Nuevo gobierno local

Por: La Discusión 11:25 AM 2016-12-07

El juramento de cada uno de sus integrantes selló ayer la instalación del nuevo gobierno que tendrá la ciudad para los próximos 4 años y que está integrado por el reelecto alcalde Sergio Zarzar, que asume un tercer periodo para completar 12 años seguidos al frente del municipio de Chillán y ocho concejales, de los cuales tres son caras nuevas Brígida Hormázabal (PS), Camilo Benavente (PPD) y Patricio Huepe (PDC). 


Aspectos a resaltar de este nuevo Concejo son el término del equilibrio político en su conformación, que se había mantenido durante los últimos 8 años, lo que podría generar un ambiente de tensión política con la autoridad comunal. En efecto, esta vez la centro-izquierda tiene cinco representantes y tres la derecha, donde destaca la concejala Nadia Kaik (RN), quien obtuvo la primera mayoría, de modo que será quien subrogue políticamente al alcalde Zarzar en su ausencia. 


Un segundo aspecto es la proyección de varios ediles y la eventual pugna por el protagonismo de quienes asoman como candidatos a ser el próximo jefe (a) comunal: Kaik, Huepe y Benavente.


La primera reconoce el capital de votos que posee y sabe que si lo administra bien puede tener una buena opción de suceder al ex presidente de Ñublense, quien ya ha sido sondeado por RN para una futura carrera parlamentaria. Su apuesta, como ella misma ha confesado, es apoyar fuertemente la gestión de Zarzar y aprovechar esa cercanía con el jefe comunal para acrecentar su popularidad. Benavente, en tanto, admite que su objetivo será hacer una buena labor para en cuatro años más estar en condiciones de postular a la alcaldía. Más mesurado, Patricio Huepe, quien retorna a la actividad política, ayer planteó que lo que pretende “es adquirir experiencia y aportar a la ciudad”, aunque en el seno de su partido, la Democracia Cristiana, lo ven como un potencial candidato para 2020.


Finalmente, un tercer punto de análisis son los objetivos que caracterizarán a la nueva administración del alcalde Zarzar y donde la prioridad la tienen el desarrollo de grandes obras, sobre todo en materia de infraestructura urbana, que es el aspecto donde Chillán muestra un mayor rezago y donde la disyuntiva es apostar por políticas de largo plazo, que van más allá de un período de gobierno comunal, o implementar soluciones que si bien pueden mejorar la situación actual, dentro de 5 años aparecerán nuevamente como un problema.


Será entonces de gran interés ver cómo estos nuevos liderazgos son capaces de leer las demandas de una ciudadanía local que está mucho más empoderada y plantear nuevos modelos de gestión para mejorar la calidad de los servicios municipales, incorporando buenas prácticas en materias de participación y transparencia, pero también haciéndose cargo de problemas no menores en materia de planificación que tal vez no resultan tan evidentes, porque no son obras visibles, pero que corresponden a lineamientos estratégicos, como ocurre con el postergado Plan de Desarrollo Comunal y la Educación Municipal, que, merced de malas decisiones técnicas y demasiadas consideraciones políticas, ha dado palos de ciego, perdiendo la mitad de su matrícula en 10 años y soportando una sobre dotación docente que no se condice con sus pobres resultados académicos. 


El Concejo Municipal que ayer asumió lo hizo lleno de buenas intenciones, con abrazos fraternos entre sus integrantes y con el signo común de trabajar por la comunidad. Ojalá que ese espíritu de colaboración se mantenga y el nuevo gobierno comunal pueda satisfacer las expectativas creadas, encontrando ese necesario y justo equilibrio entre una ciudad más eficiente y más humana.

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