Las convicciones del Premio Regional de Artes Visuales

Por: Karyn Pradenas 10:50 AM 2016-11-27

Cuatro artistas se convirtieron durante este mes en los ganadores del Premio Regional de Arte  y Cultura 2016, de una lista de más de 30 aspirantes cuyo trabajo fue analizado por un jurado que evaluó detalladamente la trayectoria de cada postulante.

Uno de los que obtuvo este reconocimiento, en la categoría Artes Visuales Marta Colvin, fue un hombre que ya se siente chillanejo y que lleva cuatro años y medio viviendo en  la capital de Ñuble. Se trata del docente de la Universidad de Concepción Fernando Melo Pardo, quien realiza su obra fotográfica  de forma paralela a su trabajo académico.

La ceremonia de entrega de los Premios se realizará el 22 de diciembre a las 20.00 horas en el Centro de Extensión de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, sede Concepción. Mientras espera ese día, Fernando Melo detalló a LA DISCUSIÓN su trayectoria, la importancia de este premio y sus proyectos futuros. La fotografía de paisajes es su fuerte y obedecen a acciones de experiencia, de exploración y relativización visual.

- ¿Cómo nació su interés en el arte?
-Mi trayectoria, o mas bien camino en el arte, no tiene un origen claro, sí me sentí cercano desde niño a esta parte de las infinitas posibilidades humanas. Creo que lo primero que nos acerca al arte es el dibujo, aquel impulso de conectar la mente con una imagen a través de un medio, donde el ojo y la mano permiten crear una imagen, aunque esta no tenga sentido. Luego, y ya más formalmente, estudié Pedagogía en Arte en el Departamento de Artes Plásticas UdeC, lugar donde ahora soy docente. Al egresar en 1990 no me interesó la docencia en colegios y  me dediqué ocho años a pintar,  logrando algún grado de reconocimiento en la entonces incipiente escena contemporánea del arte local, sin embargo no me satisfacía lo que hacía.

-¿Ahí nace su pasión por la fotografía?
-A mediados de los 90 y en una estadía en México decido dejar la pintura y tomar  la fotografía como lenguaje. Desde niño quise fotografiar... ese era el camino. Y así, llevé los mundos y sensaciones que intenté expresar con  la pintura y no pude, a la fotografía y las tecnologías digitales, a ratos cruzado con el dibujo, cerámica, muchas pruebas y cruces disciplinarios.

-¿Qué significa para usted la fotografía?
 -La fotografía ha sido muy importante en el camino hasta ahora, como obra y también en el aporte que he podido entregar  en la zona y en el país, principalmente en regiones en los últimos cinco años en la forma de seminarios, formación de colectivo, publicaciones, talleres de edición y producción fotográfica, curatoria de exposiciones, entre otras acciones.

-¿Qué le provoca el haber recibido este reconocimiento?
-La verdad me cuesta responder,  no lo sé, es extraña la sensación de esta validación oficial de algo que uno hace o ha hecho de forma tan sola, mi arte es bien solitario, no participo de la figura del arte asociativo, apatotado, gremial, politizado,  siempre me he sentido cómodo en el margen. Es por ello que en mis fotos no hay personas, entonces volviendo al premio es extraño, pero sin embargo y desde la experiencia de un año muy difícil para mi en lo personal, se siente como algo sano, bueno, volver a mirar el medio con un poco menos de desconfianza.

-¿Cómo definiría su relación con Chillán, donde vive actualmente?
-Un lindo descubrimiento, un refugio  y acogida, lo disfruto con mis hijos, su paisaje. Vivo acá desde hace cuatro años y medio. Mi esposa es chillaneja y ella siempre quiso volver. Fue una decisión que apuró el terremoto, como a muchas familias que dejaron los edificios,  la inseguridad y ruido de ciudad. Chillán tiene otro ritmo, un dejo de nostalgia y recorrido urbano que otras ciudades ya perdieron. Me gusta de Chillán caminar, sus casas modernas, sus plazas, árboles, observar sus dinámicas. Es una ciudad donde se vive sin la pretensión de querer ser lo que no se es, como en barrios de Santiago donde todo es ondero, hipster o lo que esté al día, acá son auténticos con sus camisas de cuadros y sus navajas al cinto, yo también tengo la mía. Son solidarios y creo que acá se vive mejor, más sano en lo humano.

-¿Cree que están las condiciones o espacios en Chillán para la formación y/o difusión de artistas?
-Si de artes visuales se trata, claramente falta, veo más actividades tipo cultura y tiempo libre, osea cursos breves. No conozco, y tal vez las haya, pero insisto, no he visto en este tiempo de vivir aquí experiencias estables con continuidad y densidad necesaria como para hablar de formación de artistas. Sí, hay algunos espacios de difusión, pocos, donde destaco por lejos Cecal, buenos montajes, se nota visión, buenos contactos y redes, charlas, exposiciones contemporáneas. Es un lujo que puede ser frágil y que deben cuidar y valorar.

- ¿Qué cree que hace falta para darle mayor realce a la cultura local?.
-Partiendo porque la ciudad valore y se aúnen criterios y recursos para potenciar los proyectos culturales y esfuerzos que ya existen, aun cuando estos vengan de instituciones, centro de extensión UBB, Cecal UdeC, el teatro, escuela artística, el exitoso proyecto de patrimonio UPA de la municipalidad, la escuela gratuita de cine The Oz, etc. Todos de seguro adolecen de recursos, no es difícil proyectar que allí hay profesionales que trabajan de forma frágil, con sueldos bajos. Potenciar la cultura no se hace por amor al arte, se debe financiar, con estrategias de soporte y desarrollo, capacitando, con redes útiles y conexión con otros centros.  La comunidad, los niños y jóvenes  sobre todo, se merecen cultura de calidad, menos folclorismo para turistas y mas proyección para quienes viven en esta ciudad.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?
-Son simples pero vitales , estar ver y disfrutar mis hijos, mi casa, mi familia, ese es el proyecto principal. Luego retomar mi obra fotográfica, que ya inicié y se llama  “El jardín de afuera”, donde estoy explorando aquellos espacios del paisaje que se conectan con nuestra percepción e imaginación, donde se fija la vista y no hay un tiempo definido, es como fotografiar un deja vú a punto de dormir viajando en un tren.

Comentarios