42 por ciento de jóvenes de Ñuble no estudia por razones económicas

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa Ganz 10:20 AM 2016-10-30

Un 41,1% de los jóvenes de 18 a 24 años de la Provincia de Ñuble declara no estar asistiendo a un establecimiento educacional por tener dificultades económicas, a los que se suman un 0,9% que argumentan que están trabajando o en busca de trabajo, según reveló la Encuesta Casen 2015.

La proporción es similar tanto en los segmentos pobres como no pobres, ya que mientras un 41,4% de los jóvenes vulnerables aduce una dificultad económica, este argumento es expresado por el 41% de los no pobres. Asimismo, mientras un 0,0% de los que viven bajo la línea de pobreza declara que está trabajando o busca un empleo, la cifra crece a 1% entre los no pobres.

Diametralmente distintas son las cifras nacionales, en que un promedio de 8,9% dijo que no estudia por dificultades económicas (10,1% en el segmento pobre) y un 38% aduce que está trabajando o buscando trabajo (27,4% en el segmento pobre).

Volviendo a Ñuble, destacan también otras razones, como “terminó de estudiar”, que representa un 35,6% (28,8% a nivel nacional), lo que significa que efectivamente obtuvo un título profesional, o por un tema de expectativas, se quedó con los conocimientos adquiridos en el colegio, plantea un estudio realizado por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD).

Otras razones relevantes se relacionan con el embarazo o la paternidad (9,5% en segmentos pobres y 4,1% en no pobres); y porque “no le interesa” (5,3% en pobres y 2,7% en no pobres). 

Al respecto, el director del Centro de estudios Cerregional, Renato Segura, la política de gratuidad, que comenzó a operar este año -y por lo tanto no está considerada en la Casen-, no solucionará esta situación.

“Desde el punto de vista del impacto en la actividad económica del territorio, importa más la calidad del servicio educativo que si es gratuito o no. La gratuidad ha mezclado la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior con los talentos y vocación de los jóvenes. Por mucha gratuidad que se inyecte al sistema, si no va acompañado de calidad educativa y talentos y vocación de los educandos, es poco lo que se avanza en materia de mejorar las condiciones del mercado laboral para un país que busca cruzar el umbral de desarrollo”.

Consultado respecto de la conveniencia de implementar incentivos económicos adicionales a la gratuidad, para incrementar la cobertura de educación superior en los segmentos más vulnerables, el investigador expuso que “los países que han implementado la gratuidad, lo financian con impuestos. El problema que tenemos en Chile es que, al final, los impuestos recaudados van a parar a cualquier parte, menos a servir el objetivo para cuáles fueron diseñados”.

aumento de cobertura
Según un estudio realizado por LyD, ha habido “una mejora sostenida en la cobertura”. En 1990, un 5% de los jóvenes más vulnerables -entre 18 y 24 años- asistía a la educación superior. Pero el año pasado, ese porcentaje había aumentado a 39%. En tanto, la matrícula de los alumnos del estrato más alto pasó de 40 a 99% en el mismo período.

Para el asesor de LyD citado por El Mercurio, Jorge Avilés, “es una buena noticia”, y se explicaría por dos mecanismos: las becas y créditos que favorecen a los más vulnerables y, además, porque “existe una mayor demanda por la educación técnica profesional (...) que ofrece carreras más cortas y baratas”.

Un proceso similar se observa a nivel provincial, donde ha crecido la oferta de estudios superiores, principalmente en Chillán.

En ese sentido, la mayor demanda por educación técnica ha ido de la mano con el proceso de desarrollo de la economía chilena, donde se ha registrado un aumento promedio de los ingresos y se han generado expectativas entre las familias chilenas de poder mejorar sus ingresos a través de la educación.

“La economía chilena, regional y local, a falta de inversión, está haciendo un uso intensivo del factor trabajo. En especial, ha aumentado la demanda de técnicos de nivel superior. Esto ha generado en la población joven, una mayor predisposición en volcar sus esfuerzos educativos en la formación técnica profesional, lo cual ha impactado positivamente en la cobertura”, sostuvo Segura.

capital humano
Pese a lo anterior, la Provincia de Ñuble aún exhibe un rezago en materia de capital humano, lo que está asociado a la migración, pero también a los niveles de pobreza y escasez de oportunidades que se revela en la Casen 2015.

Según la encuesta, un 76,6% de las personas mayores de 15 años en Ñuble no tiene estudios superiores, una cifra superior al promedio nacional de 71,7%.
De igual forma, un 34,5% de los mayores de 15 años ni siquiera tiene estudios de enseñanza media, mientras que a nivel nacional corresponde a un 24,9%.

Lo anterior revela una de las principales debilidades de la provincia que aspira a ser región, y según el economista Renato Segura, tiene su origen en la matriz productiva de la zona, que por su bajo nivel de agragción de valor, no requiere capital humano con más calificación. 

“El que tira la actividad económica y la cantidad y nivel educacional de la mano de obra, es la actividad productiva. Si en la Provincia de Ñuble existe déficit de profesionales y técnicos de nivel superior, es consecuencia de que la matriz productiva regional no los necesita o, al menos, no son críticos para el nivel de actividad económica del territorio”. 

Es por ello que el investigador afirmó que si se presiona por un mayor valor agregado en la producción local, “existirá una mayor demanda de personal especializado, lo que presionará los salarios al alza, generando incentivos a procesos migratorios y/o un incremento de los jóvenes a no migrar del territorio, a cambio de lograr un mayor nivel de especialización”.

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