¡Bravo Cata!

Por: Rodrigo Oses 2016-11-25
Rodrigo Oses

No hay triunfo sin esfuerzo. El sacrificio está en el ADN de los grandes deportistas llamados a hacer historia. 

Catalina Bravo, la atleta egresada de cuarto medio del Colegio Padre Hurtado, lo supo desde que comenzó su romance con el atletismo.

Sus agotadores viajes diarios desde Parral hasta Chillán para estudiar y luego entrenar bajo las órdenes de su mentor Samuel Caroca, quien le forjó no solo la técnica, sino también su temple, cuando comenzaba su carrera atlética, le hicieron entender que tendría que esforzarse siempre mucho más que el resto para llegar a la cima.

Si hay sacrificio, generalmente, brota la disciplina y el compromiso, rasgos que distinguen y explican los históricos logros con los cuales Catalina sella su etapa de atleta escolar.

Con 17 años se transformó en la gran atleta de los últimos años, siguiendo la huella de su antecesora Valentina Salazar, también lanzadora, aunque especialista en jabalina.

La “Cata”, como la apodan sus amigas, cierra un ciclo brillante, siendo la mejor lanzadora del disco en Chile, subcampeona en el lanzamiento de la bala, cuarta a nivel sudamericano sub-18, aunque a nivel escolar fue monarca de Sudamérica.

Un claro ejemplo de la garra de la parralina-chillaneja fue el tremendo esfuerzo que hizo para competir en Argentina y horas más tarde en Chillán, en los Juegos de la Araucanía. Viajó más de seis horas, entre avión y auto, casi no durmió, se metió a la pista, lanzó y ganó oro.

Hoy, cuando ya es una ex alumna hurtadiana, vale la pena reconocer su tremendo aporte al atletismo escolar, valorando su entrega permanente por Chillán, la región y Chile, como seleccionada nacional.

Es de esperar que siga proyectándose en el atletismo, y que su pasión no muera en la universidad, como le suele ocurrir a muchos talentos que bajan los brazos en esta etapa por falta de recursos. Como sea, su carrera ya se merece un ¡Bravo Cata!

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