El incendio que hace 25 años quemó Iproch TV

Por: Carolina Marcos Fotografía: N. Ahumada/D.Díaz 09:40 PM 2016-03-19

En marzo de 1991 la estación televisiva sufrió un siniestro que destruyó todos los equipos y archivos

La madrugada del 11 de marzo de 1991 marcó un antes y un después para los medios de comunicación de Chillán. Esa noche, los estudios de Iproch TV sufrieron un incendio que arrasó no solo con el material audiovisual de nueve años de trabajo, sino también con el sueño de varios hombres y mujeres ligados a las comunicaciones de la ciudad. 


El canal Iproch TV nació en 1982, cuando el rector del Instituto Profesional de Chile, Carlos Polanco, le propuso al docente Norman Ahumada instalar un proyecto de tele educación. Ese mismo año se compraron los equipos y al cabo de un tiempo, Polanco volvió a reunirse con Norman para pensar en grande. “Un día me hizo una pregunta y ese mismo día en la tarde me arrepentí de mi respuesta. Él quería hacer un canal de televisión para Chillán. Él es un hombre proactivo y todo lo que se propone se hace. Le dije que sí pensando que no pasaría nada. A la semana siguiente fuimos a Santiago a hablar con el director del canal de la Universidad de Chile con el fin de asociarnos a ellos y transmitir sus programas”, recuerda. 


Este fue el inicio del canal de televisión en Chillán, unidad pionera en regiones. Se compraron las transmisiones, se ubicó la antena y el canal comenzó su vida. Con el tiempo, Polanco, Norman y el ingeniero Domingo Díaz comenzaron a idear programas locales. Se comenzó con la transmisión de una noticia diaria, a cargo de la estudiante de Periodismo Carolina Jiménez. “A ella le fue tan bien con esto, que terminó conduciendo las noticias en Canal 13. Nosotros comenzamos a idear otros programas, como el ‘Hablemos de’, el que conducía la periodista Gilda Henríquez. Ella luego quedó embarazada y salió con su permiso legal y Carlos Polanco me propuso que fuera mi mujer, Ninón Jegó, quien la reemplazara. En la primera edición, yo estaba muy nervioso, pero todo salió muy bien”, precisa. 


Con el tiempo se sumó Alejandro Carrasco en deportes y Sergio Romero con un programa musical. Según recuerda el ex director, para Chillán fue un hito importante. “La gente nos paraba en la calle y nos agradecía por el trabajo. Por fin la gente podía cambiar las perillas del televisor porque en esa época solo llegaba TVN y había todo un movimiento ciudadano para que pudiera llegar Canal 13”, revela. 


Por microondas
Norman Ahumada cuenta que el canal incluso logró con el tiempo transmitir programas locales en vivo, como el Festival Canta Chillán, el que se realizaba en la Casa del Deporte. “Ese festival se transmitía con unos microondas que arrendamos y pasábamos por encima de la Catedral hasta llegar al canal que estaba en lo que hoy es el Centro de Extensión de la Universidad del Bío-Bío”, evoca. 


Norman dejó la dirección del canal en 1990 y en su lugar asumió el ingeniero Domingo Díaz. “Además del Canta Chillán, tuvimos otros hitos. Uno de ellos fue un partido de Ñublense que transmitimos en vivo y en donde el equipo local goleó por siete a cero al equipo contrincante”, recuerda Díaz. Norman Ahumada precisa que le dijo a Domingo que hiciera todas las pruebas posibles antes de esta transmisión y así se hizo. “Yo estaba en el estudio y llamó una señora agradeciendo la transmisión porque su marido estaba muy enfermo y furioso por no poder asistir al estadio. Ella le llevó el televisor a la pieza y el hombre pudo ver el triunfo de su equipo”, cuenta Norman entre risas. 


“Otro hito fue transmitir el partido por las semifinales de Copa Libertadores, la que se adjudicó finalmente Colo Colo, porque Megavisión, que tenía los derechos, no llegaba a Chillán. Ese partido se jugó con Boca Juniors. Hicimos un convenio con ellos. Posteriormente, con el canal ya quemado, transmitimos el funeral de Claudio Arrau”, recuerda Domingo Díaz. Además Iproch fue el segundo canal en transmitir un festival después de TVN con Viña del Mar. El Festival del Huaso de Olmué se transmitía, pero en diferido, añade Domingo Díaz. 


La fatídica noche
Norman Ahumada ya estaba alejado del canal, sin embargo la madrugada del incendio se despertó por unos gritos frente a su casa. “Era el sacerdote fray Ramón Jara. Me fue a avisar que el canal se estaba quemando. No creí al principio, pero me levanté y llegué al lugar rápido porque yo vivía a dos cuadras”. Al llegar el panorama era desolador. Según cuenta Ahumada, al verlo, los trabajadores solo bajaron la cabeza. “Ellos sabían que aunque yo no estuviera, me iba a doler mucho”, asume visiblemente emocionado. 


Domingo Díaz también llegó al lugar alertado por teléfono. “Fue impresionante. No se salvó nada. Luego hubo una campaña tremenda en la ciudad para comprar nuevamente los equipos y ponerse de pie. Llegamos a tener una antena mucho más alta lo que nos daba mucho mejor alcance. El problema fue que posteriormente nos quitaron la frecuencia. El Canal 11 vendió la estación y nos pidió la frecuencia para instalar una repetidora en el Cerro Cayumanqui y los equipos fueron rematados”, recuerda con dolor. 


“Fuimos un canal que promovió la aparición de otras estaciones en varias regiones del país. Valdivia y Talca son algunos de los ejemplos, el primero aún sigue. Después del incendio, nos reunimos en la oficina de Gilda Henríquez y decidimos ponernos de pie. Las cosas finalmente no se dieron, no porque no quisiéramos, sino porque quedamos sin la frecuencia. Pero nos dimos cuenta que pudimos haber hecho historia gracias a la comunidad. Después del incendio salimos mucho más fortalecidos. Fue una época absolutamente romántica y todos mantenemos el más lindo recuerdo del trabajo que se hizo a patas y buche”, revela Díaz.

 

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