Ñublense pagó caro los pecados de juventud y cayó ante Curicó

Por: Rodrigo Oses 2016-12-11

Los jugadores de Curicó Unido saltan abrazados en el codo sur del estadio Nelson Oyarzún mientras los hinchas de la barra de Los Marginales cantan sin parar para festejar el triunfo tortero ante su clásico rival por 2-0.

A unos cuantos metros, cabizbajos los diablos rojos caminan frustrados rumbo a camarines mordiendo la impotencia ante el dolor de sus hinchas que no soportan otra bofetada de los curicanos.

Esta fue la postal que selló ayer la victoria de Curicó Unido en Chillán ante un inexperto y errático cuadro ñublensino que solo soportó un tiempo ante el puntero invicto de la Primea B.

Eso porque tras una primera fracción aceptable, en la que controló al rival, le cerró los circuitos, presionó con intensidad y se dio mañas para llegar con cierto riesgo, en el complemento fue un festival de errores facilitando la faena ofensiva del cuadro forastero que golpeó en los momentos precisos para liquidar el pleito a su favor.
Ñublense salió concentrado y no dejó salir ni circular el balón a los curicanos y en dos ocasiones, Lucas Triviño casi conecta un balón en el área para abrir el marcador.
Curicó Unido, incómodo y sorprendido, se vio obligado a jugar al pelotazo buscando al veloz Ábalos y al oportunista Leo Olivera, que tuvo la ocasión más clara cuando a quemarropa, en dos ocasiones, no pudo vencer al portero Sebastián Contreras que tapó de manera soberbia en doble instancia.

Lucas Triviño, que estaba complicando con su velocidad al paraguayo Rodrigo Riquelme, se lesionó a la media hora (posible desgarro) debilitando el ataque de Ñublense que no tuvo en Ibáñez ni menos en Albornoz la profundidad que necesitaba.

Sebastián Páez fue el articulador de las mejores llegadas ante la imprecisión de Eduardo Vilches, pero solo contra el mundo poco pudo seguir tejiendo.
El trabajo defensivo de Ñublense bastó para frenar las intenciones del líder que no pudo perforar la aplicada defensa roja.

ERRORES QUE MATAN

Pero parece que era cuestión de tiempo para que la jerarquía de los jugadores curicanos se impusiera ante la inexperiencia de los ñublensinos. Y entonces aparecieron los pecados de juventud en Ñublense. Primero Felipe Albornoz perdió un balón y facilitó un contragolpe que encabezó Bugueño, alargó para Olivera, quien remató alto para abrir el marcador. Ahí el equipo de Abraham se derrumbó porque había estrategia para defender, pero no para atacar y darlo vuelta. Las variantes no funcionaron y Curicó Unido se soltó para manejar la pelota y forzar otro error, esta vez, de Elvis Acuña, quien resbaló, permitió el desborde de Gary Tello, quien centró para que Olivera pusiera otra vez el 2-0 final. Tras cartón se fue expulsado Ignacio Ibáñez por juego brusco. Peor imposible. Los minutos finales fueron pura impotencia ñublensina y oficio curicano. El líder, sin despeinarse mucho en Chillán, aseguró la victoria aprovechando los regalos de un Ñublense que aún está verde. Los torteros sellaron la primera rueda como líderes invictos con 34 puntos, mientras que Ñublense remató undécimo con 15 puntos y apenas un triunfo de local en 7 duelos. Decepcionante.

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