvo que durante  2016 fue aprobado por el Consejo Regional el convenio CNR- Gore Bío Bío por $5 mil millones “para fortalecer el riego regional y cuya ejecución comenzará el año 2017. Además, durante el 2016 también el CORE Bío Bío aprobó dos programas CNR para capacitar y fortalecer a los regantes de los canales Cayucupil y Laja Diguillín por $860 millones, cuya ejecución también se iniciará en 2017”.
Respecto a lo negativo, García manifestó destacó “los daños causados por el cambio climático”. 
“Lluvias, vientos, heladas que han afectado algunos rubros y la falta de nieve que provocará déficit de agua para riego. Estamos conscientes de que estos eventos deben ser observados como una señal para cambiar nuestra forma de toma de decisiones en el sector agrícola, tanto desde el punto de vista público como el privado”, concluyó.

 

Como “un año de inflexión” para los vinos de la zona calificó el presidente de la Asociación de Enólogos y Profesionales del Vino para el Valle del Itata (Agepvvi), Felipe Neira González, este 2016. “Si bien hace un par de años que se está hablando de Itata, creo que ahora la cobertura fue mucho mayor”. En ese sentido, destacó que el 2016 “ha sido positivo en términos de calidad de vinos y marketing del Valle”. Pero expresó que “lamentablemente, este año, el precio, aunque aumentó en comparación con los últimos años, no favoreció a la mayoría de los viticultores, y el problema se relaciona con la dependencia que tienen de las grandes empresas compradoras de uva”, por lo que postuló que la asociatividad es la clave.
Manifestó que “el precio de la uva ha sido bajo, pero no así el precio del vino y la proyección de éste”. Por lo anterior, expuso que para quienes logren vinificar, “se les ha presentado una gran oportunidad en el mercado internacional y en tiendas y restaurantes puntuales a nivel nacional”.
Según el dirigente, “la promoción del vino de Itata ha sido positiva este año: la Agepvvi, en conjunto con Wines of Chile, ProChile y Corfo, gestionaron la visita de varios periodistas especializados, enólogos, sommeliers y expertos, y las críticas fueron positivas. Producto de esto, el 2016 hubo reportajes de Itata en las revistas especializadas más leídas de Japón e Inglaterra, además de una gran cobertura nacional”. 
Neira también destacó el convenio entre la Agepvvi, Sernatur y Protur, para mejorar la comercialización de los vinos del Itata en restaurantes y hoteles de la zona.

 

Carlos González Mufdi, presidente de Aprocarne Ñuble y de Fedecarne, sostuvo que “el sector que más creció en 2016 fue el agropecuario y se espera que en 2017 también sea el principal motor de la economía nacional”.
Sin embargo, planteó que “durante el año constatamos que la masa ganadera chilena ha disminuido un 20% entre 2007 y 2015. Pero la buena noticia estuvo en los precios pagados, ya que fueron muy superiores a los de años anteriores”. 
Esta situación, según explicó, “permitió que los agricultores pudieran compensar los menores ingresos de otras actividades agropecuarias. Incluso, hoy se está dando un reencantamiento con la producción ganadera, por ser un rubro competitivo”.
Entre los aspectos negativos del año que termina, el dirigente gremial destacó “la delicada situación en que se encuentran los cultivos tradicionales, especialmente el trigo y el maíz, por la coyuntura internacional (sobre stocks, bajos precios, etcétera) y por distorsiones en el mercado interno”. Lo anterior, añadió, “también se verificó en achicoria y remolacha, donde no hubo acuerdo entre las industrias y los agricultores, particularmente en los precios”.
“Parafraseando, ojalá no tengamos que llegar a comer piedras y beber petróleo, para recién ahí entender la importancia de la producción agropecuaria”, concluyó.

 

De dulce y agraz tuvo el 2016, en opinión del director de la Junta de Vigilancia del río Ñuble, Martín Arrau García-Huidobro.
“Como siempre, en la agricultura hay desafíos inesperados que enfrentar y el año 2016 fue la tónica de esto, un año que partió con buenas expectativas para los fruteros, con un dólar alto (de 600 pesos y más) que mejora sus ventas, con precios interesantes para algunos berries, cerezas y manzanas orgánicas”, sin embargo, comentó que “este año se vivió la peor temporada que me ha tocado ver en cuanto a comercialización de trigo, con precios muy bajos (de 120 a140 pesos por kilogramo) y una dificultad para vender enorme”. En ese sentido, sostuvo que “el maíz también tuvo precios bastante bajos (de 120 a 130 pesos por kilogramo), lo que dejó bastante diezmado al agricultor tradicional de Ñuble, que sigue siendo la gran mayoría”. 
Por otra parte, destacó que en cuanto a factores ajenos al mercado, “el 2016 nos deja uno de los años más secos y calurosos de los que tenemos registro, lo que traerá consecuencias en los cultivos que se cosechan este verano”.
Finalmente, el dirigente de los regantes, que este año ha sido una de las principales caras visibles de la oposición a algunos aspectos de la reforma al Código de Aguas, planteó que “quizás el principal desafío y amenaza para Ñuble, este año, es el proyecto político de reforma al Código de Aguas, lo que implica agregar nuevas incertidumbres al trabajo del campo, actividad que de por sí ya tiene bastantes riesgos”. 

 

Con la mirada puesta en el futuro de la fruticultura en Ñuble, el gerente de desarrollo de la comercializadora Comfrut, Andrés Acuña, destacó que éste fue un muy buen año desde la perspectiva de la introducción de nuevas variedades, uno de los temas clave para la competitividad del rubro en los mercados internacionales.
“Este año partieron las cosechas de las primeras hectáreas del programa de renovación de variedades de frambuesas de Comfrut, con la variedad ‘Dolomia Plus’, que es una gran variedad, muy productiva y de excelente  calidad, permitiendo soluciones tanto a medianos y grandes productores”.
En esa línea, destacó que “ya hay agricultores que están cosechando exclusivamente con máquina, con alentadores resultados”. Es por ello que manifestó que “este esfuerzo de siete años está dando resultados, este programa es exclusivamente para productores que contraten su fruta con Comfrut y considera el pago de un royalty anual por el tiempo que dure la plantación”.
Sin embargo, el profesional también se refirió al que calificó como el aspecto más negativo del año: la reforma al Código de Aguas. “Después de una débil tramitación en la Cámara de Diputados, resultó un tremendo desastre para los agricultores, pues para evitar las malas prácticas de algunas empresas, se perjudicó a la gran mayoría de los agricultores”. De igual forma, se mostró pesimista respecto de los próximos pasos: “tengo pocas esperanzas de que  el Senado pueda corregir esta expropiación camuflada”.

Comentarios