Empleo femenino

Por: La Discusión Fotografía: Mauricio Ulloa 09:05 AM 2016-10-29

En los últimos 20 años, la participación de la mujer en la fuerza de trabajo ha crecido notoriamente, al mismo tiempo que la economía y la sociedad han ido abriendo puertas para la incorporación femenina al mercado laboral. 


De hecho, fue un aspecto destacado ayer por la autoridad económica regional al referirse a los avances en materia de empleo, atribuyéndole a la influencia de las mujeres una importante responsabilidad en el descenso anual de la tasa de desempleo y en su comportamiento trimestral. 


El seremi del ramo, explicó que históricamente la tasa de desempleo de los hombres ha sido menor, pero en este trimestre se produjo un quiebre, pues la de las mujeres alcanzó a 7,4% y la de los hombres a 7,9%. “Es la tasa más baja que ha tenido en comparación con los hombres en los últimos 12 meses. Esto se debe a que la mujer se está incorporando más al mundo laboral, que está haciendo ofertas significativas para las mujeres”, valoró el personero.


Sin embargo, este positivo hecho, que confirma también la pertinencia de políticas públicas de género en materia de capacitación, no debe conducir a errores en el análisis global sobre participación de la mujer en el trabajo, que sigue siendo baja en comparación con la del hombre, pues no supera el 50%, en circunstancias que en Ñuble la tasa en los hombres supera el 75%. 


En ese sentido, la compatibilización de la vida familiar, específicamente la crianza de los hijos, sigue jugando un rol fundamental como principal factor de incorporación, pero también emergen otras causas que muchas veces se vinculan con la primera, como los bajos ingresos que perciben las mujeres, aspecto clave que hace que el costo de oportunidad de ingresar al mercado laboral sea más alto (el sueldo de una niñera o el pago de una guardería) que el salario al que se aspira. Y esto lleva al ámbito de la segregación de la mujer a ciertos sectores de la economía, así como también a la discriminación en cuanto a la calidad de los empleos, donde la precarización del trabajo es más notorio en mujeres que en hombres. 


Muchas de las mujeres trabajan informalmente, es decir, no cuentan con contrato de trabajo ni previsión social y de salud. En Ñuble hay un porcentaje mayor de ocupados por cuenta propia (independientes) en mujeres que en hombres, y por el contrario, una menor proporción de asalariados mujeres que varones.  


La precariedad de los empleos de las mujeres tiene mucho que ver con las rigideces del mercado laboral, pero también con una cuota importante de discriminación cultural, legal y económica. Lamentablemente, esta brecha entre hombres y mujeres es más notoria en los segmentos más pobres de la población. 


A nivel gubernamental se han dado pasos importantes para contrarrestar las inequidades del mercado laboral, sin embargo, persiste el desafío de poner fin a las discriminaciones que desincentivan la contratación de mujeres y que están contenidas en el Código del Trabajo, modificar la Ley de Isapres que castiga a la mujer fértil, flexibilizar las leyes laborales de manera que el teletrabajo y las jornadas parciales sean una alternativa viable, prohibir y sancionar las inequidades salariales en el sector privado, reducir los contratos a honorarios y establecer la obligatoriedad de las cotizaciones previsionales y de salud para todos los trabajadores, independiente de si tienen o no contrato. 


En todo caso, la principal tarea, y que corresponde a la sociedad toda, es reconocer el rol fundamental de la mujer como madre y trabajadora, facilitando su inserción laboral.

 

Comentarios