Primer biodigestor promete bajar los malos olores en Ch. Viejo

Por: Edgar Brizuela 10:15 PM 2016-11-26

Los vecinos de Chillán Viejo y del sector sur de Chillán están expectantes respecto del funcionamiento del primer biodigestor de una de las plantas de cerdos más grandes de la provincia, tecnología  que promete reducir o quizás eliminar los malos olores asociados a su operación.

El 1º de diciembre, desde las 11.00 horas, está programada la presentación del adelanto en el tratamiento de desechos dispuesto por la Empresa Agrícola y Ganadera Chillán Viejo S.A., propiedad de MaxAgro, que corresponde a las medidas de mitigación comprometidas con la autoridad ambiental a través de una Resolución de Calificación Ambiental del año 2006.

La tecnología justo llega luego de varios episodios de malos olores en la comuna histórica, el último de ellos ocurrido el pasado miércoles. Ulises Lari, dirigente del sector rural de la comuna histórica, comentó  que “veremos cómo funciona este biodigestor. La empresa debe instalar dos biodigestores y queremos ver si uno puede reducir los olores o se requiere del segundo, que está comprometido para solucionar los problemas”.

El dirigente ciudadano, que reside en El Quillay, recalca que en el pasado reciente viajaron a conocer una planta que implementó el sistema que degrada los residuos generados por los planteles porcinos y los resultados parecen promisorios.

MaxAgro tiene en la zona dos planteles, el Rucapequén, donde hay unos 46 mil cerdos en engorda, y el de El Peumo, que está orientado a la reproducción de animales.

Intensa fiscalización

Los problemas de emanaciones aéreas denunciadas por los vecinos han sido profusamente fiscalizadas por las autoridades de la Seremi de Salud, que maneja una activa agenda de controles, explica el seremi Mauricio Careaga.

En la provincia hay 10 planteles porcinos operativos, de acuerdo al catastro que mantiene la Secretaría Regional Ministerial de Salud, de los cuales tres están Bulnes, dos en Chillán Viejo, dos en Coihueco, dos en San Carlos y uno Ñiquén.

“Dichos recintos, de acuerdo a la normativa sanitaria vigente, deben cumplir importantes exigencias, que dicen relación fundamentalmente con el manejo de residuos líquidos (purines), sólidos (cerdos muertos), control de olores y vectores”, detalla  el encargado de Acción Sanitaria de la Delegación Ñuble de la Seremi de Salud, Ricardo Espinoza.   

“Como cualquier otra actividad económica, además, deben dar cumplimiento a aspectos sanitarios y ambientales básicos de los lugares de trabajo, como almacenamiento de residuos, agua potable y alcantarillado, seguridad de los trabajadores, sistema de control de incendio, entre otros”, agrega el profesional.

“Durante los años 2015 y 2016 han sido objeto de 18 fiscalizaciones por parte de la autoridad sanitaria, que han dado origen a cuatro sumarios, cuya principal causal dice relación con el control de olores y vectores. Existen algunos planteles que se han sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, por lo que además se pueden haber realizado fiscalizaciones y sanciones por la institucionalidad ambiental”, declara el seremi de Salud del Bío Bío, Mauricio Careaga.

“Los planteles porcinos, como actividad de engorda y/o crianza, no requieren una autorización sanitaria expresa por parte de esta Seremi de Salud para su operación, por lo que en este sentido, se hace necesario contar con un instrumento territorial eficiente que contemple y restrinja, cuando sea necesario, la operación de este tipo de actividades”, agrega el seremi.  

Careaga recuerda que este año la Empresa Agrícola y Ganadera Chillán Viejo S.A. dio cumplimiento a la exigencia realizada en fiscalización por parte de la autoridad sanitaria con fecha 27 de enero, relativa a entregar un informe sobre medidas de mitigación de malos olores en el plantel porcino de su dependencia, que cuenta con más de 45 mil cerdos, a objeto de garantizar una reducción de impacto en la población.

El plan destaca la implementación de medidas para el control de vectores, a través del rocío permanente de mallas que cubren los pozos de homogenización con un producto que controla las moscas en estado adulto. 

El plan considera, además, realización de tratamiento biológico todo el año, a través de bacterias no patógenas anaeróbicas como controlador de malos olores, las que se aplican directamente sobre pozos y al interior de los pabellones. A ello se suma, la utilización de neutralizador de olores, el que se usa tres veces por semana en pozos de homogenización y lagunas de almacenamiento y sedimentación. 

Otro aspecto relevante es que se redujo un 35% el uso de agua en el plantel, a objeto de disminuir el riego en el uso de purines, que constituye también un causante de emanaciones.

Tanto los planteles de Rucapequén como El Peumo, pertenecientes a la empresa, se encuentran con proyectos en evaluación ambiental, donde se contempla la implementación de un sistema de tratamiento de residuos líquidos (biodigestores), cuyo proceso de ejecución final estaría finalizado el próximo año, lo que reduciría las emanaciones de olores molestos.

La Delegación Ñuble de la Seremi de Salud plantea que se dará continuidad al trabajo de fiscalización y monitoreo, a objeto de constatar si las medidas tienen el efecto deseado en orden a reducir los malos olores generados por el plantel

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