[Editorial] Formar emprendedores

Por: 09:20 AM 2016-03-19

La preocupación por el rezago en el crecimiento de Ñuble y que es uno de los principales argumentos para que este territorio se convierta en Región, obliga a mirar el comportamiento de sus componentes económicos y si se observa la situación de micro y pequeñas empresas (MIPE), se entiende muy bien por qué esta zona no despega. 
Existe una alta mortalidad de negocios, pero también que hay un bajo nivel de emprendimiento, lo que resulta paradojal ante el amplio abanico de opciones de financiamiento estatal, como subsidios, líneas de crédito, exenciones tributarias, capital semilla, garantías y muchas más, las iniciativas en Ñuble sean tan escasas.
Una posible respuesta puede ser la falta de difusión de estas alternativas, la carencia de información por parte de jóvenes con ganas de emprender o de micro y pequeños empresarios que están pensando en ampliar su negocio. 
Lo anterior, sin embargo, ha ido cambiando favorablemente y la instalación a fines del año pasado de un centro de desarrollo de negocios en Chillán, financiado por Sercotec, da cuenta de esa positiva e incipiente dinámica. Desde diciembre a la fecha han recibido consultas de más de 400 empresas interesadas en acceder a los diferentes instrumentos de apoyo y fomento al emprendimiento y hay al menos 80 que están en condiciones de hacerlo y con las cuales están trabajando. 
Se confirma así que cuando se dan pasos concretos en materia de infraestructura y respaldo financiero y se aplican metodologías internacionales probadas para la promoción del emprendimiento, se puede comenzar a fortalecer un eslabón de la cadena  que hoy representa el 36% de las ventas en la economía local y el empleo del 44% de los trabajadores de la provincia.
Asumiendo que focalizar mejor las políticas de fomento, así como también la difusión de los instrumentos ya existentes es una tarea que se está haciendo, debe comprenderse que tales esfuerzos resultarán estériles si quienes son el público objetivo de estas herramientas no cuentan con la capacitación adecuada o no tienen el interés suficiente. 
Todo indica que la educación resulta clave en la formación de un ambiente propicio para el emprendimiento. La baja calificación del capital humano en la provincia seguirá pesando como un sino, tanto por la alta emigración de cerebros, como por los baches del modelo educativo. 
En efecto, los desafíos para generar un mayor emprendimiento en la nueva Región descansan en la posibilidad de descubrir oportunidades que ofrece el mercado global y para ello se debe establecer un plan de fomento de la cultura del emprendimiento en el sistema educativo. Y para alcanzar ese objetivo es importante no esperar un diseño desde el nivel central, sino que aprovechar el trabajo público-privado que actualmente se lleva a cabo para diseñar la  futura estrategia regional de desarrollo y generar una propuesta propia que incorpore el concepto de emprendimiento al currículum de la educación escolar, tanto básica como media. 
No existen barreras legales, de modo que todo depende de la capacidad de proyectarse de nuestras autoridades. Se requiere, en resumen, voluntad por cambiar las cosas, y esa voluntad, a fin de cuentas, es política.
 

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