Comercio ambulante ilegal vuelve a ocupar tres estratégicos puntos

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 07:55 AM 2016-11-14

Quizás una de las medidas más concretas y notorias de los últimos años en cuanto a limitar la presencia del comercio ambulante en el centro de Chillán, fue la erradicación de vendedores informales del paseo Las Palmas en 2015.


El despeje de la vía que había sido tomada por casi una treintena de personas, fue aplaudida en su momento y a pesar de que se mantuvo libre casi un año, en los últimos meses nuevamente es posible ver la ocupación de los espacios públicos en el lugar.


A solo unas cuadras con dirección al sur, la calle Maipón cuenta su propia historia.


Frutas, vegetales, ropa y diversos enseres para el hogar se comercializan en la vereda norte del tramo de Sargento Aldea e Isabel Riquelme, mientras que en el lado sur los endebles puestos callejeros que tras décadas recibieron el título de legales, son espacio exclusivo de venta de ropa.


De acuerdo a datos del municipio local, los permisos para la venta callejera ascienden a 241 y calculan que los ilegales son aproximadamente 200.


Al menos tres son los nuevos espacios públicos en donde actualmente se concentra el grueso de ambulantes que carecen de autorización alguna: en los alrededores del Hospital Clínico Herminda Martín, en la calle El Roble a escasos metros del Mall Arauco Chillán, y en las afueras del persa San Rafael.


Ventas cerca del hospital
Accesorios para el aseo personal, ropa, zapatos, confites, comida y hasta artículos electrónicos, es la gama de productos que el comercio informal ofrece todos los días para la venta en las inmediaciones del Hospital Herminda Martín.


Si bien la tradicional presencia de vendedores ambulantes a las afueras del nosocomio, específicamente los ubicados en la avenida Argentina, fue organizada y reglamentada con la instalación de puestos permanentes, en los últimos años nuevos comerciantes ilegales aparecieron tomándose la calle Francisco Ramírez.


Pese a que al menos desde 2009 la Municipalidad de Chillán ha venido trabajando en la regulación de las ventas que de manera irregular se realizan en la transitada vía, nuevos puestos callejeros han arremetido en los últimos años.


Junto a los cinco quioscos metálicos establecidos por la propia administración comunal a fines de 2014, han proliferado casi una veintena de ambulantes que prácticamente han acaparado la segunda cuadra de la arteria, zona estratégica, ya que es por donde se ubican las puertas de entrada a los boxes de especialidades del hospital y del Centro de Salud Familiar (Cesfam) Violeta Parra.


El director del Hospital, Rodrigo Avendaño, se mostró preocupado por la presencia descontrolada de personas ofreciendo mercaderías fuera del principal centro de salud de la provincia.


El funcionario público lamentó que la propuesta original de permitir solo algunos locales establecidos se haya desvirtuado. 


“El acuerdo con el municipio y el sindicato de vendedores fue que solo se iban a permitir siete puestos y que todos los demás tenían que salir. Sabemos que el comercio ambulante es un tema complejo y no solo nos afecta en la circulación de los pacientes, sino en la estética del establecimiento, ya que éste es un lugar de salud y no de comercio”, comentó.


Avendaño afirmó que en varias ocasiones algunos funcionarios del hospital han sorprendido a personas vendiendo sus productos dentro del establecimiento, situación que los obligó a adoptar mejores medidas de seguridad para evitar el ingreso de gente que no va por atención de salud.


“Hemos detectado comerciantes y algunos delincuentes que entran al interior del hospital, así que hemos reforzado las medidas de control del acceso que de por sí es difícil, ya que somos una comunidad de puertas abiertas que facilitamos el ingreso de la gente. Es por eso que vamos a a hacer ver al municipio el problema para encontrar alguna solución al respecto”, detalló.


Junto al mall y al persa
Hasta hace unos meses, no más de dos eventuales músicos coincidían en entregar su arte en la acera sur de la calle El Roble, entre Isabel Riquelme y 5 de Abril.


Esa era la máxima expresión de ocupación ambulante en la muy transitada cuadra colindante con el principal centro comercial de la ciudad, escenario totalmente distinto a cómo se presenta ahora.


Casi una decena de improvisados puestos de joyas, ropa y revistas se reúnen a diario en la cuadra siete de El Roble, panorama que alerta a la Cámara de Comercio de Chillán.


“Es preocupante, porque nosotros tenemos entendido que la municipalidad tiene acotada la entrega de permisos, de modo que lo que acá se observa es el incremento de vendedores que no tienen permiso municipal”, afirmó el presidente del gremio, Alejandro Lama.


A juicio del dirigente, el notorio incremento de personas realizando el comercio callejero en Chillán se debería especialmente a dos factores: el económico y la llegada de extranjeros.


Alejandro Lama sostuvo que la forma de combatir el problema es mediante un mejor trabajo de control por parte del personal municipal y policial.


“La fiscalización del municipio y de Carabineros debería ser más efectiva. Otra de las alternativas es que el municipio cumpla con la tarea de registrar e identificar con su carnet respectivo a los ambulantes que sí tienen permiso; esto facilitaría el trabajo fiscalizador”, añadió.


Algo similar viene ocurriendo en las inmediaciones del persa San Rafael en la avenida Los Puelches.


En las veredas exteriores del tradicional punto de venta se ofrecen desde ropa hasta neumáticos y poco duró el desalojo que realizó el municipio en julio pasado.


Soluciones
El alcalde Sergio Zarzar aclaró que según el convenio que se celebró con la agrupación de comerciantes ambulantes, en la calle que colinda con el hospital Herminda Martín solo se iban a permitir puestos de venta establecidos por la administración municipal, por lo que advirtió que no se aceptarán más vendedores.


 “El municipio se comprometió a hacer 10 módulos; se instaló la mitad y pronto se completará el trabajo y solo ellos podrán estar ahí. He hablado con la presidenta del sector hace unos días y estamos claros que se está instalando gente sin autorización, pero los vamos a sacar”, explicó.
El jefe comunal adelantó a LA DISCUSIÓN que para el 2017 se fortalecerá la labor de fiscalización, con lo que se buscará erradicar a los vendedores informales sin persmiso.


“El próximo año vamos a potenciar una mayor cantidad de inspectores para tener despejadas las calles céntricas, como El Roble, trabajo que compartiremos con personal de Carabineros”, enfatizó, y recalcó que están evaluando el caso del comercio informal que se genera afuera del persa San Rafael.

 

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