“Todo lo que soy se lo debo al maestro chillanejo Enrique Gajardo”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Teleseries chilenas 10:50 PM 2016-10-29

A sus 85 años Gabriela Medina Espinoza sigue más vigente que nunca. La actriz, que logró formar una familia entera ligada al teatro de la mano de su esposo César Arredondo y su hijo Claudio, acaba de llegar desde Europa en donde participó de una gira que la llevó por varios países en donde fue objeto de homenajes por su destacada trayectoria.

En Chillán reconocen también su tremenda labor y en este marco es que en enero próximo el Encuentro Internacional de Teatro para Chillán, Entepach, hará lo propio con la actriz que siente un lazo muy estrecho con esta ciudad de la mano de Enrique Gajardo Velásquez.

El 16 de enero del 2017 (día en que comienza la versión 22 de esta actividad) Gabriela Medina recibirá el galardón que lleva por nombre al personaje que la descubrió y la incentivó a continuar adelante en la senda del teatro. En la década de los sesenta, Gabriela se había recibido como profesora normalista y su primer trabajo lo obtuvo en Osorno. En esa ciudad conoció al maestro Gajardo, quien se encontraba de gira por esa ciudad con las escuelas de teatro de vacaciones de invierno de la Universidad de Chile, en donde se desempeñaba como docente. Ella le contó que lo suyo era la actuación. Él la conminó a seguir el camino de su mano.

“Cuando me avisaron de este premio, lo tomé con mucha alegría y gratitud porque Enrique Gajardo fue mi maestro y para mí es un honor enorme recibir esto. Estuve con él desde que empecé a asomarme en el teatro y siempre lo he recordado con mucho cariño. Además, con Chillán también tengo lazos puesto que él hacía clases en la Universidad de Chile, pero seguía viviendo en Chillán, ciudad hasta donde nos llevó varias veces para actuar. Mi primera actuación con público se dio precisamente en esa ciudad a la que quiero mucho, esto en la década de los sesenta”, explica desde Santiago.

“Cuando Enrique trabajaba en la Universidad de Chile tenía un grupo selecto de actores como Mario Lorca, Roberto Parada, en fin, grandes actores. Entre todos hacíamos lecturas dramatizadas fáciles de transportar y él nos llevaba a Chillán porque vivía allá. Nos presentábamos en una escuela que tenía un salón de actos muy grande”, recuerda para LA DISCUSIÓN.  

- Gabriela ¿Cómo era él?

- Tengo los mejores recuerdos de Enrique. Fue mi maestro. Lo conocí cuando el teatro estaba despertando con toda la fuerza de mi corazón. Cuando yo trabajaba como profesora en Osorno, él llegó con estas escuelas de invierno a la zona. No dudé y me inscribí en su taller y él nos enseñaba teatro en esos días de vacaciones. Nunca más nos soltamos de la mano. Él descubrió en mí una gran actriz y yo descubrí en él a un gran maestro.

-¿Regresó usted a Chillán tras la muerte de Enrique?

- No. Por esos años estuve en la Universidad Técnica del Estado, y en ese contexto alguna vez regresamos a Chillán. Pero ahora voy a ir en enero al Entepach, por cierto que lo haré, estoy muy entusiasmada y muy contenta.

-¿En qué nuevo proyecto está trabajando?

- En una obra de teatro. La verdad es que este año estuve un poco paralizada hermosamente porque fui a una gira a Europa haciendo teatro. En Suecia me hicieron un homenaje maravilloso. Me nombraron Hija Ilustre y estaba hasta el embajador de Chile. Anduve por Suecia, Portugal y España y eso me paralizó de trabajo porque yo andaba fuera. Ahora voy a empezar a ensayar una obra en Rancagua, ciudad con la que trabajo bastante, con Teatro La Casa. Se trata de una obra que vamos a montar para el verano y que se llama “Hasta que tu madre nos separe”.

-Y a la espera de este reencuentro con Chillán…

- Eso quiero recalcar. Para mí es un orgullo y una alegría tremenda que exista este premio. Me enteré cuando me mandaron la invitación y supe que hay otras actrices premiadas con este galardón. Yo lo esperaba porque yo soy producto de Enrique Gajardo.

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