El “lado B” de Tomás Barrios, el “Gigante de Ñuble”

Por: Camilo Díaz Fotografía: Mauricio Ulloa 09:55 PM 2016-11-05

A casi un mes de cumplir los 19 años de edad, y a la vez sumar su primer año en el profesionalismo, el hasta hoy mejor tenista chillanejo de todos los tiempos, Marcelo Tomás Barrios Vera, se encumbra en el presente como el cuarto tenista chileno dada su posición dentro del ranking mundial de singles del ATP, ostentando el número 387 del orbe.

En la cancha destaca por su juego agresivo e incisivo, con la clara tendencia de apelar a puntos cortos y subir a la red aprovechando su altura que supera el metro 90, y ser gozador de un revés natural, tal y como lo ha descrito en innumerables ocasiones su entrenador desde pequeño, el penquista Gonzalo González, quien le conoce en extremo y cuya lectura tras la potencial opción de que sea nominado a la Copa Davis es enfática. Hay que dejarlo en paz.

“Hay que tener cuidado con las voladuras de luces. Yo creo que a Tomás hay que dejarlo en paz, y que él se gane el lugar cuando tenga que ser llamado a la Copa Davis por ranking. Que sea por el cuarto jugador, o tercero. Ir paso a paso, tiene que seguir trabajando y de repente estas cosas como que se desenfocan un poco, y hacen vivir realidades que no son las de él”, declaraba González sobre la eventual nominación que pudiera tener su pupilo de parte del capitán de la Copa Davis, Nicolás Massú, cuyo equipo tendrá que ir hasta República Dominicana -entre el 3 y 5 de febrero de febrero del 2017- para medirse con el local en la primera ronda de la Zona Americana.

¿Qué hay del “Gigante de Ñuble” fuera del tenis profesional?  Sus fans más cercanas, su mamá y hermana mayor, desnudan su otra faceta, el lado “B” de la raqueta chillaneja.

A ratos, denota cierto ostracismo a la hora de ser requerido por los medios de comunicación, como lo fue al haberse negado a emitir alguna declaración a quienes transmitieron desde Colombia la final y a la postre su segundo título profesional en el Futuro 4 de Valledupar, una vez terminado el partido. “No es necesario”, respondió el tenista a la entrevistadora que había ingresado a la cancha, recién terminado el partido, con Barrios retomando el aliento sentado en su silla al costado del arcilla cafetera.

Claro que allí la presión del público local, que se manifestaba en apoyo al rival colombiano del chileno, Daniel Galán, llevó a Barrios salirse del partido en ocasiones y discutir con el juez.

“El concho regalón”
El propio Tomás Barrios se definía un año atrás, en entrevista con LA DISCUSIÓN, como alguien “simpático, alegre”. Y como jugador, “agresivo, busco el ataque”.

Junto por su amor y pasión por el tenis, también gusta del fútbol, reconociéndose hincha de Ñublense y la Universidad de Chile. También comparte con su amigos, le relaja escuchar música electrónica y es de poco bailar, “pues no me dejan salir mucho”, precisaba entonces.

Como pilar fundamental, destaca el apoyo de su familia, “sin ella no hubiese llegado a ningún lado, eso es esencial”.

Y es que precisamente la mayor de sus tres hermanas, Daniela, ratifica que la relación de Tomás tanto con ella, como con sus otras hermanas, es igual, caracterizados por ser muy unidos. En lo personal, reconoce ser su “súper fan”, y respecto a lo que ya ha logrado el “concho de la familia”, por ende el regalón de todos, dice sentirse muy orgullosa, “porque lo he visto desde chiquitito esforzarse mucho por lo que quiere”.

Lo define como “buena amigo, divertido y responsable”, y pese a que estuviera hasta 8º básico en el Colegio Padre A. Hurtado -posteriormente dio exámenes libres para entrenar- era súper sociable. “Tiene muchos amigos del colegio”. Precisamente en esa faceta de alumno de enseñanza básica  recuerda que el ramo que a Tomás menos le gustaba era historia, dado que “la profesora le ponía puros 2.0 cuando él iba a campeonatos”.

Finalmente su mamá, Viviana Vera, autodefinida como su fan número 1, asume su nerviosismo a la hora de que su hijo le toca jugar, y opta por no ver los partidos.

“En estos minutos está jugando y yo no lo veo. Cuando lo tengo que ir a ver en vivo acá en Chile voy, pero seguirlo por el teléfono, me muero”, precisa. Además, dice que si bien no son “cabaleros”, cada vez previo a un viaje de Tomás a competir al extranjero, ella viaja a Santiago para hacerle el bolso.

A modo de anécdota, narra que dada la pasión heredada desde su padre, Marcelo, el espigado tenista “nació con la raqueta en la mano. Y cuando yo me iba a dormir, ellos se quedaban jugando tenis en la cancha que teníamos en la casa”.

“A la hora de dar los exámenes libres, don Óscar Arias lo apoyó mucho, él fue como su tutor y por lo menos terminó 4º medio. Es un niñito común y corriente, para nada divo, muy sociable, cariñoso con todo el mundo y le encanta venir a Chillán, pese a que viene poco”, finaliza Vera. 

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