[EDITORIAL] Información sobre el volcán

Por: 08:30 AM 2016-03-17

La declaración de alerta amarilla por la actividad del complejo volcánico Nevados de Chillán y las reacciones posteriores, tanto a nivel local como nacional, nos revelaron lo poco instruida que en general está la ciudadanía sobre cuestiones básicas de nuestra geografía que explica por qué este territorio se comporta como lo hace. Adicionalmente, el desarrollo y expansión de la Red de Vigilancia del Sernageomin ha venido a confirmar nuestro desconocimiento relativo sobre esta materia.

Muchos creen erróneamente que los volcanes emiten humo, o que la lava sería el principal peligro volcánico, entre varios otros mitos. También se desconoce que los Mapas de Peligros Volcánicos publicados son la información técnica más relevante de todas para anticiparse a estos peligros, o que las comunas con volcanes activos tienen ahora una nueva tarea pendiente en cuanto a elaborar el Plan de Emergencia Volcánico.

Con esto en mente, se está desarrollando la campaña del “ABC de los volcanes” (www.sernageomin.cl/abc), que busca aportar a la educación de la ciudadanía sobre la comprensión geológica del volcanismo en el país.

El objetivo de esto es democratizar ciertos conocimientos básicos, para reducir la incertidumbre de las personas y su vulnerabilidad ante mensajes alarmistas o espectaculares. Chile, como pocos países, tiene muchísimos volcanes de diverso tipo, los que han forjado este territorio a través de miles y millones de años.

La idea de propiciar un flujo cada vez mayor de información técnica es precisamente favorecer que las personas reaccionen sin temor, y con inteligencia. Sabemos, eso sí, que la educación es solo uno de los requisitos para que el país incorpore los peligros geológicos a las decisiones públicas y privadas.

Está pendiente aún la necesidad de avanzar en medidas de ordenamiento territorial, para evitar la instalación de edificaciones en las zonas de peligro, o bien disponer de obras y acciones para mitigar o reducir los posibles impactos negativos de erupciones volcánicas. Ahí aún están al debe Pinto, Coihueco y San Fabián. 

Lo concreto es que se están dando pasos significativos hacia la democratización de la información en esta materia y ello debe valorarse, pues sin esta apertura creciente, no es posible tomar decisiones cada vez más inteligentes sobre el uso del suelo y subsuelo. Es así, por la simple razón de que se distinguen al menos tres sectores de la sociedad que deben concurrir concientemente a la discusión pública sobre estos temas.

En primer lugar, a las instituciones corresponde la responsabilidad de respetar la información científica y situarse en su debido ámbito, sin arrebatos de autoridades políticas que perjudican más que ayudan en situaciones de emergencia. En segundo término, concierne una responsabilidad a los medios de comunicación, para evitar los mensajes alarmistas y tratar con autocrítica la información científica. Los públicos merecen respeto, y eso pasa necesariamente por darse el tiempo de comprender los procesos geológicos para saber qué informar en conciencia del impacto de la comunicación.

Además, existe una responsabilidad de la ciudadanía en general, para no reaccionar con fobia o con desconfianza ante la información técnica, tener la capacidad de identificar mensajes alarmistas y finalmente participar del control de las decisiones públicas sobre qué y dónde se construye.

Comentarios