Los cambios que se esperan en Chillán ante "Ley del Respeto Callejero"

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 10:40 PM 2016-10-29

Frases hipnóticas como la de Neruda cuando dice “quisiera hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos” no es a lo que se refiere el proyecto de ley del Acoso Callejero que hoy se discute en la Cámara Baja y que pretende sancionar penalmente el acoso callejero, viciosamente conocido como “Ley del Piropo”.

De hecho, son los propios diputados quienes han pedido insistentemente que le dejen de decir “Ley del Piropo”, pese a que la calle ya la bautizó oleada y sacramentadamente con ese nombre. Hay mucho que afinar, claro está, para entenderlo y más complejo aún, internalizarlo en una sociedad como la chillaneja, que como parte de las muchas sociedades surgidas desde el patriarcal mundo del agro y lo rural, “debe comenzar a trabajar esto desde la familia y también desde el colegio para avanzar en esta ley que contribuye a que las mujeres dejen de sufrir la violencia de género”, comentó la socióloga de la Universidad del Bío-Bío, Cristina Martín.

La ley, para dejarlo en claro, se llama ley del Respeto Callejero, del que la diputada ñublensina Loreto Carvajal es una de las autoras.

Éste es claro en definir que se sancionaría penalmente todos aquellos comentarios realizados estrictamente en espacios públicos. En cita literal del proyecto es el “acto de naturaleza o connotación sexual, ocurrido en lugares o espacios públicos o de acceso público, en contra de una persona que no desea y/o rechaza la conducta, afectando la dignidad y/o derechos fundamentales de la víctima”.

La parlamentaria PPD aclara a LA DISCUSIÓN, que “acá lo que se protege es la seguridad de la mujer, su derecho a transitar libremente por espacios públicos sin ser intimidada por actos o manifestaciones verbales de connotación sexual y ofensivas, pero se debe aclarar que no se trata de frases como mijita rica o cosita, no es ese el tema, pero el proyecto está plenamente justificado si se atiende a cifras que apuntan a que el 90% de las mujeres suelen sufrir de acoso callejero intimidante y de connotación sexual en el transcurso del día, hay hombres que le han dicho a mujeres, oye, estás violable, entonces esta ley busca que se realice una reparación al daño que se le hace a la dignidad de las mujeres”. 

“Esto parte a los 12 años”

La agrupación  colectiva Cuerpo de Violeta ya se ha hecho notar en la ciudad mediante diversas manifestaciones a favor de los derechos de la mujer. El último fue una masiva marcha en contra del femicidio.

Una de sus representantes es Belén Rivas, quien explicó que como agrupación tienen altas expectativas respecto a esta ley, ya que “las mujeres comienzan a sentir el acoso callejero desde los 12 años, debido a que estamos en una sociedad de tradición machista, lo que nos genera inseguridad, intimidación y la sensación de ser pasadas a llevar sin razón alguna”.

En su calidad de profesora, plantea que el problema debe ser tratado desde las aulas, enseñándole a los alumnos a que “nadie tiene derecho a hacerle comentarios valorando tu cuerpo, ni menos con connotación sexual. En Chile la violencia de género se ha naturalizado y es clave legislar para visibilizar el problema ya que los hombres ni siquiera se dan cuenta de lo desagradable que es ser alguien a quien se le gritan cosas en la calle referente a tu cuerpo, todos los días”.

En esa misma línea, la socióloga Cristina Martín, sugiere que “la ley es necesaria para proteger a la mujer como sujetos sociales, ya que las relaciones aún se construyen con una base fuertemente patriarcal y eso se ve en las casas, en el trabajo y en el mundo público”.

Para poder llegar a un cambio concreto, la profesional dice que se debe ir internalizando este método de relaciones sociales en donde la mujer no sea acosada verbal o gestualmente en la calle.

Al proyectar la ley a futuro, la socióloga advierte que se puede llegar a observar cambios aún más profundos, como el de dejar a mujeres en connotaciones sexuales para publicidad, promociones o incluso portadas de revistas.

Sin embargo, y a diferencia de la postura radical que expone Belén Rivas respecto a cualquier manifestación estética, Cristina Martin estima que no se trata de cortar con actitudes de galantería, “porque manifestarse sanamente a favor de tu apariencia no es malo, creo que la idea es cortar la agresividad, no la cortesía”.

De hecho, la misma diputada Carvajal es clara al decir que “esos piropos no pueden ser sancionados ni perseguidos, acá estamos hablando de agresiones”.

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