Generación de capital humano

Por: La Discusión 08:15 PM 2016-10-31

No cabe duda que la cobertura de la educación superior se ha incrementado notoriamente en los últimos 25 años. En los sectores más vulnerables, un 39% de los jóvenes de 18 a 24 años asiste a un establecimiento de enseñanza superior, una cifra bastante más alta que el 5% de 1990. Un proceso que se atribuye a las becas y créditos, pero también al aumento de los ingresos de las familias.


En la Provincia de Ñuble, según la Encuesta Casen 2015, un 42% de los jóvenes que no estudian, aducen motivos económicos para no hacerlo, lo que plantea una serie de desafíos no solo como país, sino que como futura región. A ello se agrega que un 35,6% argumenta que ya terminó de estudiar, lo que está asociado a un problema de expectativas, pues buena parte de ellos se quedará con los conocimientos adquiridos en el colegio.


Como se sabe, Ñuble tiene altas tasas de pobreza (20,8%), lo que está directamente relacionado con bajos salarios, lo que se atribuye a una de las más importantes falencias de la zona: la escasez de capital humano calificado. El problema, sin embargo, no se resuelve únicamente generando más profesionales y técnicos, pues las estadísticas demuestran la fuerte migración de talentos hacia otras regiones donde existen mayores oportunidades laborales. 


La raíz de este problema está en la matriz productiva local, caracterizada por una fuerte dependencia de la explotación de recursos naturales y comercialización de commodities con muy bajo valor agregado, lo que en consecuencia, no exige de una masa crítica de profesionales y técnicos. De esa forma, el mercado no demanda el capital humano que no requiere, y se mantiene el círculo vicioso.


Uno de los desafíos entonces, es aprovechar la oportunidad que representará contar con mayor autonomía en la gestión de recursos públicos para focalizar el gasto y la inversión en áreas que requieren de incentivos, como por ejemplo, potenciar la agregación de valor, principalmente en la agroindustria, así como también en otros sectores estratégicos.


Pero otro desafío importante es focalizar los esfuerzos en contar con el capital humano calificado que va a demandar el desarrollo de los sectores estratégicos, donde si bien se reconoce la capacidad de los establecimientos de enseñanza superior de ir adaptando su oferta a los requerimientos del mercado, hay una inmensa tarea por delante en materia de diversificación y también en cobertura en los segmentos vulnerables.


Respecto de lo último, la gratuidad puede contribuir efectivamente a avanzar en materia de cobertura de educación superior, pero la focalización en los sectores más vulnerables requiere de una política mucho más ambiciosa, donde tal vez sea más eficiente para el Estado postergar la gratuidad universal y en su reemplazo, generar potentes incentivos para que los jóvenes que viven bajo la línea de pobreza puedan contar con subsidios de alojamiento, si se requieren, o incluso, subsidios para empleos de medio tiempo.


El gasto fiscal requiere de responsabilidad, pero también es clave evitar que el mercado defina el rumbo que debe tomar el mercado laboral, pues lo que ocurre hoy en Ñuble es precisamente fruto de la acción del mercado y de la ausencia de una política al respecto. La construcción de la Región de Ñuble necesita de todos, y el camino al desarrollo exige de políticas eficientes sobre la base de una estrategia de largo plazo.

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