Libro rescata el heroísmo de dos soldados chillanejos olvidados

Por: Carolina Marcos Fotografía: La Discusión 11:05 PM 2016-03-19

El profesor Julio Miranda es un amante de la historia militar. Durante años se ha dedicado a la investigación de los héroes del Ejército que contribuyeron con su valentía a la patria. Y por estos días se encuentra abocado a una tarea que pretende rescatar la memoria de dos chillanejos, Juan Antonio Vargas Pinochet y José Luis Araneda Carrasco. 


La investigación lo ha traído varias veces a Chillán con la esperanza de rescatar los escasos datos que existen de cada uno de ellos. Su cruzada también pretende encontrar a familiares de estos dos soldados, para reunir los datos necesarios y editar finalmente su libro recopilatorio. 


“También he investigado en la época de la prensa. En LA DISCUSIÓN y en el Diario El Ñuble. En estos diarios se consigna la muerte de ambos, ya que se anuncian funerales grandiosos para ellos. Me he apoyado en todos los documentos de la época, pero el camino ha sido difícil”, advierte con la esperanza de escribir pronto su libro “Dos héroes del Ñuble” con la semblanza e historia de cada uno de ellos. 


nueve heridas de bala
“Un dato interesante de la investigación es que son de distintas generaciones. Vargas nació en 1814 y Araneda en 1848. Siendo tan separados en generación, reunieron en un momento determinado de sus vidas sus aspiraciones en pro de una causa común, la defensa de Chile. Ambos participan de la Guerra del Pacífico. Ambos estuvieron en las campañas de La Araucanía. Araneda estuvo también en la Guerra de Chile con España. Participaron en casi todas las revoluciones que hubo”, puntualiza. 


Vargas Pinochet estuvo más de 40 años en el Ejército. “Esto no es común. Comenzó como cadete y terminó como teniente coronel. Él recibió nueve heridas de bala en distintas acciones. Estuvo en distintas guerras. Primero en la Guerra de la Confederación. Cruzó dos veces el sector de Yungay. Ya en entrada edad, a los 65 años, le dieron el mando del Batallón Chillán con el cual se fue a la guerra y estuvo en Tacna. Ahí el batallón cumplió un trabajo interesante. Cuando los chilenos llevaban dos horas de batalla, se les acabaron las municiones. Estaban lejos. Uno de los pocos que tenía municiones era el de Chillán. En este sentido, Vargas Pinochet aseguró la resistencia”, relata el profesor con intensidad.


En la ciudad, su búsqueda se ha enfocado en bibliotecas, en la conversación con los historiadores de la zona y en la búsqueda de familiares. “Ahora estoy detrás de la fe de bautismo de Araneda, que nació el 48’. Lamentablemente, la información es escasa, pero a través de la investigación es como se va construyendo la historia de los dos”, admite.


Araneda se enroló joven en el Ejército, en 1865 cuando estalla la Guerra contra España. Más tarde, participa de la Pacificación de La Araucanía recibiendo por su desempeño el grado de subteniente al finalizar esta campaña. 


“A Araneda Carrasco lo encontré en Buin. Ahí están sus restos. Sigo buscando porque creo que no hay peor diligencia que la que no se hace. Hasta el minuto, solo falta encontrar descendientes. Las familias eran numerosas, de muchos hermanos, por eso estoy en esta campaña para ubicar a familiares”, añade. 


Luego de la Guerra contra España y la Pacificación de La Araucanía, Araneda fue destinado al Batallón Buin y enviado a la Guerra del Pacífico y fue testigo del bombardeo de Antofagasta por el monitor peruano Huáscar el 28 de agosto de 1879. 


También estuvo en la Toma de Pisagua (donde recibió un disparo en una mano), en la toma del Morro de Arica, en la Expedición Letelier y en la Guerra Civil. A su retiro, fue convocado como edecán en el Congreso Nacional.


La idea del profesor Miranda es poder lanzar el libro sobre los chillanejos el 20 de agosto de este año. “Es una fecha especial para los habitantes de esta zona y me gustaría poder contribuir con esta publicación”, adelanta.   


DOCENTE E INVESTIGADOR 
El profesor Julio Miranda trabajó como tal por más de treinta años en el Ejército de Chile, formando en la historia a las nuevas generaciones de soldados que cada año egresan de la Escuela Militar. Hace algunos años se acogió a retiro, pero su perseverancia por conocer hasta los detalles más olvidados de la historia militar de Chile lo hicieron continuar al servicio de la institución, ahora desde la trinchera de la investigación.


Ya editó dos libros que son parte de una trilogía que está conectada a través de la campaña terrestre que el Ejército libró en el marco de la Guerra del Pacífico, incluida la Batalla de La Concepción disputada en Perú entre el 9 y el 10 de julio de 1882. 

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