Falso testimonio dejó a agricultor de Ñiquén un año en prisión

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Agencia Uno 09:30 PM 2016-10-31

Fueron diversos detalles advertidos en las declaraciones de una supuesta víctima de violación, las que durante un juicio realizado en el Tribunal Oral de Chillán, la semana pasada, lo que permitió al jefe de la Defensoría Penal Pública, Antonio Guerra, dejar en libertad a un agricultor adulto mayor y analfabeto, luego  de cumplir casi un año privado de libertad en condición de preso preventivo en la cárcel de San Carlos.


Era una menor de 17 años domiciliada en el sector rural de Ñiquén quien figuraba como víctima de estos ultrajes, y quien acusó a su padrastro en noviembre de 2015 de haberla violentado sexualmente entre los años 2012 y 2013, mediante engaños y amenazas.


Desde entonces, tras ser formalizado por abusos y violaciones reiteradas en contra de una menor de edad, Juan Andrade quedó en prisión preventiva y meses después, cuando el fiscal Rolando Canahuate, jefe del Ministerio Público de San Carlos, presentó la acusación expresó que la entidad persecutora pedía una pena de 10 años y un día de cárcel en su contra.


Pero la clave hallada por el abogado Guerra, fue determinante para demostrar en el estrado que la menor denunciante tuvo motivaciones desconocidas para generar un proceso judicial en contra de Andrade, en base a los que el jurista calificó como “faltas a la verdad”.


“Lo que pasa es que ella entregó tres versiones distintas de los hechos, lo que a todas luces demuestra una falta de veracidad en sus dichos. Ella le da una primera declaración a la PDI, luego otra al Ministerio Público en donde ya hace referencia a lugares de comisión de los hechos muy distantes entre sí, como por ejemplo un puente en San Carlos, donde según ella mi representado habría abusado de ella, y luego dice que eso ocurrió en el Puente Ñuble, que ni siquiera queda en la comuna de San Carlos”.


Antonio Guerra presentó ante los jueces, otros detalles en que la menor entrega a la sicóloga que la interrogó para fines de peritaje, fechas y formas de comisión del delito “totalmente distintas a las que entregó en la declaración que dio ante la PDI”.


La polémica confesión
Pero quizás la acusación más grave hecha por el abogado Guerra respecto al proceso preliminar al juicio fue que “en la PDI le hicieron firmar una declaración en la que supuestamente confesaba los delitos, pero que evidentemente no había sido hecha por mi representado, quien es analfabeto, ya que utilizaba terminología y construcción de oraciones que no son las que él pudiese haber dado por su limitado léxico, no hay que olvidar que además, él presenta un leve déficit intelectual, por lo que nosotros creemos en su versión cuando dice que en la unidad policial le dijeron que si no firmaba la declaración se iba a ir preso, y de hecho como ni siquiera tiene firma, tuvo que poner la huella, pero lo cierto es que él jamás confesó ser autor de esas imputaciones”.


Finalmente, Guerra hizo notar en el estrado que la menor denunciante, “tres semanas antes de que comenzara el juicio, trató de hacerle una visita a mi representado, la que él no aceptó. Esto es muy extraño y escapa a toda lógica, jamás hemos sabido de casos de víctimas de violación que libre y voluntariamente vayan a visitar a su agresor cuando éste está preso. Esto nos refuerza el convencimiento de que la menor tenía motivaciones que desconocemos, para haber acusado a nuestro representado por un delito tan gravosos y que él no cometió”, cerró Guerra.


Finalmente, y por unanimidad, el Tribunal Oral en lo Penal de Chillán decidió absolver a Juan Andrade.


Por su parte, la PDI informó a través de su unidad de Comunicaciones que todos sus interrogatorios se ajustan a un protocolo transparente y negó cualquier tipo de presiones en este caso. 

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