Sector agropecuario ha perdido casi seis mil empleos en cinco años

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 10:05 PM 2016-03-19

Una fuerte caída en la participación del sector silvoagropecuario en la generación de empleos en la Provincia de Ñuble se observa entre 2010 y 2015, a la luz del análisis de los datos de la Encuesta Nacional de Empleo, del INE.


De igual forma, se registra una disminución de la participación de la industria manufacturera, mientras que en el mismo periodo creció la participación de la administración pública, de la enseñanza y de servicios sociales y salud. 


Empleos agrícolas
En el caso del sector silvoagropecuario, mientras en el trimestre noviembre-enero de 2010 los ocupados representaban el 25,6% del total de ocupados de la Provincia, la cifra descendió hasta 18,5% en 2012, para ubicarse en 19,3% en 2015.


Llevado a números absolutos, para el mismo trimestre analizado, destaca que si bien entre 2010 y 2015 el número de ocupados en  Ñuble pasó de los 186 mil 170 trabajadores, a los 216.160, sumando todos los sectores; los ocupados en el sector silvoagropecuario disminuyeron desde los 47 mil 590 hasta los 41 mil 718.


Según el economista Renato Segura, quien es director del centro de estudios Cerregional, “la participación de dicho sector en la generación de empleo ha disminuido considerablemente en el período analizado, contradiciendo lo que señalan publicaciones del Gobierno respecto de la importancia de dicha actividad en la economía territorial”.


El profesional advirtió que “de no mediar un plan estratégico que recupere la agricultura y ganadería, como base de la actividad económica del territorio, continuará el proceso migratorio de la población rural a las ciudades, profundizando los problemas sociales de ciudades sobrepobladas y saturadas ambientalmente, como ya se observa en la capital provincial”.


Consultado sobre las causas de este fenómeno, Segura sostuvo que “es consecuencia de la apertura comercial, donde la oferta y demanda deja expuesto al campo chileno a la competencia mundial, con pocas posibilidades de competir en el sector agrícola, en un ambiente de alto poder de mercado de los compradores y con la ausencia del Estado para señalar el futuro de la actividad económica de nuestro país”.


“La actividad agrícola de la Provincia carece de la siembra y cuidado que se requiere para tener una cosecha fértil. El retroceso persiste, para un territorio en el cual el agua, la actividad agrícola y el cultivo de productos naturales debiese ser declarado Patrimonio de la Humanidad”, comentó.


Un elemento no menor en el análisis de este fenómeno es la precariedad de los empleos agrícolas, tema que ha sido objeto de discusión a nivel gubernamental y de los gremios de trabajadores y de empresarios, sin que hasta ahora se hayan introducido cambios a la legislación que brinden una mayor protección a los trabajadores, particularmente a los temporeros.


Un intento lo constituyó el estatuto del temporero agrícola, que fue un proyecto de ley que envió el gobierno de Sebastián Piñera al Parlamento, pero que no tuvo el apoyo legislativo suficiente, y finalmente fue desechado por la administración Bachelet. En tanto, el actual gobierno ha anunciado el envío de un proyecto, que aún no se concreta, aunque de acuerdo a declaraciones de los ministros de Agricultura y del Trabajo, se despachará al Congreso una vez que se apruebe la Reforma Laboral.


En este periodo, también se han verificado otros procesos en el agro local, como la incorporación de maquinaria y la automatización de procesos, como una forma de aumentar la productividad y de reducir los costos ante el encarecimiento de la mano de obra que se ha observado en el quinquenio.


Al respecto, Segura descartó que este proceso afecte el empleo directamente: “La evidencia disponible muestra que el desarrollo de la tecnología no genera desempleo, sino que, al contrario, mejora la calidad de los empleos por la mayor demanda de mano de obra calificada para atender los servicios que dicha tecnología requiere”.


