Chillán y San Carlos entre las comunas con más delitos violentos

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 10:25 PM 2016-11-19

Una realidad totalmente dispar es la que se advierte en materia delictual en la provincia de Ñuble, la que analizada conforme a las estadísticas de la Subsecretaría de la Prevención del Delito, que compara la ocurrencia de ilícitos por comuna desde el 2012 a 2016, demuestra que si  14 de ellas han mantenido un constante descenso, seis han aumentado y una (San Carlos) prácticamente se ha mantenido.

Se trata de un escenario en extremo complejo de interpretar y que destruye sin complejos teorías que apuntan como argumentos a la ruralidad, el desempleo o la falta de dotación policial, ya que comunas con realidades y situaciones económicas similares como Ninhue y Ñiquén presentan resultados diametralmente opuestos.

En detalle, Ninhue bajó su tasa delictual en un 50,9% mientras que Ñiquén la subió en un 21,6%. Pero siguiendo con las paradojas, si Ñiquén es la comuna número 14 con más delitos violentos (0,34 casos al año por cada mil habitantes) Ninhue es la número 15, con 0,28.

También destaca la contradicción  de El Carmen, que es la comuna que mostró el mayor descenso de delitos en todo Ñuble, con una baja del 74% desde 2012 a la fecha, pero que sin embargo es la que presenta un disparado 35% más de casos de violencia intrafamiliar, delito que a nivel provincial bajó en un 4,5%, y sigue más lejos aún del 7,4% de disminución que ha experimintado este ilícito a nivel nacional.

Es precisamente, la deuda con la disminución de VIF, que perjudican en un 80% a mujeres; los robos en lugar habitado y no habitado y los delitos de lesiones, predominantes en sectores rurales, lo que más afecta a Ñuble en general, provincia que en lo global muestra una baja de un 13% de delitos comunes, pero que a la vez se ha visto afectada por una clara alza en delitos violentos como el robo por sorpresa, robo con violencia y homicidios.

Como cuadro de fondo se debe consignar que a nivel nacional, los delitos en general bajaron en un 9% y a nivel regional, un 11%, es decir menos que el 13% que detenta nuestra provincia.

La diferencia, una vez más, la marca la violencia delictual donde Ñuble está lejos de ser un ejemplo para el país.

El claroscuro en Chillán
La dinámica comercial, social y cultural de Chillán, la comuna más poblada de Ñuble, con su condición de capital provincial y con una autopista que la divide en dos, es un claro reflejo de lo que acontece en el resto de la provincia.

Si se consideran todos los delitos de orden penal (es decir robos y daños físicos) la ciudad pasó de contar con una tasa en 2012 que tenía a 2,54 víctimas por cada mil habitantes (su población es de 163.500 personas), a una tasa de 2,09 víctimas en lo que va del 2016.

Esto la convierte en una de las ciudades de la zona con mayor diminución de casos policiales.

Pero en lo que a agresividad respecta, el robo con violencia marca una alza del 19% y el robo por sorpresa, un 57,4%.

El capitán Christian Morales, jefe (s) de la Segunda Comisaría de Chillán, hace una división en la dinámica delictual local y, partiendo por la baja de los delitos en general, dice que “esto no es magia, los delitos no bajan porque sí, y lo que se debe destacar de Chillán son dos factores basales. Primero, es que la gente está aprendiendo que denunciar siempre es útil porque o permite la detención del delincuente o porque nos ayuda a establecer una planificación de patrullajes preventivos en los puntos más complejos de la ciudad, y la complejidad, precisamente, se determina de acuerdo a la cantidad de incidentes denunciados”.

En esta misma línea, el capitán explica que desde hace unos años se ha hecho un trabajo preventivo sectorizado y estratificado por lugar y horarios, lo que ha permitido una fuerte baja en delitos como los robos.

“La clave de la administración es aprender a sacar un máximo provecho con un mínimo de recursos, entonces, sin necesariamente contar con una mayor dotación logística ni de personal, se ha aumentado la efectividad”, explicó Morales.

Sin embargo, el uniformado aclara que el aprendizaje del autocuidado ha sido muy lento.

