La duda sobre potencial agroalimentario de la futura Región de Ñuble

Por: Renato Segura Fotografía: Mauricio Ulloa 2016-11-26

Qué tiene en común el Chile de inicios del siglo XX con el de inicios del siglo XXI? En ambos períodos se generaron shocks de riqueza por la producción de commodities (salitre y cobre, respectivamente) y en ambas oportunidades el país desaprovechó la oportunidad histórica para desarrollar nuevas industrias, a partir de sus ventajas comparativas.

La agroindustria chilena, a pesar de las condiciones naturales que favorecen la agricultura, ha sido uno de los sectores económicos que ha mostrado un rezago importante en su desarrollo. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura y la industria en Chile han sido consideradas tradicionalmente como dos sectores separados tanto por sus características como por su función en el crecimiento económico. En contrapartida, según las cifras que maneja el organismo mundial, en los países industrializados, aunque la agricultura primaria aporta una proporción muy pequeña del producto total, las distintas industrias derivadas de la transformación de productos agrícolas contribuyen en un alto porcentaje al valor añadido manufacturero. Además de la industria alimenticia, son diversos los usos industriales de la producción agrícola, como es el caso de la producción de energía y la utilización de materias primas de origen biológico para la producción de bienes de consumo con características biodegradables.

En Chile, los productos y subproductos agrícolas han sido utilizados básicamente para abastecer la industria alimenticia, con excepción del sector silvícola.  
En el sector alimenticio, sin embargo, el desarrollo también ha sido deficiente. La FAO muestra para Chile que el índice de producción de alimentos ha decrecido persistentemente en los últimos 40 años, después de un repunte generado por la Reforma Agraria en la década de 1960. Dicha tendencia negativa se ha mantenido inalterable en los últimos 10 años y en el último año.

Por lo tanto, los datos duros para Chile revelan que, no se ha buscado ni se busca ser una potencia alimentaria, desaprovechando los generosos recursos que el país tiene a su disposición para dicho efecto, siendo Ñuble una de las zonas más perjudicadas. 

La futura región 

En efecto, el territorio ha sido privilegiado para producir materias primas para el sector agroindustrial. Concentra el 45.9% de la población rural de la Región del Biobío; el 52.9% del número de explotaciones agropecuarias; el 42.9% de la superficie en explotaciones agropecuarias y el 56.5% del uso de suelos en cultivos. En materia de educación superior pertinente a la actividad, cuenta con instituciones e infraestructura de primer nivel, tales como: el Instituto Profesional Virginio Gómez, la Universidad de Concepción y la Universidad del Biobío. 

La importancia de la superficie total sembrada por grupo de cultivos (como porcentaje del total sembrado del grupo de cultivos en la Región del Biobío) está liderada por, viñas y parronales viníferos (75.5%); cereales (62.5%); hortalizas (62.5%); frutales (61.2%); cultivos industriales (60.3%); leguminosas y tubérculos (53.5%); plantas forrajeras (40.3%) y flores (31.3%).

Es decir, las oportunidades en Ñuble para el desarrollo del sector agroindustrial, están; pero no así la voluntad para asignar recursos públicos en estimular su desarrollo. Mientras tanto, el bajo nivel de desarrollo de la industria agroalimentaria, genera una alta dependencia de la economía local de la coyuntura de precios de los productos agrícolas. 

Efectos del rezago

Bajo esta realidad, no debiese extrañar el rezago socioeconómico de Ñuble, registrados en la Casen 2015, en materia de pobreza, y en la Encuesta Nacional de Empleo, en materia de desempleo. 

En pobreza por ingresos registra 20.8% (3.3% superior a la Región del Biobío); 19.9% en pobreza multidimensional de 4 dimensiones (2.7% superior) y 22.4% en pobreza multidimensional de 5 dimensiones (3.2% superior). Mientras que el empleo, para el trimestre móvil junio-agosto de 2016, la tasa de desocupación provincial se ubicó en 8,1% (0.3% superior a la registrada a nivel regional)

Entregando valor agregado

Si durante su maduración no hubiera recibido musicalización, el vino que produce Juan Luis Ledesma sería uno más de la enorme lista de productos que existen en el valle del Itata que, si bien cada vez se están destacando más a nivel nacional, carecen de un factor diferenciador.

