Nublados

Por: Rodrigo Oses 2016-11-07
Rodrigo Oses

Piero Campos mete un pase en profundidad y se la entrega a un jugador rival.

Paulo Olivares trata de controlar un balón que parece fácil y se le arranca de los pies dando paso a un contraataque de Rangers.

Michael Sobarzo recupera un balón, pero lo pierde rápidamente porque se lo entrega a un contrario.

Los tres atacantes de Ñublense, Retamal, Bustamante y Triviño, intentan controlar un balón con marca, pero se les arranca o pierden en el uno contra uno, siempre que lo intentan.

Eduardo Vilches prueba un pase profundo, pero muere en los pies de la defensa de Rangers.

Ñublense fue ayer un vendaval de impotencia, errores, limitaciones y frustración frente a Rangers de Talca.

Y si a sus ripios futbolísticos le sumamos una deficiente lectura del técnico Pablo Abraham, que apostó por variantes iniciales que no le dieron resultado y tardó en remecer su pizarra, el resultado no puede ser otro que una derrota.

Ayer Ñublense mostró, sobre todo en el primer tiempo ante los talquinos, su peor rostro. Un equipo abúlico, sin capacidad de administración ni para profundizar. Con un pobre nivel futbolístico que solo le servirá para pelear abajo.

Evidenció su falta de calidad para intentar equilibrar la supremacía de Rangers, que en funciones vitales tenía hombres de jerarquía. Un buen arquero como Luis Aseff, un central de experiencia como Jorge Sotomayor, un enganche de buen nivel como Nicolás Treco y un sempiterno goleador como Sergio Comba que marcó dos goles confirmando toda su vigencia. Por contraparte, Ñublense tuvo solo 15 minutos de reacción en el complemento, cuando descontó tras un error de la defensa rangerina, pero terminó ahogado en su falta de calidad técnica a nivel individual. La salida de Páez, que dio pase al ingreso de Luis Flores, confirmó que ayer no solo los jugadores estuvieron nublados en el campo de juego. Pablo Abraham no tuvo la mejor percepción de juego para enrielar a su equipo, pero fundamentalmente, su planificación inicial no fue la más acertada. Ñublense puede terminar mal, pero lo que está pasando es el fruto de una apuesta demasiado arriesgada. 

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