[Editorial] Biodigestores de Maxagro

Por: 10:35 AM 2016-12-02

Este fin de semana comenzará el llenado del primer biodigestor que tratará los purines (fecas, orina y agua) generados en el plantel porcino Rucapequén de la empresa Agrícola y Ganadera Chillán Viejo, propiedad de Maxagro, holding dedicado al negocio de la producción de cerdos que compró las instalaciones a la empresa Friosa, en 2014.

El principal beneficio para la comunidad con este proyecto es la eliminación de los malos olores, que en las últimas décadas se han transformado en uno de los principales dolores de cabeza para los habitantes de las comunidades rurales cercanas y otras que no lo están tanto, pues las emanaciones, en algunas ocasiones, se perciben incluso en la zona urbana de Chillán Viejo.

El problema data de principios de 2000, cuando el anterior propietario aumentó la producción de cerdos, pero no hizo nada por resolver las externalidades negativas de los planteles. Ese abandono  hizo que el problema de los malos olores y la multiplicación de vectores, como moscas, se convirtiera en un asunto de salud pública. De hecho, poco antes de su venta, las instalaciones acumulaban siete sumarios de la Autoridad Sanitaria y nunca cumplieron con las exigencias ambientales establecidas en diferentes resoluciones. 

Por el contrario, la iniciativa de Maxagro cuenta con el aval de lo realizado en otros planteles de la firma, como Las Pampas (Pichidegua) y Santa Irene (Palmilla), donde después de la instalación de biodigestores, los reclamos por malos olores son inexistentes. 

En Rucapequén se están invirtiendo US$13,5 millones, mientras que en Peumo, US$10 millones, montos que incluyen el aumento de la capacidad de producción en una etapa posterior. En el caso de Rucapequén, donde existen cerca de 45 mil cerdos que generan diariamente 400 metros cúbicos de purines, se construyen dos biodigestores: el primario, con 4.500 metros cúbicos de capacidad, que debiera estar concluido en febrero; y el secundario, de 12 mil m3, que comenzará a operar la próxima semana. En estas estructuras los purines son tratados mediante un sistema anaeróbico cerrado, totalmente natural, donde bacterias específicas descomponen la materia orgánica. 

Este sistema cerrado y altamente automatizado reemplazará el tratamiento biológico aeróbico del tipo lodos activados que existe actualmente. Entre las ventajas del nuevo sistema de tratamiento se destaca la homogenización de la composición, que es más intensa cuanto mayor es el tiempo de retención, así como también la disminución de malos olores y compuestos orgánicos volátiles. 

El producto que se obtendrá corresponde a un residuo líquido tratado que puede ser usado para el riego, en tanto el sólido corresponde a un lodo inerte que puede ser utilizado como fertilizante. Además, otro subproducto es el gas metano, que se puede transformar en energía eléctrica, para lo cual la empresa espera construir una minicentral en 2018. 

Es por ello que la iniciativa de Maxagro debe ser destacada, pues además de generar beneficios para la comunidad y el medio ambiente, logra hacer rentable la apuesta mediante el aumento de la producción. Asimismo, a diferencia de otros proyectos, ha existido la preocupación, desde un principio, por hacer partícipes del proceso a las autoridades locales y a las comunidades, escuchando sus planteamientos y entregando información clara. Es de esperar que el ejemplo de esta firma sea seguido por otras empresas que no solo están cuestionadas en lo ambiental, sino que en su relación con las comunidades.

 

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