Goleador del Ñublense del 2006 que logró el ascenso a primera división

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Claudio Pozo 2016-11-27

Carlos Cáceres transmite serenidad desde Osorno, su tierra natal, y en la que se radicó tras dejar el fútbol profesional.

Se nota que está en paz con su nueva vida. 

Acaba de llegar de la iglesia, y antes de participar en una reunión en la Universidad Santo Tomás donde labora como entrenador de fútbol, se da tiempo para charlar con LA DISCUSIÓN sobre una temporada que marcó su carrera.

El año 2006 fue protagonista del ascenso de Ñublense a Primera División como el goleador del equipo de Luis Marcoleta, con 17 tantos.

Sus anotaciones fueron vitales para el retorno del equipo chillanejo a la división de honor, sin embargo, en el último partido con Lota Schwager en Collao, desperdició un penal que trajo polémica y le costó no seguir en el plantel que se reestrenó en Primera el año 2007.

Revela que el camarín estuvo marcado por la palabra de Dios, debido a la presencia de un grupo bíblico que integraba junto a otros compañeros como José Yates y Mauricio Villanueva . Cree que la ayuda divina la sintió como nunca cuando le ganaron a San Felipe por 3-2, para timbrar el heroico y milagroso ascenso a la máxima categoría del fútbol chileno tras 25 años de ausencia.

-¿Carlos, qué recuerdos tienes de ese plantel y de tu arribo a Ñublense?
-Bueno, se armó un plantel con jugadores experimentados y que venían con sed de revancha. Arriba estaba Manuel Villalobos, que era un gran delantero, y punteros veloces como Alejandro Maureira, estaba Néstor Zanatta en el mediocampo, Patricio Araya en defensa, Erwin Concha, Mauricio Villanueva, Edgardo Abdala. Se armó un buen grupo,  que estuvo unido en los momentos complicados.

-Es verdad que convivieron dos grupos en el camarín, los jugadores cristianos con los no cristianos.
-Teníamos un grupo bíblico cristiano en el que estaba yo, José Yates, Erwin Concha, Mauricio Villanueva, Chase Hilgenbrinck, Alejandro Maureira, pero que convivía muy bien con los que no estaban en ese grupo. Nos juntábamos a estudiar la biblia y compartíamos la fe en Cristo.

-A ti al comienzo te costó adaptarte y aportar con goles, pero terminaste siendo el goleador.
-Sí, no la pasé bien al comienzo porque la gente criticaba que no tenía mucha técnica y no me salían los goles, pero después fui agarrando confianza con las anotaciones y gracias a Dios pude aportar con un granito de arena a un gran logro.

-¿Ese partido con San Felipe que dan vuelta para ganar 3-2 y subir a Primera, crees que fue un milagro?
-Si te pones a pensar íbamos perdiendo por 2-0 con el estadio lleno, no se veía por donde darlo vuelta, pero volvimos con una energía tremenda a cambiar el panorama. (Silencio y llora)... sinceramente, Dios es todopoderoso, yo creo que obró un milagro en ese partido, ponte a pensar lo que pasó después, logramos dar vuelta el resultado y darle una gran alegría a la ciudad.

-¿Tú impactaste avanzando de rodillas y mirando hacia el cielo como agradeciendo a Dios?
-(Se emociona). Es que sabes  solo él sabe nuestro destino y yo sabía que no me iba a dejar solo en ese momento. Todo lo que pasó esa tarde tiene un sentido y Dios estuvo ahí. Yo sufrí mucho para llegar a ese objetivo y creo que debemos ser agradecidos, porque yo sentí la presencia del señor.

EL PENAL DE LA DISCORDIA
-¿Qué pasó realmente en el penal que perdiste ante Lota en la última fecha y que los privó de ser campeones de Primera B?
-En ningún momento yo le quité la pelota a Néstor Zanatta. Era algo que se había hablado, si había un penal, y la verdad es que si yo lo hacía nadie hubiese hablado del tema. Lamentablemente le pegué mal y lo perdí, pero creo que Dios nos había premiado ya con subir a Primera División.

-Luis Marcoleta se indignó porque dijo que el designado era Néstor Zanatta y no tú, y que habías tenido una actitud egoísta para ser el goleador del torneo y alcanzar a Patricio Morales, goleador de Lota Schwager.
-Me dolió mucho todo lo que habló después el profesor Marcoleta, porque creo que equivocó y lo dijo quizás en caliente, sin pensarlo. Lo que me molestó es que nunca habló personalmente conmigo, nunca me lo dijo a la cara.

-Por esta razón  no te dejó en el plantel de Primera División, a pesar que habías sido el goleador.
-Así fue, pero te insisto, me dolió lo que pasó y todo lo que se dijo porque el profe Marcoleta jamás habló conmigo a la cara. Nunca hablamos después. Yo me fui a jugar al extranjero.

-¿De todos modos, consideras que quedaste en la historia de Ñublense por ser el goleador y el ascenso?.
-Bueno, Dios es misericordioso y generoso y me hizo vivir un hermoso momento en Ñublense,  que hasta hoy agradezco. Él me regaló ese momento.

-¿Dios ha marcado tu vida?
-Sí, siempre, ha sido vital en mi vida.

Comentarios