El fotógrafo de Hollywood que se enamoró de Chillán

Por: Marcelo Herrera 05:55 PM 2016-12-11

Danny Feld llegó a Chillán para realizar una muy particular conmemoración. Celebrar 50 años desde su arribo a la ciudad, a la cual llegó como estudiante de intercambio cuando solo tenía 16. Entonces estudió en el Liceo de Hombres y vivió en la casa de la familia Schweitzer Delaunoy, que además quedaba cerca del liceo. 

“Era una familia sumamente alegre, con siete hermanos y hasta el día de hoy los sigo considerando también como mi propia familia”, afirma Feld en un perfecto español, acompañado de Marie Christel Schweitzer, profesora de inglés e integrante del clan familiar que lo acogió hace cinco décadas.  

Feld no solo cultivó alta afinidad con la familia chillaneja, Hizo amigos también en el Liceo de Hombres.  A uno de ellos, Ramón Arriagada, lo fue a ver incluso a Torres del Paine, donde reside, acompañado de otro de sus hermanos chillanejos, Helmut Schweitzer, quienes también se hicieron partícipes de esta particular celebración. 
Fue el calor de hogar encontrado en Chillán el que a Danny lo marcó. Tanto, que ha regresado al menos en cuatro ocasiones, viajes que incluso le ha significado problemas familiares. 

“He tenido dos grandes separaciones por venir a Chillán, pero al final mi esposa comprendió lo importante que es para mi regresar de vez en cuando y ella misma me acompañó en uno de mis viajes”, afirma Danny, con 67 años y una maleta llena de vivencias, producto de al menos cinco décadas de viajes por diferentes rincones del planeta. En su cariño por Chillán, Feld simboliza el calor del latino, que lo conmovió desde siempre y que explica en buena parte esa necesidad de compartir con los amigos del sur del mundo. “Siempre me gustó esa calidez que muestran tanto en el trato como a nivel familiar, creo que venir a Chillán me saca a relucir toda esa alma latina que tengo”, afirma en su acento aún estadounidense.

HIJO DE ACTORES
La historia familiar de Danny Feld es un libro abierto y fascinante cuyo arraigo se encuentra en el mismísimo Hollywood. Hijo de actores, sus padres Fritz Feld (de origen alemán) y Virginia Christine  (sueca) actuaron en un centenar de películas y series de televisión, donde destacaron filmes consagrados como “Hello, Dolly!” (1969) con Barbra Streisand y Walter Matthau, en el caso de Fritz y “Adivina quien viene esta noche” (1967), protagonizadas por Katharine Hepburn, Spencer Tracy y Sidney Poitier, en el caso de Virginia. 

La vida del joven Danny y su hermano transcurrió en Los Angeles, donde sigue residiendo actualmente, maravillado con las tablas y el celuloide, ligado a los grandes estudios y productoras de la industria hollywoodense. Sin embargo, sus padres supieron resguardar la privacidad del hogar.

“Aunque nací en ese ambiente, mis padres siempre marcaron una distancia entre el trabajo y la familia, en mi casa siempre estuvo el calor de hogar, no era un desfile de gente que llegara, siempre nos respetaron nuestros espacios”, cuenta Danny, quien terminó trabajando en el mismo ambiente.

“Trabajo como fotógrafo para los grandes estudios. Me dedico a fotografiar las series y películas, material de promoción que se envía a los medios de comunicación”, relata el estadounidense quien llegó a cultivar amistad con grandes estrellas que desfilan por la capital del cine. 

“Uno hace amistades, estuve 12 años como fotógrafo de la serie Baywatch (Guardianes de la Bahía) y Friends, con ellos logré una mayor afinidad”, sostiene con total naturalidad. 

En su portafolio destacan las principales series que los chilenos vemos en el cable, como Modern Family, Desperate Housewives, Criminal Minds, entre muchas otras, todas con el sello de Danny. Lo de la calidez chilena también la vivió en el plató. “Realizo las fotografías para NCIS una serie muy exitosa allá y acá en Chile también, cuando de pronto una de las actrices, Coté de Pablo, se me acercó y me saludó poniéndome las manos en la cara, eso me sorprendió y después me enteré que era chilena, ahí me cobró sentido, ese sentimiento latino es el que me terminó por cautivar desde el minuto en que visité Chillán por primera vez”. 

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