La visión del enólogo hace cuatro años no solo fue aplicar una tecnología que actúe sobre su producto transformándolo, sino que también sobre el consumidor, convenciéndolo que su vino le permitirá una experiencia de consumo única y especial.

Ledesma advierte que el concepto de añadirle ese “algo más” a los bienes comercializables puede ser aplicado a muchos comestibles o bebibles de la provincia; no obstante, afirma que a nivel local aún no está arraigada esa mentalidad productiva.

“La principal falencia de la agroindustria en Ñuble es que carecemos de esa mirada de agregar valor y todavía andamos pensando en producir comodities para poder venderlo al mercado extranjero; la provincia tiene que pegar el salto de ser un productor de materias primas a uno de productos elaborados”, afirma.

En busca de la diversificación

La coordinadora del Programa de Innovación en Alimentos + Saludables de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Marcela Samarotto, explica que como institución están apuntando fuertemente a la diversificación de la producción en Ñuble y a darle más valor a las materias primas producidas.
Samarotto aclara que, principalmente, se está pensando en la generación de alimentos funcionales y aditivos alimentarios como colorantes, espesantes, espumantes, que hoy en día la industria alimenticia que apunta a lo sano y natural, está requiriendo.

No obstante, la representante de FIA admite que para lograrlo se deberá trabajar de manera integral, tanto a nivel de Estado creando instancias técnicas adecuadas, como de las instituciones académicas relevantes en el tema.

“Hay muchos emprendedores y empresas acá eso es lo primero que hay que destacar, pero hay que articularse para seguir tratando de fomentar la innovación, hay que entregar herramientas al resto de la cadena productiva. Necesitamos a las universidades y centros de desarrollo tecnológico de Ñuble para generar las instancias que ayuden en la producción de alimentos saludables”, sostiene.

Falencias y fortalezas de Ñuble

“A Ñuble le falta un montón de cosas para potenciar y diversificar su producción actual, pero tiene a la vez un montón de fortalezas”, es la opinión categórica de Pablo Zamora, director científico de la UC Davis Chile.

Dentro de las cosas que carece la zona, a entender del profesional, está el hecho de que actualmente no es un entorno muy receptivo. Zamora advierte que para poder crear industria se necesita tener usuarios empoderados, un sistema de extensión agrícola más robusto para mejorar la relación público privada,  una mayor vinculación de la academia con los sectores productivos e inversión tanto particulares como del Estado.

El experto destaca que hay un convencimiento de la enorme potencialidad en agroalimentos de la provincia, pero reitera que se necesitan todos los actores locales alineados y compartiendo la misma visión de desarrollo, y al mismo tiempo el apoyo público privado, para sacar la tarea adelante.

“Veo que en Ñuble existe motivación. Por las características geográficas que tiene hay mucho pequeño agricultor que no está formado para poder asumir desafíos tecnológicos importantes, entonces hay un tema de cómo estas pequeñas empresas se robustecen en recursos humanos, cómo el estado apoya esta política y cuál es la visión a largo plazo porque si en el fondo tú quieres desarrollar una industria ésta debe perdurar gracias a políticas públicas que lo permitan”, reitera.

Oferta de insumos industriales

Los trigueros de nuestra provincia son los principales abastecedores de trigo para pastas de la empresa Alimentos Suazo, según detalla su gerente de producción Jorge Fuentes.

Si bien históricamente desde Ñuble hacia el sur del país se la conoce como un territorio rico en la producción de granos, la ubicación estratégica de la zona ñublensina ha sido uno de los factores por las que la firma, con establecimiento físico en Curicó, decidió comprar mayormente su materia prima a los agricultores locales.

Su deseo de entregar productos diferentes a las del resto de la industria de la pasta, está haciendo que cada vez más necesiten proveerse de nuevos insumos como el merkén, espinacas, yerbas aromáticas, entre otras, las que, de acuerdo al ejecutivo empresarial, sin lugar a dudas podrían salir de emprendedores locales.

“En Ñuble eventualmente los agricultores podrían diversificar su producción con el objetivo de suministrarnos de los insumos que necesitamos para las pastas más allá del trigo. Permanentemente estamos buscando proveedores que nos surtan de estos productos que para nosotros es importante que sean naturales, si en Ñuble hubiera oferentes de éstos para nuestras pastas, sería bueno”, indica.

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