Ingenio tecnológico de viñas en altura dobla rentabilidad

Por: José Luis Montes 08:45 PM 2016-11-19

En una charla vitivinícola del investigador de INIA Quilamapu, Carlos Ruiz, dirigida a productores y técnicos, relacionada con el potencial de los vinos del Valle del Itata, mostró en una lámina de su presentación una forma diferente de conducción de viñas en altura sin alambrado, a la que se refirió brevemente como una buena alternativa ya que con poca inversión cumple con evitar el contacto del racimo con el suelo. El novedoso sistema le entrega, además, más aireación y soleado a la planta y facilidad de cosecha, lo que implica aumentar considerablemente la producción. 

Esta semana visitamos el predio en cuestión. Se trata de la propiedad de Alejandro Durán Villegas, la Viña El Kilo, en el sector El Sauce de Portezuelo. El paño en cuestión corresponde a una vega de tres hectáreas, plantada por Hortelices Durán, se estima hace 35 o 40 años en un sector de vega: “Mi padre trabajaba desde niño en Cucha Cox, donde se hacía un millón de litros de vino y le tomó amor a la viña. Cuando se terminó el fundo el rico le dio tierra a los trabajadores y en una parte de su terreno hizo este invento, que se le ocurrió y con algo que había visto de joven”. 

Agrega que igual implica más trabajo que la tradicional viña de cabeza -que es la forma tradicional de viñas a ras de piso en la zona- porque hay que poner estacas, tutores o cayas, los primeros años. Otro secreto es que esa viña solo se abonaba con orujo y bosta incorporada al suelo.

Es uva Moscatel de Alejandría cuyo tronco se eleva por más de un metro del suelo. Son 12 mil plantas que dan 125 mil kilos, una cifra extraordinaria, que supera los 40 mil kilos por hectárea. Según su dueño se trata de uva de buena calidad y hermosa en presentación, que pese a la gran cantidad de kilos que produce y de tratarse de producción en vega, perfectamente da el grado alcohólico para la elaboración de vino y se procesa en la misma Viña El Kilo, o se comercializa con un compromiso que tiene con Concha y Toro para determinadas uvas. 

Según nos comenta el investigador Carlos Ruiz, esta tecnología de producción fue difundida por el Instituto de Desarrollo Agropecuario por el tiempo que se estima que fue plantada y es probable que el agricultor haya accedido a esta información. Señala que las ventajas del sistema son varias. En primer lugar las uvas no tocan el suelo, lo que es una ventaja en esta zona donde la uva vinífera se cosecha en abril, tiempo en que habitualmente llueve y produce pudrición en especial en las uvas blancas.

Otro aspecto positivo es que la altura a que da el racimo facilita la tarea en la vendimia en comodidad y en tiempo de trabajo. Con esta forma de conducción es que el sol trabaja en la planta por todos lados, igual como si se tratara de un árbol frutal y efectivamente la apariencia de las plantas con esta tecnología de cultivo es la de un arbolito de uvas.

Ruiz estima que estamos ante una tecnología adaptada en el secano, que resulta interesante de investigar, ya que solo en el tema de rendimientos y calidad es un hecho extraordinario. El gran problema de la viticultura actual de la zona son los bajos precios de la uva y avances en temas de rendimientos pueden, como lo demostraría este caso, hacer la diferencia.

Comentarios