Pesar por fallecimiento de Arturo Bonometti Brogi

Por: Comunicado de Prensa Fotografía: Victor Orellana 06:30 PM 2016-11-03

Profundo pesar despertó en la comunidad ñublensina el deceso de Arturo Bonometti, quien fuera benefactor de escuelas, bomberos y asociaciones civiles de Coihueco, Chillán, Chillán Viejo y Cabrero.

Bonometti, quien falleció hoy en su hogar producto de su avanzada edad, al pertenecer al Círcolo Italiano de Chillán, que frecuentemente solidarizaba con la Escuela República de Italia de Chillán, se interesó en seguir mejorando las condiciones del establecimiento, entregándole su apoyo por más de veinte años.

La directora del recinto educacional, que este año pasó a llamarse “Liceo República de Italia Arturo Bonometti Brogi”, Isabel Arroyo, lo recuerda como un hombre generoso, solidario y muy preocupado por los niños.

“Don Arturo era una persona muy generosa, muy preocupado por los niños del colegio. A él le importaba mucho que tuvieran un buen pasar dentro del establecimiento. Es más, incluso en muchas ocasiones se preocupó que los niños tuvieran zapatos, una buena presentación personal. Él llamaba al colegio para saber qué necesidad tenían los niños”, sostuvo.

Arroyo agregó que “para nosotros es una pérdida muy grande, lo vamos a echar mucho de menos. Por su edad y su salud era siempre como estar en un ‘hilito’, pero él de un momento a otro se reponía. Teníamos la esperanza de que esta vez saliera de ese cáncer, pero estaba muy cansado”.

Asimismo, Bonometti dejó su huella en colegios de Nebuco, Tres Esquinas de Cato y Monte Águila, comuna de Cabrero.

Arturo Bonometti será velado en su casa, ubicada en calle El Roble 444, Chillán, y sus funerales serán informados oportunamente.

“Mi mejor premio es que los niños me den la mano y me saluden”

En una entrevista publicada por Diario La Discusión el 15 de noviembre de 2015, Arturo Bonometti contó acerca de su motivación de ayudar a establecimientos educacionales, entre los que destaca La Escuela República de Italia, que hoy lleva su nombre en agradecimiento al apoyo que entrego por más de dos décadas.

“La verdad me sorprendió este reconocimiento por algo que vengo haciendo hace muchos años. Yo no soy un benefactor, es muy grande esa palabra para mí, oiga”, comentó en la oportunidad el contador de casi dos metros de estatura.

-¿Por qué ayuda a las escuelas?

-Vaya a saber uno... vendrá en los genes; es una satisfacción muy hermosa. El miércoles pasado estuve en la escuela de Nebuco y me recibieron 30 cabros... cómo no va a ser bonito que se pongan a mi lado y se me amontonen. Eso no se paga; mi mejor premio es que los niños me den la mano y me saluden (responde entre sollozos).

-¿En qué consiste la ayuda que hace?

-Lo que hacemos es entregar premios a los cabros en las escuelas para las competencias que hacen en deportes, y también al final de cada año el alumno más destacado académicamente y al mejor compañero. También hacemos mejoras en la infraestructura y ayudamos en otras cosas que necesiten.

-¿Le falta solidaridad al chillanejo?

-Hay gente en la comuna con mejor solvencia económica que la mía, que tiene veinte veces lo que tengo, y no entregan nada; ellos no van a dejar ninguna huella en este mundo y por lo menos a uno lo van a recordar con cariño. No entiendo por qué tanto afán de tener más y más riquezas en la gente y no devolver nada a la sociedad, a las finales uno se muere y no se va a llevar nada al cajón. Por eso a estos viejos ladrones de las compañías de papeles que se coludieron les obligaría hacer unas 50 casas en tres o cuatro pueblos.

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