Argumentos que neutralizan las críticas sobre la Región de Ñuble

Por: Isabel Charlin Fotografía: : La Discusión 05:00 PM 2016-12-10

Sorprendió a todo nivel hace unas semanas la declaración pública que emitió la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción (CPCC), en la que manifestó “su preocupación por la creación de nuevas regiones y la fragmentación de las actuales”.


El planteamiento, al cual adhirieron también Cidere Bío Bío, Asexma Bío Bío, Socabío,  Irade y Corbiobío, pero del cual se restaron otros gremios empresariales, como Asipes y la Cámara Chilena de la Construcción, entre otros; generó el inmediato rechazo de gremios, instituciones y autoridades de Ñuble, quienes salieron a defender la creación de la Región de Ñuble, iniciativa que se espera, se retome en los próximos días en la comisión de Hacienda, y sea despachada a sala, para terminar su primer trámite constitucional, y llegar a la Cámara de Diputados antes que culmine la actual legislatura, en enero.


Pero, ¿Cuáles son las aprensiones del empresariado penquista? 
1. Pérdida de competitividad
En primer término, esgrimen una eventual pérdida de sinergias y competitividad en materia de exportaciones agroalimentarias, al separar a Ñuble del Bío Bío.
Desde Concepción proponen avanzar en asociatividad, uniendo la cadena logística, para poner a disposición del creciente sector frutícola y agroindustrial la infraestructura portuaria de Bío Bío, algo que si bien comparte el presidente de la Corporación de Adelanto y Desarrollo de Ñuble, Juan Ramírez, estima que se puede llevar en forma paralela a la creación de la nueva región.


“Si bien comparto el planteamiento de que las regiones trabajen de manera coordinada para generar sinergias, ello se puede lograr perfectamente con la creación de la región, que tiene un gran potencial de crecimiento a partir de la industria alimentaria. En términos de comercio, por ejemplo, no se pierden sinergias. La creación de pequeñas regiones permite acercar a las autoridades a los problemas y desafíos locales, y a la vez, permite establecer un diálogo con otras regiones. A nosotros, como futura Región de Ñuble, nos interesa tener un diálogo permanente con Concepción; de hecho, en esa provincia se concentran los puertos. Creo que debemos apoyarnos, porque las vocaciones productivas de ambas zonas son complementarias, por lo que también deben conversar el sector público con el privado”, aseveró el personero.


Renato Segura, economista y director Centro de Estudios  de la Realidad Regional, agrega otro argumento económico-social a la necesidad de crear la Región de Ñuble: lograr un desarrollo equitativo del territorio.


“La teoría de gobernar un país con un ordenamiento basado en macro regiones, reconoce implícitamente un poder central fuerte que limita la capacidad de los agentes locales para lograr un desarrollo equitativo del territorio. Es decir, los gremios penquistas, están sumergidos en la lógica de un gobierno central, que fija las prioridades y define el devenir del territorio”, aseveró, agregando que es contradictorio pensar que al crear nuevas regiones, fragmentando las ya existentes, no se aportan soluciones al problema de mayor crecimiento.


“Es un sinsentido si se piensa que, siendo la Región del Bío Bío la que concentra la segunda mayor población del país y la octava en tamaño de superficie, está ubicada en los últimos lugares del ranking que mide el desarrollo económico y social de las regiones del país”, explicó. Cabe destacar que el índice Idere 2016, del Instituto Chileno de Estudios Municipales de la U. Autónoma, el cual mide el desarrollo de las regiones, ubicó a la Región del Bío Bío recién en el octavo lugar.


Quien también esgrimió un argumento de tipo económico-social para justificar la creación de la nueva región, fue el académico de la U. de Concepción y director del estudio que encargó la Subdere para evaluar la factibilidad de la iniciativa, Ricardo Utz.


“Cuando iniciamos el trabajo, a mí me parecía que no era aconsejable crear la Región de Ñuble, y al terminarlo, quedé convencido que sí. Nosotros no tomamos partido por una u otra opción, nos limitamos a presentar distintas opiniones, de diversos estamentos. La mayoría planteaba que sí debía crearse la región; así como también hubo algunos que sostenían que el territorio era muy pequeño; que no tendría peso en el concierto nacional. En lo personal, a mí me hizo cambiar de opinión el aspecto económico, los niveles de pobreza de algunas comunas de Ñuble es tan grande (44,5% en El Carmen; 38,2% en Cobquecura y 38,2% en Portezuelo, según la Casen 2015), y tan poco conocido, que al convertirse este territorio en región, se podrían focalizar mejor los recursos”, manifestó.


