Expertos alaban calidad de los vinos del Itata en concurso de Coelemu

Por: Roberto Fernández Fotografía: : Mauricio Ulloa Ganz 08:40 AM 2016-12-27

Mucho optimismo respecto del futuro de los vinos del Valle del Itata fue lo que se observó el pasado 2 de diciembre en la cuarta versión del Concurso del vino de Coelemu, en que la competencia se abrió a participantes de Ránquil y Trehuaco, cuyas muestras el jurado alabó por su gran calidad.


La actividad, organizada por Indap, recibió 76 muestras de pequeños productores, de cepas Cinsault, Moscatel, País, Semillón, Torontel, Corinto y Chardonnay, de las cuales se seleccionaron 25, y de éstas, el premio al “mejor de los mejores” se lo llevó un País elaborado por Carlos Carrasco, (Vinos Don Goyo, del sector Uvas Blancas, de Ránquil), quien presentó su vino “Don Rodrigo”.


“Yo le di 94 puntos a este excelente vino que rescata todos los aromas y características de los vinos del Valle del Itata. Hay que felicitar el trabajo de don Carlos Carrasco, porque su vino puede presentarse en cualquier mesa y seguramente será bien recibido”, afirmó el destacado crítico inglés, Alistair Cooper, uno de los integrantes del jurado, quien visitó Chile -y el Valle del Itata- por segunda vez, dado que la zona es el objeto de su tesis de Master of Wine y a estas alturas es “un embajador” del Valle a nivel internacional, de hecho, en octubre publicó un extenso artículo sobre Itata en “Decanter”, la más prestigiosa revista especializada de vinos a nivel mundial.


Junto a Cooper, participaron como jurados los sommeliers Héctor Riquelme, Alan Grudsky, Yoselin Nieves, Marshall Strika y Felipe Aldunate; los enólogos Ignacio Pino, Eduardo Jordán y Guillermo Pascual; y el empresario Enzo Pandolfi.


En ese sentido, uno de los comentarios que más se repitió entre los expertos fue el llamado a los productores locales “a creerse el cuento”, en el sentido de que sus vinos no tienen nada que envidiarle a los que se elaboran en los valles de la zona central. Sin embargo, también estuvo presente la preocupación por las dificultades que estos pequeños viñateros encuentran para comercializar su producción.


“Hay que contar la historia”
“Me quedé impresionado con la calidad de los vinos que participaron. Había unos vinos a granel, y tomando esto en cuenta, el nivel era bueno”, destacó Cooper.


Respecto de lo que se debe mejorar, el crítico advirtió que se debe trabajar fuerte en superar los defectos que explicaron el alto porcentaje de rechazo de las muestras que participaron. “Hay que tener consistencia con los vinos y en eso la higiene es fundamental. Me da mucha pena cuando la fruta de buena calidad se pierde por falta de atención, conocimiento o recursos”. 


También expresó que se debe tener cuidado con el uso de la madera, “ahogando un vino frutoso con madera”, pues sostuvo que “el paladar internacional ha cambiado, los vinos con más pureza son más atractivos”. En ese sentido, subrayó que “la materia prima (las uvas) en Itata es de alta calidad, por lo tanto, hay que dejar que la fruta se exprese lo más posible, a veces menos es más”.


En cuanto a las oportunidades que tienen los vinos locales para competir en el exterior, Cooper afirmó que efectivamente existe interés en los mercados internacionales, “pero son pocos los que conocen el Valle del Itata. El mundo del vino es bien competitivo, en mercados como Gran Bretaña y Estados Unidos se pueden comprar vinos de todas partes del mundo. Pero Itata tiene muchos aspectos positivos que son atractivos para el consumidor sofisticado: patrimonio, suelos ‘orgánicos’, cultura, parras centenarias, cepas distintas y gente humilde con tradición. Eso se valora mucho, pero hay que contar la historia al consumidor final, que sienta que está comprando algo especial, algo que habla de las raíces del vino chileno”.


Es por ello que planteó como primera tarea “educar a los sommeliers y a los importadores”, y subrayó que la comercialización es clave: “las etiquetas y cómo llegar al consumidor. Hay que entender el mercado de destino”, concluyó.

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