Pese a lo anterior, criticó duramente la lógica seguida en la automatización de algunos procesos: “Respecto al paradigma de incorporar mayor tecnología para mejorar la competitividad del sector, fue el mayor error que cometieron los ineptos que diseñaron las medidas paliativas para enfrentar la apertura comercial. En efecto, la lógica de automatizar la producción agrícola se da en el contexto de pensar el producto agrícola como un commodity, sin tener la escala que se requiere para competir con los productores mundiales y expuestos a las fluctuaciones de precios que está destruyendo la actividad. Lo que se necesita para recuperar la agricultura chilena es abandonar la lógica del commodity y preparar la tierra para optar por la flexibilidad en materia del tipo de cultivos. Bajo este esquema el trabajador agrícola no solo es necesario, sino que es el cimiento de la competitividad del sector”.


industria manufacturera
Otro sector que ha perdido protagonismo en Ñuble es la industria manufacturera, tradicionalmente generadora de empleos de buena calidad.


Si en el trimestre noviembre de 2010-enero de 2011, este sector concentraba el 8,8% de los ocupados en la provincia, logrando subir hasta un 11,8% en noviembre de 2014-enero de 2015, el guarismo descendió a 9,2% en la última medición (noviembre de 2015-enero de 2016).


“Efectivamente, los empleos de mejor calidad se encuentran en la industria manufacturera, toda vez que es donde la productividad del trabajador adquiere mayor relevancia y puede constituirse en el elemento diferenciador del proceso productivo”, apuntó Segura, quien sostuvo que “lamentablemente, se ha estancado la creación de empleos en la industria manufacturera y también en el comercio. En cambio, los sectores que han creado empleos son: el sector público y servicios, tales como la enseñanza, salud y actividades recreativas”.


Estado, comercio y servicios
Como contraparte, se observa que en el quinquenio los empleos estatales han crecido notoriamente. Es así como administración pública pasó de concentrar un 4,3% a un 7%; mientras que salud, asistencia social y entretención, crecieron desde un 3,9% a un 5,8%.


Estas alzas son motivo de preocupación para el economista, “en el sentido que la actividad económica del territorio no está generando suficientes empleos para generar las condiciones de poder acceder a mejores salarios”. 


En opinión del director del Cerregional, “el aporte que haga el Estado en materia de creación de empleos, contribuye a mitigar el desempleo que genera la baja actividad económica; sin embargo, mantener dicha coyuntura en el mediano y largo plazo no es deseable, toda vez que se deprecia el mercado laboral y generaciones de trabajadores ven frustradas sus aspiraciones de acceder a mejores trabajos con salarios más altos”.


Ahora bien, si se considera que los sectores comercio y servicios -que se caracterizan por ofrecer empleos de menor calidad- están absorbiendo parte de los ocupados del sector agrícola y principalmente, parte de la fuerza laboral de las zonas rurales, Renato Segura advirtió que “no es bueno ni malo, porque depende de la visión de largo plazo del Estado respecto del desarrollo de la Provincia de Ñuble. Lo que ha ocurrido con el mercado laboral de la Provincia se denomina ‘Economía positiva’, es decir, es el resultado de la acción del mercado tal como está, con sus cosas buenas y malas (asimetrías de información, imperfecciones y fallas). En esta dinámica el Estado se ha transformado en un observador”.


Ocupados empresarios
Un aspecto interesante lo constituye el aumento de los ocupados empresarios, que en 2010 representaban el 3,9% del total de ocupados en Ñuble, mientras que en 2015 alcanzaron al 4,7%, llegando a un peak de 5,1% en 2011.


Según explicó Segura, este fenómeno “guarda directa relación con los ciclos económicos y el costo de oportunidad de un trabajador. Todos los trabajadores son empresarios potenciales y, por lo tanto, su incentivo a actuar como tal guarda directa relación con el nivel de salario que recibiría si se incorpora a la fuerza laboral como asalariado. Cuando el país enfrenta los ciclos positivos, los salarios aumentan debido a la mayor demanda de mano de obra y, por lo tanto, existe menor interés por trabajar en un emprendimiento propio. Lo ocurrido el 2011 está influenciado por las actividades de la reconstrucción del 27F que activaron una fuerte demanda por servicios de empresas contratistas y subcontratistas”.

 

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