Padres revelan la receta para convertir a sus hijos en campeones

Por: Camilo Díaz Fotografía: Facebook 09:25 AM 2016-12-19

Papás y una mamá conocen de cerca los sacrificios necesarios para forjar carreras de sus niños deportistas

Tres heredaron sus pasiones a sus hijos, mientras que el cuarto solo buscaba una actividad extraprogramática

Motociclismo enduro, atletismo, tenis y taekwondo. Realidades y disciplinas distintas, pero que tienen en común características y experiencias que han obtenido como resultado en sus hijos, verdaderos campeones y exponentes reconocidos a nivel nacional e incluso que ya se forjan carrera en el extranjero.

Los padres de Catalina Bravo, Tomás Barrios, Sebastián Navea e Ignacio Carvajal, entre tantos otro de Chillán y Ñuble, son testigos en primera fila del desarrollo de sus hijos.

Acelerando a fondo junto a su hijo
El padre del más joven de ellos, el endurista Ignacio Carvajal (15), es Marcelo Carvajal, quien heredó la pasión de la motos a su hijo, y que incluso aún en el presente tiene la posibilidad de correr junto a él. Al tener conocimiento del riesgo del deporte extremo, corre antes que Ignacio las rutas, para así darle tips y claves para que enfrente de mejor manera los recorridos.

“Me preocupo de regular la suspensión, porque necesita una suspensión mejorada para el tipo de terreno que hay. Si hay una pasada de río, allá estoy por si acaso necesita algo, mi sistema nervioso por las nubes siempre la verdad”, dice riendo el padre del piloto, que a su corta edad  ha sabido hacerse merecedor de podios nacionales y regionales,  que lo tiene con patrocinio de marcas que le hacen vivir de manera profesional del enduro, mientras  que en paralelo no descuida sus estudios en San Nicolás, donde ya pasó a segundo medio.

“El sacrificio del ‘Nacho’ en relación a los estudios es bastante, porque cuando vamos al norte llegamos a las tres o cuatro de la mañana, y él se viene durmiendo en la litera del furgón. Se cambia en la casa y a las 06.30 ya está levantándose de nuevo para ir al colegio”, valora respecto a su hijo, que ya se trazó correr el mundial de la disciplina en 2017.

De parralina a chillaneja
Precisamente entorno al tema deportivo, paralelo al educativo, es que la reciente campeona sudamericana del lanzamiento del disco en categoría menores, Catalina Bravo, optó junto a su mamá, Jacquelinne Aguilera, radicarse en la capital de Ñuble, desde su natal Parral, para estudiar en el Colegio Padre Hurtado. Ahora busca la marca en el disco que le piden como requisito para validar una de las dos becas universitarias ofrecidas para irse a Estados Unidos.

“Estábamos en Parral, ella tenía 13 años, ahí participó en un campeonato y Samuel Caroca la vio y la invitó a entrenar algunos días en Chillán con él. Estuvo todo ese año viajando y cuando ya pasó a primero medio decidió cambiarse y estudiar en Chillán. Ahí los viajes se hicieron más constantes. Estuvo así en primero y segundo medio. Se levantaba 05.30 de la mañana todos los días, y llegaba a la casa como a las 21.00 horas por los entrenamientos, pero nunca faltó a clases”, destaca la orgullosa madre, quien por lo demás también es fanática del lanzamiento de disco.

No obstante también surgen los problemas. “Muchas veces la he visto con ganas de tirar la toalla, sobre todo con el tema de las lesiones. Se bajonea cuando las cosas no le resultan, cuando la frustración es mucha. Muchas veces le dije que si ella quería dejarlo hasta ahí, lo dejara, pero ella se ha levantado siempre”, resalta.

Heredando la pasión
Marcelo Barrios, papá de Tomás Barrios (19), es otro ejemplo de como la pasión también se puede heredar y alimentar. Siempre fue amante del tenis, y también del fútbol, y vio que su hijo “nació con la raqueta en la mano”, tanto así que le hizo una cancha de tenis en el patio de la casa para entrenar de manera constante.

Tras ello, y ya decididos a que Tomás siguiera la senda del deporte blanco, cuando estaba en octavo básico dejó los estudios de manera regular, optando por dar exámenes libres y dedicarse completamente al entrenamiento, viajando a Concepción. El resultado tras los años fue el tercer lugar del Master Junior de China, y hoy, con tan solo un año en el profesionalismo, Tomás es 441 del mundo.

“Todo ha sido difícil para Tomás, pues estando acá en Chillán en sus inicios, los niveles eran altos para él con otros tenistas. Todo has sido una constante lucha por superarse, y cada vez fue cumpliendo sus metas y superándolas largamente”, destaca Barrios padre, quien de paso apunta a situaciones en que el chillanejo se quedó muchas veces solo en viajes, “lo que lo ha hecho madurar antes, obligándolo a enfrentar situaciones no propias de un adolescente”.

Pasión por los giros y patadas
Ya con 21 años, el taekwondista Sebastián Navea vive su pasión que nace a los 10 años, incentivado por su papá, Hugo Navea, buscando una actividad extraprogramática fuera del colegio.

“Tratamos con la pelota, lo típico, pero vimos que era soltar la pelota y que los chicos mataran el tiempo allí jugando. Buscamos otras alternativas, Pasó que eran fanáticos junto a su hermano menor, Hugo, de los Power Rangers, alucinando con ellos”, evoca Hugo, por lo que al llegar a Guerreros Sepul, de Daniel Godoy, nació de manera instantánea la pasión por los giros y patadas. 

Ya a los 14 años saltó el nivel competitivo de Sebastián. Responsable, metódico, según cuenta su padre, desde esa edad sabía de finales nacionales, tal como los recientes meses de noviembre y diciembre, donde se hizo del título nacional universitario, nacional federado, y nacional Fenaude, además de la experiencia de clasificar al Mundial de Rusia el pasado año. 

El tema económico no ha dejado de ser factor en el desarrollo deportivo del chillanejo y su padre así lo evidencia, debiendo inclusive independizarse laboralmente para financiar el grueso de su carrera. “El deporte competitivo en Chile lamentablemente es un tema de esfuerzo netamente familiar. No hay muchas instancias y apoyo para desarrollar deportistas”, dice categórico.

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