El candidato Guillier

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 04:15 PM 2016-11-19

La irrupción de Alejandro Guillier en el grupo de presidenciables para 2017 mucho tiene que ver con las fortalezas y trayectoria profesional del senador independiente pro radical por la Región de Antofagasta, pero también con las debilidades de sus contrincantes. 

El periodista y sociólogo escapa al molde conocido: no milita en un partido –pese a su cercanía con el Partido Radical–, opina con toda libertad, tiene un amplio manejo de la puesta en escena mediática, no escabulle las preguntas y no carga con el peso de la política tradicional. Además, viene de regiones (Antofagasta), cree en ellas y ha dado muestras contundentes de respaldar los procesos de descentralización que demanda el país, incluida la creación de la Región de Ñuble. 

Por lo mismo, el stablishment político se ha sentido tocado por su aparición como postulante a la primera magistratura de la Nación y lo ha hecho blanco predilecto de las críticas y ataques desde la vereda contraria, pero también de la propia. 

En efecto, Guillier se distancia mucho del estereotipo del político tradicional y quizá por eso está entre las figuras mejor evaluadas y su popularidad crece en cada medición de opinión pública, al mismo tiempo que se incrementa el interés por saber qué piensa sobre diferentes temas que son claves para el país. 

Precisamente su participación en un conversatorio, organizado por este diario y la oficina parlamentaria del diputado Carlos Abel Jarpa, permitió conocer un  poco más sus planteamientos sobre la modernización del Estado, la educación y sus reformas incompletas, el rol de las universidades regionales, los cambios que necesita el sistema de pensiones, los desafíos agroalimentarios de Ñuble y el rol que le cabe al Estado en la instalación y desarrollo de la nueva Región. 

En rigor, lo de ayer -y él mismo lo reconoció- fueron titulares y algunas ideas más desarrolladas que otras. De hecho, el formato de la actividad no permitía profundizar en cuestiones políticas, legislativas y financieras, necesarias para concretar sus diferentes propuestas, pero sí entregar definiciones, fijar una posición desde donde el pre candidato presidencial entiende las políticas públicas y que es, a fin de cuentas, lo que hace la diferencia. 

En la actualidad política chilena Guillier es presente en positivo y por su trayectoria y personalidad, una invitación a un viaje sin un rumbo muy estricto, en un barco con capacidad para recoger pasajeros en distintos puntos del trayecto. 

Pero bien sabemos que la popularidad no significa necesariamente adhesión electoral, de modo que su mayor desafío es transformar esta creciente popularidad en intención de voto.

Para ser candidato presidencial el periodista requiere mucho más que ser diferente, empático y buen comunicador. Para transformar su alta aprobación en sufragios deberá evolucionar de los titulares al desarrollo de un programa donde fije posturas en varios temas que resultan espinudos y que dividen a su coalición y a los chilenos en general. Y cuando lo haga, inevitablemente se irá definiendo más nítidamente su perfil, aumentando el apoyo entre aquellos que se sienten identificados con su visión y creencias, pero también ahuyentando a aquellos que creían que se vestiría con otros colores. 

A fin de cuentas, de eso se trata el verdadero liderazgo: de fijar posturas ante la opinión pública, de escapar de la ambigüedad y transparentar el pensamiento. 

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