[EDITORIAL] Mercado de la uva vinífera

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:15 AM 2016-03-18

Cada año, ad portas de la vendimia, vuelve a asomar en el debate público el problema de los bajos precios que se pagan por las uvas viníferas genéricas, en que los pequeños productores se lamentan porque los grandes poderes compradores ofrecen precios irrisorios, que no alcanzan a cubrir siquiera los costos de producción, pero lamentablemente están obligados a vender debido a que no tienen capacidad de guarda y no existe una verdadera competencia entre los compradores, pues todos ofrecen el mismo precio.
Esta situación, que a simple vista luce irregular, en que unos pocos compradores manejan el precio, y en que los vendedores están muy atomizados y no tienen capacidad de negociación, ha sido analizada en años anteriores, e incluso, en 2013, el entonces ministro de Agricultura, Luis Mayol, afirmó que en dicho mercado no existe colusión, sino que la acción de un líder (Viña Concha y Toro) que es imitado por los demás compradores en el precio ofertado.
Otra de las imperfecciones de este mercado es que es muy poco transparente, ya que no existe información veraz y oportuna sobre los precios y tampoco sobre las existencias, lo que favorece a los compradores.
Lamentablemente, los compradores y los corredores negocian con los productores de manera individual, ya que estos últimos no han sido capaces de agruparse en grandes organizaciones para mejorar su posición en la negociación. Eso, hasta este año, en que se han comenzado a formar algunas empresas asociativas que tienen por objetivo sumar volumen y negociar directamente con las grandes viñas de la zona central, prescindiendo de los intermediarios.
Entre los argumentos que utilizan estas grandes empresas para justificar los bajos precios que ofrecen, los más recurrentes son el sobrestock (acumulación de existencias por sobre los requerimientos), los bajos precios internacionales del vino y la caída de la demanda internacional. Pero desde fines del año pasado que los viñateros han estado contrastando dichos datos con la información estadística disponible, para concluir que se trata de argumentos que difieren bastante de la realidad.
De hecho, en diciembre del año pasado, un grupo de 14 asociaciones de vitivinicultores de las regiones de O’Higgins, Maule y Bío Bío, que representan a más de 10 mil pequeños productores, presentaron ante la Fiscalía Nacional Económica una denuncia en la que acusan a las grandes viñas de abuso de posición dominante y prácticas desleales, infracciones tan grave como la colusión.
Paralelamente, para fortalecer la débil posición de los viñateros, el Estado, a través de Indap, dispuso de un pequeño fondo con el objetivo de implementar cuatro centros de acopio en el Valle del Itata, sin embargo, la excesiva burocracia, la tardanza en la entrega de los recursos y los costos asociados podrían hacer fracasar la iniciativa, que tiene como objetivo mejorar el poder negociador de los viñateros mediante la asociatividad y la generación de grandes volúmenes de uva.
Quizás en esta vendimia se observen cambios, quizás la FNE decida investigar las distorsiones en el mercado vitivinícola, quizás la imagen de Chile como exportador de vinos se vea afectada en el exterior, quizás el Gobierno intervenga para buscar una solución consensuada, quizás en esta vendimia se logre un precio levemente superior al del año pasado, o quizás no pase nada. 
Las certezas solo están dadas por los esfuerzos que los viñateros realicen de manera individual o asociativa con la misión de agregar valor a su producción, vinificando y generando productos innovadores. Actualmente, las grandes viñas dependen en un 70% de proveedores externos para contar con la materia prima para su vinificación, por lo que aquí se aplicaría la consigna “la unión hace la fuerza”.

Comentarios