Muerte de joven podría significar tercer caso de Ley Emilia

Por: Felipe Ahumada Fotografía: : Mauricio Ulloa G. 08:10 PM 2016-12-09

Cerca del mediodía del miércoles el Hospital Herminda Martín confirmó el fallecimiento de la paciente, Koraima López Troncoso, de 19 años, quien había llegado politraumatizada y en riesgo vital luego que el vehículo en el que se trasladaba por calle Diagonal Las Termas de Chillán, en la madrugada del viernes 2 de diciembre, se estrellara enérgicamente en contra de un árbol.


Esto cambia drásticamente la situación, no solo de la familia de la joven, sino que la de su amigo, Esteban Urriaga, puesto que era él quien estaba al volante esa noche y, según se demostró en los exámenes médicos de rigor que se hacen tras cada accidente, estaba con 1,3 gramos de alcohol por litro de sangre. En otras palabras, estaba en estado de ebriedad.


Fue por esa situación que el sábado 5 de este mes fue formalizado por la fiscal Patricia Suazo por el delito de conducción en estado de ebriedad con resultado de lesiones graves, pero ante este nuevo escenario, el conductor de maquinaria pesada de 23 años, y quien además no cuenta con licencia clase B, enfrentará una reformalización y las consecuencias de la llamada Ley Emilia.


Pese a que esta modificación a las penas estipuladas en la Ley de Tránsito supone un año de prisión preventiva para cualquiera de sus formas de comisión, el abogado Rodrigo Vera Lama, quien representa a Urriaga, adelantó que solicitará al tribunal que esta medida cautelar sea reemplazada por la de arresto domiciliario, basándose en un hecho constatable en los tribunales ñublensinos, como la baja cantidad de casos de esta naturaleza que, pese a la obligatoriedad de la Ley Emilia, han encontrado alternativas menos drásticas para el imputado.


“Lo que sucede es que a nuestro entender eso del año de prisión preventiva es ya una condena, sin juicio previo, lo que atenta contra el derecho”, plantea el defensor, a sabiendas que justo esta semana hubo una formalización por conducción en estado de ebriedad, en la ciudad de Bulnes, en contra de una persona que tras chocar con un poste del alumbrado, en la ciudad de Quillón, provocó la muerte de uno de sus pasajeros, el carabinero Juan Pablo Ortuya, a quien posteriormente intentaron responsabilizar sindicándolo como el conductor.


Solo tres casos en 2016
El 3 de febrero de 2016 se dictó en el Tribunal Oral en lo Penal de Chillán la primera condena por Ley Emilia, afectando a Carlos Vásquez Riquelme, con una pena de tres años por la muerte de una persona en Ñiquén en diciembre de 2014.


En este año judicial se están terminando de revisar los casos del 2015 y en lo que respecta al 2016, se ha formalizado solo a dos personas en el contexto de la Ley Emilia, uno en San Carlos, otro en Quillón (el del carabinero muerto) y el de la joven Koraima López, podría recién ser el tercero.


Sin embargo, de los 72 fallecidos por accidentes de tránsito registrados este año, al menos un 50% tendría como participante a un conductor ebrio.


“Pero eso no basta para declararlo culpable, hemos visto casos de conductores bajo la influencia del alcohol que han atropellado personas que se atraviesan intempestivamente, o que caminan por la calzada”, advierte el capitán Carlos Cortés, de la SIAT Ñuble.


De todas formas el experto en investigación de accidentes de tránsito aseguró que “pese a esto, los accidentes en que ha habido personas fallecidas teniendo a un conductor en estado de ebriedad como causante del accidente superan los diez casos de todas maneras”.


Finalmente, en la Corte de Apelaciones el ministro Claudio Arias admitió que “los casos por Ley Emilia que hemos revisado son en efecto muy pocos”, a la vez que aclaró que “cada juez falla según su criterio, no nos podemos meter, pero para esta Corte la ley es clara y se debe aplicar al pie de la letra, admitiendo eso sí, que cada caso es distinto”.

 

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