“La organización político-administrativa de acá es una pieza de museo"

Por: Isabel Charlin Fotografía: Mauricio Ulloa 08:45 PM 2016-12-29

Convencido de representar a las bases del Partido Socialista, el precandidato presidencial y abogado constitucionalista, Fernando Atria, compartió con militantes ñublensinos, reiterando su llamado a elegir el abanderado de la colectividad por medio de una consulta ciudadana abierta.

“Celebro que José Miguel Insulza adhiera, originalmente él pensaba que solo debía ser para militantes, pero ha ido moviéndose hacia esta posición. Ésa es la manera en que se va construyendo una visión común. Ahora, el comité central decidirá el 21 de enero, pero entiendo que el espíritu de lo acordado en el consejo de noviembre fue efectuar primarias, solo falta definir si serán abiertas o no, y ante la aclaración del Servel respecto que sí pueden votar independientes, no debiera haber problemas”, dijo.

- ¿Qué se gana al elegir al candidato del PS en una consulta abierta y ciudadana?
- La política institucional actual es vista con distancia e indiferencia por la mayor parte de la ciudadanía. Cuando uno piensa en la candidatura presidencial de un partido, la pregunta es cómo puede salir esta lo más fortalecida posible. Una primaria abierta mostraría que reconectando con la ciudadanía, está la posibilidad de religitimación de los partidos políticos, y del PS en particular. Movilizaría también al partido, y no solo para adentro, porque sería una consulta abierta, y habría un proceso de discusión en que podríamos tratar el tema presidencial, al menos por un tiempo, como si fuera una discusión de fondo sobre el futuro de Chile, y no cálculos basados en encuestas. Hemos tratado de reflejar un proyecto que nació como una visión común, y cuya candidatura vino por añadidura.

- Ud. es partidario de profundizar las reformas del gobierno de Michelle Bachelet. ¿Cree que al interior de su partido existe el mismo convencimiento?
- No me cabe ninguna duda que en la base del PS hay prácticamente unanimidad al respecto. El apoyo que el PS ha dado en su base al programa de Gobierno y a Michelle Bachelet es abrumador. Está bien, en algunos sectores del partido, más bien cupulares, hay cierta preocupación, distancia, tibieza, y está bien; yo esperaría que fuera parte de la discusión en una campaña. Pero insisto, creo que ese desacuerdo existe más arriba, entre las autoridades partidarias, que en la base, que está cuadrada con el programa de transformaciones de Bachelet.

-¿El próximo Gobierno debe retomar el proceso Constituyente?
- Sin duda alguna. Chile necesita con urgencia una nueva Constitución, y no hablo de nuevas normas o un nuevo texto, sino una forma política, una nueva constitución de poder político, porque el poder constituido por la Constitución de 1980 es un poder neutralizado, y lo hemos visto: el Tribunal Constitucional lo recordó en el caso de la Reforma Laboral, Chile no puede contar con titularidad sindical. Es una institucionalidad que está neutralizada para algo, no se pueden hacer cambios. Como hay una demanda de transformación, de salir de este modelo neoliberal, y hay una institucionalidad que está diseñada para no transformar, hay un choque, que junto con los casos de financiamiento irregular de la política, han producido desapego. La gente votó por Bachelet para hacer cambios; le dio mayoría en el Parlamento, ¿Y qué pasó? Si la clase política no responde a los ciudadanos, ¿a quién? A sus propios intereses, o a los de quienes los financian, no hay mucha alternativa. Si alguien me preguntara cómo solucionar este problema, un gran paso sería, creo, una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.
redistribución del poder

-¿Por qué la elección de intendentes generó diferencia, incluso, al interior de la NM?
- Todos dicen que Chile debe ser más descentralizado, pero eso no ocurre. En teoría, uno debería tener un plan, una institucionalidad, competencias, atribuciones, y una vez listo eso, aplicar el cambio. Pero si se espera eso, no lo tendremos nunca. Por eso, lo que yo digo es que cuando aparece la oportunidad de dar un paso, hay que tomarla. Si hay una figura ejecutiva elegida democráticamente, se va a ver obligada a responder, y generará una tensión creativa, que irá exigiendo nuevas competencias.

- ¿Es similar a lo que ocurrió con Ñuble, que vio la oportunidad de convertirse en región, y la tomó?
- Exactamente, y ahora están avanzando en el Parlamento. La organización político administrativa chilena es una pieza de museo. Si hubiera un museo institucional, estaría colgada como el músculo de Huidobro. De hecho, nadie la defiende, nadie dice que es una buena estructura, pero volvemos al problema de la neutralización política que impide que haya cambios. Decisiones políticas transformadoras que por una u otra razón, no se pueden tomar. 

- ¿Ser región aparece como una oportunidad para Ñuble?
- Claro, y espero que se apruebe la ley, porque la redistribución del poder político tiene que estar vinculada a unidades que se entiendan a sí mismas como unidades, no como regiones o distribuciones territoriales dibujadas en el mapa que son pensadas. Tienen que ser unidades vividas, lo que sugiere que sean pequeñas y no grandes, porque estas últimas son más artificiales.

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