Imacec negativo

Por: La Discusión 12:20 PM 2016-12-08

El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) que elabora el Banco Central, arrojó para octubre un resultado que por momentos hace perder las esperanzas en una recuperación: la economía se contrajo 0,4%, la peor cifra de los últimos siete años, desde la crisis subprime.


La cifra, si bien no es para alarmarse, tampoco permite estar tranquilos respecto de la evolución que tendrá la economía en los próximos meses, calculándose que el país cerrará el año con un alza en torno al 1,5%.


Ciertamente, en esta medición incidieron factores coyunturales, según lo expresó el propio ministro de Hacienda, como el paro del sector público y el que hubiera dos días hábiles menos en comparación con octubre de 2015, sin embargo, el Imacec también cayó por la fuerte disminución de la producción industrial y del sector minero, de hecho, este último se contrajo en 7,1%, mientras que el Imacec no minero creció un discreto 0,3%.


Al respecto, es importante mencionar que hay factores que están incidiendo en la desaceleración, como el menor precio del cobre, pero sería incompleto el análisis si no se consideran otros elementos internos. Ya no se puede culpar únicamente al escenario externo, mientras el mundo crece a una tasa promedio de 3%.


En ese sentido, la crisis de confianza y la incertidumbre introducida por las reformas aprobadas y en discusión, tanto de inversionistas como de consumidores, se han transformado en variables relevantes, lo que ha sido confirmado por numerosas encuestas de expectativas económicas. De hecho, no son pocos los empresarios que han postergado sus decisiones de inversión a la espera de mayor claridad en aspectos como la legislación laboral o nuevos impuestos.


En ese sentido, hay que valorar que las cifras no sean peores, lo que se puede atribuir en buena medida a que la economía chilena sigue estando “sana”.


No obstante lo anterior, lamentablemente, la estructura de cambios que generó el actual Gobierno llevó al país a un clima de inversión con tendencia a cero, y no se trata de criticar los objetivos de algunas reformas, como la educacional, sino que el modelo escogido para su implementación, específicamente respecto de la reforma tributaria, la que ya fue enmendada y que se presume, requerirá de una nueva reforma, debido a los altos niveles de complejidad.


Afortunadamente, con el tiempo, el Gobierno ha reconocido los errores y ha intentado enmendar el rumbo. Primero, con la remoción del ex ministro de Hacienda, Alberto Arenas, cuyo pecado principal fue haber elevado el gasto fiscal de manera irresponsable. Y posteriormente, con el mea culpa de la propia Presidenta Bachelet, al asumir que sin crecimiento no se puede seguir avanzando en las reformas, lo que la llevó a plantear un segundo tiempo de su Gobierno priorizando los esfuerzos por recuperar la inversión y el crecimiento.


En este proceso de desaceleración, si bien el desempleo no se ha elevado de manera preocupante, sí se ha observado una precarización del empleo, con una mayor creación de trabajos por cuenta propia, los que habitualmente son sinónimo de sueldos más bajos y ausencia de protección social.


Frente a esto y con la inflación dentro del rango meta del Banco Central, numerosos expertos han planteado que existe un espacio para que el instituto emisor reduzca aún más la tasa de interés de política monetaria, lo que apuntaría a incentivar el consumo y la inversión, y por tanto, aumentar el crecimiento, sin embargo, es clave entender que la recuperación de la economía chilena no puede descansar en su política monetaria, sino que en la reducción de la incertidumbre y en el restablecimiento de las confianzas, a partir de un manejo fiscal responsable y de la implementación de políticas pro crecimiento.

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