Escolares robaron tarjeta a compañera y gastan 3 millones

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 10:50 PM 2016-12-02

Hasta el Ministerio Público llegó una inusual denuncia hecha por la apoderada del Colegio Creación, Daniela Barrios, quien acusó que dos compañeras de su hija le robaron la tarjeta de crédito y giraron cerca de 3 millones de pesos, sin que hasta el momento hayan devuelto lo sustraído.

“La verdad es que esto que pasó en octubre y me di cuenta de esto dos semanas después”, relató la afectada a LA DISCUSIÓN.

Daniela, tras notar la ausencia de la tarjeta, revisó su estado de cuenta y se percató de que había compras en lugares como el McDonalds y en la tienda Zazha, además de giros diarios por 200 mil pesos cada uno, los que “alcanzaron los dos millones setecientos mil pesos”.

Lo primero que hizo fue hacer la denuncia respectiva en Carabineros, quienes derivaron el caso a la Fiscalía local de Chillán.

“Y luego supe que habían sido estas dos niñas”, prosiguió, “lo que me dejó con mucha pena y rabia al mismo tiempo, no solo por el robo, que como familia nos significan cerca de dos meses del sueldo de mi marido, sino porque cuesta creer que dos compañeras del curso de tu hija te roben; y en especial por la reacción que tomó la familia de una de las niñas, que ni siquiera ha admitido la responsabilidad de su hija, cuando ella se anda ufanando muerta de la risa de lo que hizo”, acusó la afectada.

Sin embargo, lo que más le pesa a la apoderada es que “vivo con mi padre quien tiene un cáncer gástrico terminal, le dieron tres meses de vida y ellas (las compañeras) sabían eso, no entiendo cómo pudieron hacernos un daño tan grande”.

Denunciado el hecho, incluso en el colegio, una de las menores llegó hasta su casa acompañada de sus padres para disculparse y asegurar que pagarán parte de lo sustraído.

“Ellos estaban realmente avergonzados, la niña también, me dijo que lo hizo sin pensarlo; sin embargo los padres de la otra niña, al contrario, lo desconocen todo y me dijeron que si quería resolverlo, tendría que ser mediante la vía legal, ahora, este no es el primer delito en el que se ve involucrado esta niña, porque una vez ya fue formalizada por robar en el Jumbo y creo que también por otras cosas”.

Cómo se produjo el hurto
Según su relato, el robo se propició por varias razones, siendo la primera el que por razones de logística familiar, muchas veces “es mi hija quien usa la tarjeta porque yo tengo problemas de movilidad y no siempre puedo ir al centro”.

En segundo término, las adolescentes -ambas de 17 años- quienes cometieron el delito, habían acompañado a la hija de Daniela a comprar materiales al centro, ocasión en que pudieron ver la configuración numérica de la clave que utilizó al pagar con la tarjeta.

Finalmente, aprovechando la confianza que otorga el ser compañeras de curso, ingresaron como invitadas a su casa, desde donde sustrajeron la tarjeta y se fueron a hacer compras.

“Que al menos les dé vergüenza”
La familia afectada espera que la Fiscalía formalice la causa o para terminar en algún acuerdo reparatorio o bien en una condena que para así contar con un fallo que les permita presentar el caso en la justicia civil y lograr la devolución material de lo perdido.

“Por supuesto que a veces uno siente que la Justicia no va a lograr mucho, además, las dos son menores de edad, pero sí quiero que por último se abra un proceso judicial para que aunque sea les sirva de escarmiento. Ellas se rieron todo un mes de esto, lo contaban como gracia sin importarles el daño que nos hicieron, por eso quiero que al menos les dé vergüenza”, zanjó la apoderada.

En cuanto a la pérdida del dinero, el banco por protocolo depositó provisoriamente la cantidad sustraída dolosamente, hasta el mes de enero en el que se espera determinar si en efecto estos giros fueron o no producto de un acto delictual.

“Y este delito se conoce como uso fraudulento de instrumento bancario”, explica el subprefecto de la PDI, Roberto Castro, jefe de la Brigada de Delitos Económicos, cuya unidad está a la espera de la orden de la Fiscalía para comenzar las investigaciones del caso.

Castro, precisa que “cada departamento jurídico de los bancos tiene la obligación de investigar este tipo de casos para ver si corresponde o no la devolución del dinero”.

Si bien en Chillán ha habido casos similares, incluyendo al de un gendarme que giró más de un millón de pesos de la tarjeta de su ex novia (también gendarme), “es primera vez que nos enteramos de casos en que escolares se roban la tarjeta de los padres de una compañera, al menos en Chillán, no hemos tenido otro hecho similar”.

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