La hoja de ruta de María José Etchegaray al frente de FIA

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 07:45 PM 2016-10-28

María José Etchegaray asumió como directora de la Fundación para la Innovación Agraria del Ministerio de Agricultura (FIA) el 5 de septiembre, tras desempeñarse como subdirectora y jefa de la Unidad de Desarrollo Estratégico de FIA desde 2014. Ingeniero agrónoma de la Universidad de Chile, posee una amplia experiencia en la creación de programas de apoyo a la innovación y formación de recursos humanos para la innovación y el emprendimiento a nivel sectorial.


-¿Cuáles serán los ejes del trabajo de FIA a los cuales se les dará prioridad en lo que resta del gobierno?
-Lo primero es trabajar en torno a los programas de innovación y consolidarlo como instrumento de expresión de acuerdo entre el sector público y privado y del sector de investigación respecto de cuáles son las prioridades en las cuales debemos invertir en materia de investigación y de innovación. Para eso hemos consolidado comisiones de innovación o mesas de trabajo, que algunas tienen expresión territorial, como la de productos forestales no madereros, pero también hay otras que son de carácter nacional, por su amplitud y características, pero lo importante es que en cada una de ellas hemos ido fijando una agenda de trabajo, de prioridades, que nos ha ido ayudando a focalizar más la inversión de recursos de la institución.

Y a partir de eso surgen las dos líneas de trabajo que ya partimos hace un tiempo y que buscamos consolidar, donde una es el tema de la agricultura sustentable en un escenario de cambio climático, donde entendemos que hay elementos ambientales, pero también económicos y sociales. Y el segundo tema más relevante es el de alimentos saludables, donde buscamos que a lo largo de la cadena productiva orientemos nuestro quehacer a la agregación de valor a nuestra agricultura a través de la producción de alimentos saludables, y eso también involucra varios temas, desde inocuidad, optimización de recursos, utilización de insumos, variedades que impriman un valor a los productos hasta la transformación y agregación de valor.


Otro eje es hacia quiénes focalizar la acción, y por un lado está la pequeña empresa o pyme agrícola, tomando también a quienes hacen una transformación de productos, que es lo que llamamos unidades económicas de pequeña y mediana escala, y eso es un sector relevante en el cual nos hemos focalizado. Y el segundo sector de focalización son los jóvenes, los más vinculados al ámbito rural, que desde distintos ámbitos del conocimiento pueden aportar a mirar esta agricultura desde una perspectiva sustentable y de una agregación de valor, con elementos tecnológicos y con aquellos ámbitos del conocimiento que pueden ser complementarios a las áreas más específicas del agro, como la informática, la robótica, la electrónica y la biotecnología, por ejemplo, que han sido han áreas muy importantes en el desarrollo agrícola y que queremos potenciar.


-¿Qué oportunidad tienen los productores de Ñuble en la producción de alimentos saludables?
-Muchas, yo creo que Ñuble es una región muy atractiva en ese sentido. Ñuble está viviendo, por un lado, una transición, en que las cifras lo dicen, donde se ve cómo se ha incorporado la fruticultura y otros rubros, lo que va transformando un poco la economía agrícola de la región, dado por un lado por las condiciones agroclimáticas, cómo se han ido modificando, y por el interés de los inversionistas. Segundo, tiene todo un ámbito de los productos forestales no madereros, que es muy importante en la región y que aporta varios productos interesantes, desde la rosa mosqueta hasta el maqui y los hongos, como algunos ejemplos, y son productos que tienen un alto valor, lo que es reconocido por el mercado. Ahí hay una oportunidad interesante.
También está el sector apícola, que es muy relevante en la región, donde hay programas de desarrollo relevantes, habilitantes y potenciadores de esta actividad, tanto por el lado de la investigación y la innovación como por el fomento productivo.
Y además está el Valle del Itata y el aporte que hace desde la producción vitivinícola, es un potencial desde la posibilidad de dar aún más valor, yo creo que hay ahí una brecha aún por desarrollar considerando todas las oportunidades que está ofreciendo ese valle, no solo porque tenemos más superficie, sino que por cómo hacemos más óptima la producción, obtenemos mejores rendimientos, mejor calidad de la uva y luego la mejora en los procesos enológicos, que vayan agregando valor a la producción y además, diferenciando esta producción.


-¿Cuáles son las principales brechas para la innovación que se observan entre los pequeños y medianos productores?
-Yo creo que por un lado, es la articulación o la coordinación entre el sector productivo y los centros de investigación, quienes pueden colaborar en los procesos de innovación. La innovación no se hace solo, se hace con distintas miradas y competencias, son procesos creativos y estos requieren diálogo, para eso necesitas redes, y yo creo que ahí hay una brecha que es muy relevante. Y por eso nosotros en todos nuestros instrumentos somos bien exigentes en que vengan asociados, articulados, el sector de investigación con el productivo, cada uno solo no necesariamente funciona, los sectores productivos no tienen unidades de investigación y desarrollo tecnológico, entonces requieren de capacidades que están afuera para poder trabajar en conjunto, y viceversa.
diversificación


-¿Puede ser la innovación una respuesta a las asimetrías que se observan en algunos mercados en que existe una alta concentración de los poderes compradores? Están los casos de los productores de uva y de leche, por ejemplo.
-Yo creo que sí. No solo en los procesos de innovación que permiten mejorar productividad o calidad de los productos, sino que también en aquellos orientados a diversificar o diferenciar los productos. Puede haber una diferenciación, por ejemplo, a partir del territorio, y un ejemplo es el Valle del Itata, qué significa que un vino sea del Valle del Itata y no de Colchagua o del Maule, qué elementos diferenciadores voy a tener; o las cepas, hay cepas tradicionales que imprimen un valor determinado, y vemos que hay cepas que son propias de un territorio; después vienen los relatos, hay una historia detrás, hay procesos tradicionales que se rescatan, que es otra forma de mirarlo, y yo hago una historia de eso. Hay muchos aspectos en los que la innovación puede ayudar, como el marketing.


-¿Qué oportunidad representa la industria de los ingredientes para Ñuble?
-Yo creo que hay un potencial, y por eso vamos a lanzar un programa grande de desarrollo de polos territoriales, como aporte para la industria de los ingredientes funcionales y los aditivos especializados, y eso agrega también colorantes o espesantes, y un montón de otros insumos que se requieren para la industria de los alimentos que son de base natural, y la Provincia de Ñuble y la Región del Bío Bío en general presentan un muy buen potencial para eso. Nosotros vamos a publicar prontamente un estudio sobre las potencialidades de Chile en esta materia, y son de varios productos. Nosotros hicimos un catastro de 290 empresas en Chile que están exportando o poniendo en el mercado ingredientes funcionales y aditivos especializados y que muchas de las materias primas las importan, porque presentan una brecha, una falla de coordinación, entre la oferta o posible oferta de materias primas y estas empresas que las requieren, entonces, lo que quieren hacer estos polos es buscar que se encuentren estos dos eslabones de la cadena. Imagínate lo que puede ser eso en los colorantes, donde hay diversidad de hortalizas y frutales, praderas que pueden aportar clorofila, y así también están los antioxidantes, donde hemos hecho algunos proyectos en la región, es un territorio que tiene un alto potencial, que tenemos mucho por avanzar y que en el marco del Programa nacional estratégico de alimentos, vamos a apoyar este sector conformando cuatro polos territoriales en el país.

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