Ley Emilia en Ñuble

Por: La Discusión 08:35 AM 2016-12-16

Con frecuencia tenemos que lamentar las elevadas cifras de víctimas causadas por accidentes de tránsito en calles y rutas de Ñuble, en los que el consumo de bebidas alcohólicas ha sido una de las causas determinantes. En lo que va de este año 36 personas han fallecido en accidentes ocasionados por personas que se encontraban en estado de ebriedad. 


Hechos tan penosos ponen en evidencia que es indispensable multiplicar recursos que prevengan contra este riesgo y afirmen la conciencia responsable de los conductores, único modo para evitar que se reiteren episodios de ese carácter. 


En tal sentido, el endurecimiento de las sanciones que considera la Ley Emilia, que acaba de cumplir dos años de vigencia, ha buscado desincentivar la ingesta de alcohol entre quienes conducen y que ahora se exponen a las penas más duras de la historia de nuestro país. 


En efecto, la nueva normativa asegura cárcel efectiva durante al menos un año a los infractores de la ley, con penas que van desde los tres años y un día a 15 años de presidio, en el caso de las condenas calificadas. Igualmente contempla multas de hasta 20 unidades tributarias mensuales, además de la pena de inhabilidad perpetua para conducir vehículos de tracción mecánica. 


Esta ley se inspiró en el caso de Emilia Silva Figueroa, quien con solo nueve meses de edad falleció en 2013 a consecuencia de un accidente causado por una persona que conducía en estado de ebriedad, la que luego fue condenada a dos años de pena remitida. Así nació esta normativa, precisamente para hacerse cargo de la sensación de impunidad ante este tipo de delitos, ya que la baja extensión de la pena y la existencia de penas sustitutivas finalmente llevaban a que los autores cumplieran las penas en libertad. 


Por lo mismo, llama la atención la forma en que los jueces en Ñuble la están aplicando, pues el número de casos juzgados según sus preceptos son sorprendentemente bajos. El 3 de febrero de este año se dictó en Chillán la primera condena, afectando con una pena de tres años a un hombre que causó la muerte de un peatón en Ñiquén, en diciembre de 2014. En este año judicial se están terminando de revisar los casos del 2015 y en lo que respecta al 2016 se ha formalizado solo a dos personas, una en San Carlos, otra en Quillón, pese a que según antecedentes de carabineros, de los 72 fallecidos por accidentes de tránsito registrados este año, al menos un 50% tendría como participante a un conductor ebrio. 


Además de esta preocupante aplicación por parte de los magistrados locales, a dos años de la promulgación de la Ley Emilia también debemos concluir que la sola elevación de la pena no ha logrado terminar con este tipo de conductas que nos tienen en los primeros lugares de los ranking nacionales de muertes en siniestros viales. De hecho, en los primeros tiempos de aplicación tuvo resultados más fuertes en todos los aspectos, porque la noticia era nueva y la fiscalización aumentó. Pero después la evidencia muestra que retornó la falta de conciencia de los conductores, especialmente en largos fines de semana o festividades como las que se aproximan.


En consecuencia, hay todavía mucho trabajo por hacer. De los tribunales, en aplicar de manera más rigurosa la norma; de carabineros, de no relajar los controles; y de cada uno de nosotros en cuanto a tener una cultura de respeto y cuidado de la vida propia y ajena. Solo así Ñuble podrá resignar por fin ese triste lugar “de privilegio” de figurar entre las provincias chilenas con más accidentes viales y cantidad de víctimas. 

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