2. Bío Bío y Ñuble perderán peso ante Santiago
“La Región del Bío Bío perderá peso relativo frente al poder centralista de Santiago. Sus autoridades perderán influencia al reducirse el territorio y la población a su cargo”, sostienen los contrarios a la creación de la nueva región, ya que Bío Bío pasaría de ser la segunda región más poblada, con 2,1 millones de habitantes, a una región de 1,6 millones, superada por Valparaíso, ubicándose en el tercer lugar.


“No veo por qué le sea más difícil al intendente de la futura región de Ñuble defender el presupuesto ante Santiago, porque eso depende del dinamismo de cada región, y en la medida que la futura región sea eficiente en el gasto, y su crecimiento genere tributos, no hay razón para que sus planteamientos no sean oídos en Santiago”, sostuvo Juan Ramírez.


Renato Segura, en tanto, añadió que “contrariamente a la experiencia local, pequeñas comunidades de Aysén y Chiloé, han brindado cátedra de cómo atraer la atención del gobierno central sobre la problemática social y económica vigente”.


3. “La tendencia es hacia las macro zonas”
Fue el ex Presidente Ricardo Lagos quien en agosto de 2015, cuando la Presidenta Michelle Bachelet envió el proyecto de ley que crea la Región de Ñuble al Congreso, dio a conocer una visión sobre el tema que es compartida por cierto sector político: “Chile no da para más de seis o siete regiones”, relevando la necesidad de avanzar hacia las macro zonas.


El argumento se basa en que la dispersión poblacional solo favorecería a Santiago, advirtiendo que con regiones chicas, para los intendentes es más difícil defender sus respectivos presupuestos. 


Esteban Valenzuela, ex presidente de la comisión Asesora Presidencial para la Descentralización y Desarrollo Regional, sostiene que la aspiración ñublensina, al igual que la de otros territorios del país, tiene un sustento histórico e identitario, ya que la actual división político administrativa sufre de “un pecado de origen”.


“Ñuble fue una de las provincias importantes de la antigua democracia. El Dr. en Ciencia Política, vicerrector de la Universidad de Los Lagos y ahora intendente de la Región de los Ríos, Egon Montecinos, siempre habla de la ‘regionalización autoritaria’. El Chile tecnócrata, y para ser justos con la historia, de centroizquierda; y los militares al inicio de la dictadura, finalizan el decreto de regionalización, pues ya estaban los estudios de la entonces Odeplan. Dicho decreto no consideró una gran tradición de construcción de poder provincial desde 1925, y por tanto, fue una regionalización que tiene un pecado de origen, pues no se le preguntó a ninguna provincia si estaba dispuesta a fusionarse con otra, y por tanto, eso explica que Valdivia se haya convertido en Región, que Arica lo sea y que surjan aspiraciones en Ñuble, Malleco, El Loa, San Antonio y Aconcagua. Pero acá es donde más ha pujado esto”, comentó, refiriéndose a Ñuble.


4. Efecto imititativo
“Crear la Región de Ñuble provocaría un efecto imitativo en otros territorios”, esgrimen los contrarios a la idea.


Esteban Valenzuela, quien conoció muy de cerca el proceso de creación de Los Ríos, precisó que “he recorrido todas las regiones, y el único grupo pro región que está vivo, es Ñuble Región”, advirtiendo eso sí que en el caso valdiviano, había algunos acuerdos adelantados en materia de agenda, que en el caso ñublenisno, deberían activarse. 


A nivel nacional, son solo tres las opciones que se han enarbolado con mayor fuerza: Limarí-Choapa, Aconcagua y Maule Sur, todas ellas, aún en fase de “buenas intenciones”, ya que el Ejecutivo se ha comprometido a efectuar los estudios pertinentes para evaluar la posibilidad, tal y como ocurrió con Ñuble, una etapa que no es menor, y que en el caso local, implicó un período de diez años (desde el primer estudio de la PUC, en 2003; hasta el de la UdeC, en 2013).


5. “No es la solución”
“La creación de más regiones no la solución definitiva a las demandas de las provincias relegadas”, sostienen los defensores de las macro zonas. 


Pablo Rojas Torres, licenciado en Historia, mención Ciencia Política de la PUCV, reconoce que a priori, no es una solución.


“Sin embargo, a raíz del actual contexto -que da cuenta de una falta de medidas de descentralización, tanto política como a nivel de repartición de recursos fiscales-, pareciera ser que la regionalización –entendiéndose como una readecuación de la actual organización político administrativa del territorio- es una alternativa viable, y hasta necesaria, ya que por un lado, responde a las exigencias de mayor autonomía de las provincias, otorgándoles poder relativo a éstas a través del CORE y la figura del intendente; mientras que por otro, subsana los requerimientos de mayores recursos para poder generar desarrollo desde ‘lo local’, a través de las distintas partidas que conforman el Fondo Nacional de Desarrollo Regional”.

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