“Nos falta mucho todavía. La gente sigue dando facilidades para el delincuente, como dejar a la vista objetos de valor dentro de los vehículos, ventanas abiertas en las casas o caminar por el centro cargado de paquetes y en horas punta. Lamentablemente, las personas empiezan a tomar medidas después de haber sido víctimas de un robo”, finalizó.

El lado malo de la popularidad
Dos de las comunas con mayor tasa de delitos violentos son Quillón y San Fabián, localidades que en los últimos años han experimentado una fuerte alza en lo que a turismo se refiere.

Sin ir más lejos, durante el invierno, el promedio de restoranes que cada fin de semana abría en Quillón, era cercano a los 40, lo que habla del aumento de su popularidad como destino turístico, la que hoy la tiene a la cabeza en toda la región.

Para su alcalde, Alberto Ghyra, esta ventaja es, en contraste, lo que explica el aumento de delitos en su jurisdicción, famosa por lo apacible.

“Lo que ocurre es que si se ha experimentado un aumento de delitos es por la población flotante que registra Quillón, pero no la que viene en los veranos, sino que es la que llega el resto del año, durante los fines de semana, en la que lamentablemente se cuentan delincuentes que saben que hay muchas cabañas y casas de veraneos que no cuentan con los cuidados mínimos de seguridad y eso es responsabilidad absoluta de sus dueños”.

Pero el alcalde no se ha quedado sólo en quejas y repasa que se han hecho diversas  y bien encaminadas gestiones para conseguir una subcomisaría de Carabineros (que apoyaría también a Ñipas y Coelemu). 

Al menos el espacio físico ya existe frente a la Plaza de Armas, donde se emplaza la actual tenencia, estructura que siempre fue pensada en una unidad mayor.

Tampoco se ha perdido la esperanza de contar con una unidad de la PDI, la que hasta el momento ha estado funcionando como avanzada en las épocas estivales.

“Y no hay que olvidar que fuimos la primera municipalidad que estableció una oficina comunal de seguridad, sin tener la obligación de hacerlo”, zanjó Ghyra.

Otras localidades de fuerte impacto turístico como Cobquecura y que también experimenta un crecimiento de población flotante en los veranos, también registra un alza de delitos de robo en lugar habitado y no habitado, con un alza del 109 y 74% respectivamente desde el 2012 al 2016.

Estrategias creativas
Si hasta unos años hubo un alcalde que luchó por conseguir un aumento en la dotación policial, ese fue el jefe comunal de Coihueco, Carlos Chandía.

Y, según él, lo logró, por lo que si antes su discurso respecto a la realidad delictual de su ciudad era crítico, hoy asegura que “estoy conforme y agradecido porque soy testigo de que Carbineros está haciendo su trabajo en la comuna y se advierten cada vez más patrullajes”.

Si Coihueco, por su gran extensión, proponía dificultades para llegar a todos sus rincones con campañas preventivas, la solución fue “subirnos a los buses de recorrido intercomunal a entregar estos consejos, hubo en especial una campaña llamada Cuida tus Pertenencias, que apuntaba puntualmente a la prevención de robos arriba de los buses”, comentó.

Los delitos en Coihueco siguen al alza, sin embargo con un crecimiento menor al exhibido en los años anteriores y está en el lugar número 11 de las que mayor tasa de ilícitos violentos presenta, con 0, 38 casos por cada mil habitantes, en 2016.

En contraste, San Carlos, la segunda comuna más grande de Ñuble, se ubica en la segunda ubicación de delitos violentos en la provincia, pero en términos generales, ha sido favorecida por un descenso de casos policiales de un 8,3% desde 2012.

El jefe comunal, Hugo Gebrie, apunta a la buena labor de todos los estamentos municipales encargados de la prevención y políticas como “los talleres deportivos y culturales destinados a niños vulnerables que se han estado haciendo y que seguiremos desarrollando porque creo que el deporte y la cultura pueden frustrar una carrera delictual”.

Pero Gebrie guarda una crítica. “Acá los carabineros hacen esfuerzos enormes para cumplir su trabajo porque siempre les están sacando funcionarios. Creo que es un abuso por parte del general de zona, estar siempre sacándonos carabineros para potenciar zonas con problemas”.

Pero si esa era una queja generalizada, la buena nueva es que “eso desde mediados de años se dejó de aplicar, porque se ha potenciado la zona de conflicto y ya no se seguirán sacando funcionarios”, explicó el capitán Morales.

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