Turismo de aventura

Por: La Discusión 11:10 AM 2016-12-13

Chile obtuvo la semana pasada, por segundo año consecutivo, el World Travel Awards al mejor destino para turismo aventura de Sudamérica, uno de los premios de la industria más prestigiosos del mundo y que se suma a otros reconocimientos logrados en los últimos años por esta misma condición y que lo sitúan en un lugar privilegiado a nivel internacional, superando a importantes referentes turísticos como Australia, Canadá, Ecuador, Japón, Nueva Zelanda, Tailandia y Estados Unidos.


En la Provincia de Ñuble, donde la naturaleza ofrece variados escenarios para el desarrollo de este rubro, la noticia ha sido muy bien recibida por los operadores locales, quienes coinciden en el gran potencial de la zona y en la apuesta que están realizando empresarios de todos los tamaños por aumentar los flujos de turistas extranjeros con una oferta que va desde actividades de alta montaña y cabalgatas a la usanza de arrieros cordilleranos, hasta escuelas de surf en Cobquecura, biciturismo en Ninhue y descensos en kayak por el río Ñuble. 


Este dinamismo, sin embargo, requiere ser conocido por sus potenciales clientes y por lo mismo se requiere contar con un registro, aspecto que además de ser deseable para promover adecuadamente la oferta, es obligatorio para los prestadores de turismo aventura, según lo establece nuestra legislación, que con ello busca garantizar la seguridad de los usuarios de estos servicios y la calidad de los mismos. 


Pero no basta con un catastro local para aprovechar las potencialidades, sino que se requiere una mirada estratégica, donde la creación de la Región de Ñuble brinda una oportunidad inmejorable para planear a futuro el desarrollo de este rubro que a nivel mundial es valorado en US$286 mil millones, cifra que supera a la industria farmacéutica y automotriz, pero que a diferencia de aquellas no está controlada por pocas empresas, sino que por cientos de miles de pequeños operadores,  que a la vez son catalizadores de desarrollo especialmente en zonas rurales. Es, por lo mismo, una manera muy interesante de acercar los mercados internacionales a los lugares más remotos de Ñuble, ya que el gasto promedio para un turista de aventura es de US$3.100 por viaje, y más del 80% de ese monto se queda en el destino, beneficiando así a los operadores locales. 


Por lo tanto, una estrategia de desarrollo para la futura Región debería tener un capítulo dedicado a este sector, considerando factores como la innovación, sustentabilidad, el aumento de los flujos de inversiones privadas y del financiamiento público y la promoción de los destinos. De igual manera, debería guiar a las comunidades rurales cercanas a las zonas con alta percepción de turismo para que puedan aprovechar al máximo los beneficios de su ubicación y como punto central promover el turismo de poco impacto natural, que respete las áreas naturales protegidas mientras logra extraerles beneficios.


Igualmente, será importante avanzar hacia una mayor capacitación del personal que trabaja en este rubro -que hoy aún muestra falencias frente a otras regiones del país- para ofrecer un servicio acorde con el estatus que Chile está alcanzando a nivel global en esta área. 


Por todo lo anterior, no es difícil concluir que una estrategia de desarrollo para Ñuble debe reconocer en el sector turístico de aventura una oportunidad que tiene mucho de virtuosa, pues no solo promete generar nuevos ingresos, sino también un medio para promover el cuidado de nuestra naturaleza.

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