Acreditación de la UdeC

Por: La Discusión 12:40 PM 2016-12-11

La Comisión Nacional de Acreditación (CNA) comunicó este viernes a la Universidad de Concepción su acreditación por siete años, el máximo que establece la ley, ubicando a la casa de estudios en el mismo estatus que la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica.
Sin embargo, el camino no fue fácil para la institución local que hoy tiene una matrícula de casi 28 mil alumnos, puesto que la acreditación la obtuvo luego que fuera acogido un recurso de reposición por la decisión anterior, informada en septiembre, según la cual le otorgaba una acreditación institucional de seis años. 
Las áreas respecto de las cuales se entregó la acreditación corresponden a gestión institucional, docencia de pregrado y postgrado, investigación y vinculación con el medio, lo que viene a confirmar el alto nivel que exhibe la casa de estudios, avalado por un sinnúmero de rankings que la ubican entre las tres mejores del país, algo que por cierto llena también de orgullo a la comunidad de Ñuble, donde su presencia ha sido decisiva en diferentes etapas del desarrollo local, desde la modernización de la agricultura hasta el estudio que dio forma a la creación de la futura Región.
Además, esto, sin duda, contribuye a reforzar el posicionamiento de la Universidad en una fecha clave, cuando faltan pocos días para el inicio del proceso de postulación a las universidades del Consejo de Rectores, dado que la evaluación de la calidad de los planteles es clave al momento de tomar la decisión sobre dónde estudiar; pero más relevante aún es que viene a confirmar los altos estándares de calidad de una institución con vocación pública y regionalista.
En esa línea, el reconocimiento al trabajo realizado para alcanzar la máxima acreditación es también una señal potente a las demás universidades de regiones, en el sentido de que es posible alcanzar los más altos estándares de excelencia fuera de Santiago.
La decisión de la CNA, además, hace justicia con un trabajo de largo aliento de la institución que se sometía por tercera vez al proceso de acreditación con el objetivo de alcanzar por primera vez el máximo estándar, para lo cual se esforzó por superar aquellas debilidades que se observaron en las primeras evaluaciones. Ello explica la decepción en septiembre pasado al conocerse la decisión de acreditarla por seis años y la convicción de las autoridades universitarias al momento de apelar.
Lo anterior, no obstante, también lleva a observar con detención el proceso y la institucionalidad de la acreditación, que requieren de revisiones profundas. De hecho, este tema está considerado en el proyecto de reforma a la educación superior que se discute en el Parlamento, con el fin de hacerlo más pertinente a la diversidad de las universidades chilenas, con sus especificidades y complejidades.
Lamentablemente, los cambios que se proponen al sistema, que incluyen, entre otras medidas, la acreditación obligatoria y la creación del Consejo para la calidad de la educación superior, que reemplazará a la actual CNA, aún no logran el consenso necesario, principalmente por las dudas que existen respecto de su implementación, lo que ha generado incertidumbre entre las universidades, siguiendo la tónica que ha caracterizado toda la discusión sobre la reforma a la educación superior, en que se ha observado un alto grado de improvisación por parte del Gobierno y escasa comunicación con los actores directamente involucrados, instalando una legítima duda sobre el objetivo final de  asegurar la calidad mediante un modelo transparente, moderno y eficiente.

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