Aprueban más de $50 mil millones para el desarrollo de zona de rezago

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Fernando Villa 10:05 PM 2016-12-26

Durante los próximos tres años serán invertidos en el territorio del Valle del Itata $50.075.233.000,  en el marco del Plan de Desarrollo Territorial para la Zona de Rezago, conformada por nueve comunas del secano costero e interior: Coelemu, Trehuaco, Cobquecura, Quirihue, Ninhue, Portezuelo, San Nicolás, Ránquil y Quillón.

La amplia zona tiene una serie de brechas que buscan ser solucionadas a través de un plan que tiene financiamiento estatal, como es el programa de apoyo a las zonas de rezago, pero que fundamentalmente articula fondos de una serie de entidades públicas emplazadas en el área.

La zona de rezago comenzó oficialmente en junio de 2015, con el compromiso de tener recursos frescos desde enero de 2016, pero dada la tramitación burocrática solo hace poco llegaron aproximadamente los primeros $1.800 millones. De esta manera, tal cantidad podrá ser ocupada para ejecutar las primeras iniciativas priorizadas y se sumarán al plan recientemente aprobado por el Gobierno Regional.

Sergio Valdés, uno de los coordinadores territoriales, planteó que a pesar del atraso, lo relevante es que la zona ya tiene un plan de trabajo a tres años (2017-2019), que nació desde la propia comunidad afectada, la que especificó qué proyectos deberían ser ejecutados.

De esta manera, sostuvo, “el programa se flexibiliza a las necesidades del territorio y no son los habitantes quienes se deben adecuar a un marco, como sucede normalmente”. La estrategia de trabajo que surgió de manera participativa contiene los grandes ejes para aquella zona.

El mencionado instrumento de planificación para el próximo trienio cuenta con un presupuesto de $50.075.233.000. Estos se desglosan en aportes anuales del orden de los $1.200 millones provenientes del programa de Zona de Rezago, a lo que se suman unos $12.000 millones desde el Gobierno Regional. El resto tiene origen en entidades estatales.

Los recursos que estarán disponibles para los próximos tres años se dividen en 140 proyectos, que fueron consensuados con las comunidades, municipalidades y la Asociación de Municipios del Valle del Itata, que históricamente ha jugado un rol fundamental en esa zona de Ñuble.

Tres ejes
El plan se divide en tres grandes áreas, que son “Desarrollo económico sostenido y sustentable”, que contará para el período con unos $12.154.867.000 para ejecutar 33 iniciativas. La segunda línea de acción es “Servicios básicos e infraestructura para el desarrollo”, que tendrá $30.569.647.000 con 103 iniciativas; y finalmente “Fortalecimiento del Capital Humano”, con cuatro  iniciativas y $7.340.719.000.

Adicionalmente cada uno de esos tres ejes temáticos se subdividen en otros sectores más acotados, de tal manera que las inversiones se dirigen a potenciar el turismo, la agricultura campesina, vitivinicultura, educación, capacitación, saneamiento básico, conectividad vial y digital e infraestructura pública.

Felipe Chávez, ingeniero y coordinador territorial del valle, expuso que en el desarrollo del plan fueron considerados los grandes problemas que tiene el territorio, como son la conectividad, donde menos de un 20% de los caminos está pavimentado.

Agregó que hay grandes deficiencias de agua potable y para riego, lo que hace evidente la necesidad de contar con sistemas que permitan abastecer del vital elemento a las comunidades de todas las comunas de la Zona de Rezago.

Alberto Jarpa, quien es parte del equipo gerencial de la Zona de Rezago, comentó que la virtud del instrumento de planificación es que permite visualizar “las grandes problemáticas locales, para cada una de las cuales existen soluciones concretas previamente consensuadas”.

Explicó que el área de intervención tiene grandes potencialidades, pero son necesarias inversiones focalizadas con la finalidad de que las comunas y localidades sean focos productivos capaces de retener a sus habitantes y darles oportunidades de empleo.

El trabajo aparece dividido en varios ejes y subsectores, ello solo con el afán de ordenar el desarrollo que debe ser encarado de manera global, interdisciplinario y absolutamente conectado entre todos los actores y actividades.

Obras concretas
En el plan trienal proyectado se consideran, entre otras iniciativas, la construcción de un estudio terroir para productores vitivinícolas patrimoniales del Valle del Itata, por $281 millones;  apoyo a la inversión predial, por $500 millones; y otro eje no es menor: la reducción déficit hídrico, por $1.050 millones.

En el caso de los servicios básicos e infraestructura para el desarrollo, el desafío propuesto desde el programa es “dotar de infraestructura habilitante de manera de generar mejores condiciones para el desarrollo económico y social del territorio; generar 25 proyectos de infraestructura vial por $9.882 millones, en donde destaca la prefactibilidad de la futura ruta Cobquecura-Dichato; y 59 proyectos relacionados con agua para sectores rurales, por $12.614 millones”, detalló Sergio Valdés, coordinador de la Zona de Rezago,  al Diario de Concepción.

Además, se inyectarán $380 millones en un programa orientado a la capacitación desarrollo estratégico de capital humano en la zona, además de financiar a los establecimientos de enseñanza media para que cuenten con infraestructura y mallas curriculares pertinentes para el desarrollo del territorio.

Felipe Chávez planteó que según el plan trienal, “la nueva Región de Ñuble vendría a fortalecer la intervención e inversión del Estado en la zona, ya que la división política y administrativa juega un rol importante en el desarrollo de las regiones y de su gente”.

Desde esta perspectiva apuntó  que la futura región abultará en el futuro los recursos que dispondrá el secano de Ñuble para financiar iniciativas productivas, educacionales, viales y de apoyo a la agricultura y calidad de vida.

Chávez planteó que el potencial económico del territorio está fuertemente vinculado a los recursos naturales, lo que explica que tanto las actividades productivas más dinámicas y modernas, como las más tradicionales y de menor crecimiento, ejercen una fuerte presión sobre el medio ambiente.

Según el expediente del plan, el área de actividad más relevante es el agropecuario (a diferencia de la mayoría de los otros territorios del país, en que predomina el comercio), pero “cabe señalar que su participación efectiva aparece muy subrepresentada, ya que la mayoría de las unidades productivas en dicha área corresponden a pequeña agricultura familiar campesina, que suelen no estar formalizadas ante el SII”.

El territorio, además, “presenta localidades sin acceso al servicio de Internet y telefonía. Se ha evidenciado que muchas empresas todavía no utilizan estos recursos tecnológicos que ofrecen internet y redes sociales para acercarse a sus clientes y generar mayores ventajas competitivas. Asimismo, los estudiantes que viven en estos sectores quedan excluidos de fuentes de información de uso frecuente y complementario a su proceso educativo”.

Se suma a ello que “solo un 18% de los caminos del territorio se encuentran pavimentados”, por lo cual una de las prioridades es diseñar proyectos de ingeniería para rutas interiores. Entre estas se encuentran Pangue-Ránquil-Confluencia; Trehuaco-Portezuelo; San Ignacio de Palomares-Rafael; San Carlos- Torrecilla-Ninhue y la ruta costera Cobquecura-Dichato.

Esta última está en etapa de pre factibilidad. Se espera que una vez que sea ejecutada abra enormes posibilidades de desarrollo turístico y comercial.

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