Senadores locales creen que hay mucho que mejorar en Código de Aguas

Por: José Luis Montes Fotografía: Mauricio Ulloa 10:10 PM 2016-12-05

Ahora que la reforma al Código de Aguas ya está en el Senado, los parlamentarios de Ñuble Felipe Harboe (PPD) y Víctor Pérez (UDI) manifestaron su posición frente al cambio legislativo que inquieta a los agricultores.  Y de lo expuesto por ambos se deduce que comparten las críticas que hace el mundo del agro sobre el trabajo de la Cámara Baja, ya que coinciden en que el documento tiene serias inconsistencias en la redacción.


Para el parlamentario UDI, “la reforma al Código de Aguas es una propuesta ideológica que afectará el desarrollo agrícola”, precisando que lo que se pretende es “expropiar los derechos de agua”.  Felipe Harboe, en tanto, también reconoce que el proyecto salió del primer trámite legislativo con “muchas falencias”,  en aspectos como el caudal ecológico, y advirtió, en el tema del respeto a los derechos anteriores a la entrada en vigencia del nuevo código, en su calidad de abogado, que la redacción deja lugar a una “doble interpretación”.


Pérez insistió en que  “el proyecto que pretende modificar el Código de Aguas es una reforma ideológica, que pretende expropiar los derechos de agua de los regantes y no resuelve los problemas de fondo que impiden el desarrollo agrícola del país”.  A  juicio del parlamentario “con la reforma al Código de Aguas se está hipotecando el desarrollo de la agricultura en el país y se están colocando restricciones que no tienen un sustento técnico, como tampoco se ha considerado la opinión de los regantes”.


Puntualizó que “se pretende engañar al país diciendo que con esta ley se busca proteger el recurso hídrico ante los cambios pluviométricos; cuando en la realidad el Gobierno no ha realizado hasta ahora inversiones significativas que permitan efectivamente un mejor aprovechamiento del agua”.


Añadió que “también se sostiene que con esta reforma se va a favorecer a los agricultores, lo que se contradice en la práctica, ya que lo que plantea el proyecto del Gobierno es una expropiación de los derechos de agua adquiridos por los regantes, y genera incertidumbre, lo que impide que se realicen nuevas inversiones”.


Según el senador, “el Gobierno no ha escuchado a los pequeños y medianos agricultores y está empeñado en una reforma que tendría vicios de constitucionalidad, y que ha sido promovida por grupos ideológicos que no conocen la realidad de las zonas agrícolas del país”.

Actualizar la legislación

“Es evidente que los diferentes usos del agua no están siendo bien resueltos por la legislación ni por la práctica, me refiero a temas de  riego, de consumo y de energía, no hay una buena ecuación. El código es de los años ochenta y tiene problemas. Al haber separado la tierra del agua se generaron muchos conflictos, por el acaparamiento por un lado de derechos de agua, por el otro lado porque hay dueños de tierra que quedaron sin agua, en consecuencia lo que se requiere es actualizar la legislación”, afirmó  Felipe Harboe.


Agregó que “el punto está en cómo somos capaces de crear un nuevo sistema jurídico, que  primero  se haga cargo de esta realidad y en segundo lugar que permita que aquellos que tienen derechos de agua sigan ejerciéndolos y usándolos. Que  aquellos que los tienen y no los usan, obviamente den la oportunidad de que otros lo puedan hacer. Esa ecuación no está bien resuelta”, comentó. 


“Mi percepción es que el proyecto que salió de la Cámara de Diputados tiene muchas falencias, por de pronto esta iniciativa del caudal ecológico que existe en muchas partes del mundo, con diferentes regulaciones. Pero como está presentado el artículo,  cabe mencionar que es una indicación que no estaba en el proyecto original del Gobierno. Si usted lo aplicara literalmente, podría afectarse la capacidad de riego de todos los regantes del río Ñuble,  por ejemplo, porque está mal redactada”, expresó.


Manifestó que hay que considerar este concepto en la nueva legislación, pero con una mirada a cómo se enfoca esto en otros países. “Hay que buscar un mecanismo que se haga cargo de la realidad de que los ríos no son todos iguales. Por ello, cuando uno ve esta redacción piensa en que el que lo redactó estaba pensando en el uso que las mineras le dan al agua, pero no se hizo cargo de los temas agrícolas”, sostuvo.


Un tema que inquieta es qué va a ocurrir con los derechos vigentes ya otorgados, si serán respetados en toda su dimensión. Harboe  reconoció que la redacción no deja claro este punto.


Consultado si a su juicio el espíritu de lo panteado por el proyecto es garantizar los derechos de agua ya otorgados, afirmó: “El espíritu dice una cosa. La discusión dijo otra y texto al final dice una tercera cosa. Lo que hay que hacer es tratar de armonizar todo esto”. 


El senador añadió que está metido de lleno en el tema, revisando legislación extranjera y nacional. Anunció que cumplirá con su deber de escuchar a todos los sectores y que está, junto a la Universidad de Concepción, organizando actividades informativas. 


Ironizó comentando que a los primeros que ha escuchado es a los agricultores: “A pesar que gran aparte de los agricultores no vota por mí, pero eso no importa”.

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