[Editorial] Desafíos del 2017

Por: Fotografía: Fernando Villa 2017-01-02

Al comenzar un nuevo año se suele planificar, anticipar y ponerse metas. Ejercicio positivo para poder tener una guía que permita ir revisando los logros y mejorando las fallas, así como para pensar en aquello a lo que se deben dedicar los esfuerzos y enfocar las energías. 

Anticipar ciertos escenarios es parte del rol de los medios de comunicación y junto con proponer algunas hipótesis de lo que se avecina para este nuevo año, también esperamos que se produzcan algunos compromisos de parte de las autoridades, parlamentarios, gremios y los diferentes actores sociales de Chillán y Ñuble, que vayan en pro del bien común. 

2017 estará marcado muy fuertemente por la campaña presidencial, lo que obliga tanto al oficialismo como a la oposición a tener especial cuidado. Para el primero en ser eficiente en su gestión, mostrar avances y cumplimiento de metas y no intervenir en el proceso electoral, y para los segundos, exhibir una coalición estructurada, ejercer una crítica honesta y tener un proyecto que ofrecer. 

Además, el debate político en Ñuble se verá marcado por el proyecto que crea la nueva región y que estará radicado buena parte del año en la Cámara de Diputados. De avanzar sin contratiempos, a fines de 2017 seríamos oficialmente la décimo sexta región del país.

Desafiante es la proyección en el ámbito ambiental, ya que este año debieran corregirse las deficiencias del Plan de Descontaminación Atmosférica de la intercomuna, que entró en vigencia en 2016, pero no logró reducir la polución. De hecho, ésta aumentó. También se resolverán permisos ambientales de varios proyectos energéticos y de los cultivos acuícolas que pretenden instalar en la costa de Ñuble.

El negocio inmobiliario, en tanto, deberá apretarse el cinturón, pues hay una demanda bastante satisfecha y las intenciones de compra de segunda vivienda han llegado a niveles mínimos, según han revelado encuestas locales. Como contrapartida, serán las inversiones en los sectores energía y agroindustria las que debieran dinamizar nuestra alicaída economía provincial. 

En Chillán, 2017 debiera ser el año de discutir y consensuar una nueva hoja de ruta para la ciudad, a través del Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco). Por otra parte, en materia de obras habrá poco. Los grandes proyectos urbanos están todos en etapas preliminares, pero sí requerirán gestión profesional y política, ya sea para avanzar en estudios o conseguir el siempre escaso financiamiento. 

Igualmente, la construcción del nuevo hospital de Chillán y la necesidad de dotar a la ciudad de un parque forestal público, son temas que también deben estar presentes en la agenda pública local de este año. 

Desde la academia y el mundo empresarial sería positivo continuar profundizando la vinculación empresa-educación superior, tanto para acercar el mundo laboral a las universidades, como para el mejoramiento del capital humano, la atracción de nuevos talentos y el emprendimiento y la investigación aplicada a las necesidades de Ñuble. 

Desde el Gobierno provincial se debiera liderar también la elaboración de una estrategia de desarrollo y un trabajo conjunto con los distintos sectores políticos y sociales para darle un nuevo relato a la futura Región. Uno que hable de potencialidades, de bienestar, de una nueva forma de pensar y hacer el desarrollo local.

No se trata de reinventar la teoría de sistemas, pero sí de jugar con convicción el juego de la creatividad -no el de la crítica reaccionaria al cambio- y garantizar un mejor futuro para las próximas generaciones. 

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