Preocupante proyección

Por: La Discusión 09:50 AM 2016-12-12

Una preocupante proyección para la salud pública de la futura Región muestran los resultados del estudio Mapa Nutricional 2015, realizado por la Junaeb en Ñuble, ya que más de la mitad de los niños y niñas que asisten a los primeros años de enseñanza presenta obesidad o sobrepeso. 


En efecto, sumados los porcentajes se obtiene que el 52,8% de los escolares de prekínder, el 54,1% de kínder y el 53,1% de primero básico presentan sobrepeso u obesidad. Además, todos estos números están sobre la media regional y nacional. 


Al indagar en las causas se identifican factores genéticos, pero sobre todo culturales, principalmente la mala alimentación y un alto sedentarismo. Respecto del primero se ha ahondado bastante, no así sobre el segundo, pese a que hay vasta información. 


De hecho hay estudios muy sofisticados que revelan que la actividad física de estos menores es reducida y que, paradójicamente, se limita especialmente a los fines de semana. Con un dispositivo que se conoce como acelerómetro, se ha podido determinar con precisión las actividades de los niños (as). El dispositivo, que el niño solamente se quita para dormir, muestra las variaciones de la actividad física a lo largo del día y grafica los datos obtenidos para luego llevarlos a un programa computacional que los procesa de variadas maneras, empezando por el fundamental problema de la cantidad de calorías consumidas. Los resultados reflejan lo que se podía esperar y coinciden con los de otros estudios, como la encuesta nacional de Salud y el Simce de Educación Física, donde 5 de cada diez alumnos presenta obesidad o sobrepeso. 


Conviene recordar aquí que para saber si una persona está por debajo de su peso o tiene sobrepeso u obesidad hay que conocer su índice de masa corporal (IMC), que es la relación entre la estatura y el peso de una persona. El IMC se obtiene de dividir el peso (en kilos) por la altura (en metros) al cuadrado; un IMC de entre 20 y 25 puntos indica peso normal; de entre 25 y 30, sobrepeso, y de más de 30, obesidad. 


Las cifras obtenidas por el estudio no difieren con otras encuestas sobre actividad física, donde más del 70% de la población admite no realizar ningún tipo de ejercicio, ni tampoco cuando se observan los resultados de estudios en hogares de sectores más acomodados, como vulnerables, donde los niños igualmente suelen pasar largas horas en sus casas viendo televisión o frente al computador y al teléfono. 


La obesidad no es precisamente un mal menor y está asociada a diversas patologías que obligan a la intervención de los médicos, a veces en edades tan tempranas que podrían creerse imposibles. Los pediatras saben muy bien cuántas veces deben recomendar dietas a pequeños de muy pocos años, sobre todo para bajar su incipiente colesterol, lo que en otras épocas hubiera resultado impensable. 


No siempre resulta fácil encontrar los lugares apropiados para atender estos problemas, pues los colegios no suelen estar preparados para enfrentarlos y los centros públicos destinados a la recreación y al deporte tampoco abundan. 


Todo indica la necesidad de promover campañas de concientización entre todos, adultos y niños, como también de multiplicar las ofertas de lugares destinados a ayudarlos en algo aparentemente sencillo, pero que lamentablemente no lo es, como realizar una vida activa y sana.


Son las instituciones vinculadas con la primera infancia las llamadas a poner el mayor esfuerzo en el desarrollo de estas temáticas, porque una buena nutrición y estado físico influyen positivamente en la salud, desarrollo, autoestima y felicidad de todos los niños y niñas.

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