22 excursionistas han sido rescatados este año en Las Trancas

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Socorro Andino 10:25 PM 2016-10-27

Un letrero en el que se sugiere a los turistas que suben al Valle Las Trancas pasar a registrarse en Carabineros, es el que luce plenamente visible a las afueras del retén de esa localidad precordillerana pinteña, a un costado del camino obligatorio que conduce a las Termas de Chillán.


“El problema es que como no es una obligación, solo una sugerencia, calculamos que apenas un 20 o un 30% de las personas que llegan al lugar pasan a registrarse”, explican en la unidad de Carabineros dirigida por el teniente Víctor Cerda.


Si se entiende que a diario quienes suben son más 400 personas, es evidente que muchos lo hacen con la intención de realizar alguna excursión, los que por tradición conducen a la laguna El Huemul, o al sector de Aguas Calientes, principalmente.


“Sin embargo, con estos de las erupciones del volcán Chillán, hay muchas personas que están tratando de acercársele lo más posible, tal vez por el morbo, y traspasan por largo el radio de tres kilómetros de seguridad que tiene el volcán”, insisten en la unidad policial.


La recomendación es registrarse en la unidad, para saber quién estará donde, por cuánto tiempo aproximadamente, y a qué números contactarse en caso de emergencias. Consejos que llegan en una semana marcada por el extravío de dos estudiantes de ingeniería y amantes del trekking, quienes tras 12 días de intensa búsqueda fueron hallados sin vida a más de 3.000 metros en el cerro Provincia, en Santiago.


Y casi el mismo día que los hallaron, esto es el 26 de octubre, se dio aviso del extravío de otros tres excursionistas de 18 años en la Quebrada de Macul, quienes debieron ser rescatados por el GOPE de Carabineros.


La advertencia es más que válida si se conoce que solo en lo que va del año, Carabineros y personal de Socorro Andino han debido rescatar a 22 turistas desde algún punto del Valle Las Trancas.


“Y ninguno de esos 22 excursionistas  había pasado a registrarse en Carabineros”, advirtieron en el retén, en donde el conteo registra  84 turistas en el mes de octubre, otros 67 en septiembre, y “esto va en alza en estos meses. Por ejemplo, el mes de mayor asistencia suele ser febrero, con cerca de 145 personas, pero insistimos, son solo los que se registran, ya que quienes no lo hacen, son muchos más”, subrayaron.


Los mismos errores de siempre
Quien suponga que la experiencia garantiza una excursión segura, comete un error.


En junio de 2009 es cuando se produjo el último deceso de un excursionista en Ñuble, tratándose del estudiante de Educación Física, Guillermo Zapata, de 23 años, quien junto a dos de los amigos con que frecuentaba la zona para hacer excursiones, llegó hasta el sector de Aguas Calientes.


Una vez en el torrente que origina el río Diguillín, Zapata descendió unos metros para beber agua y una pesada roca se desprendió sobre él, provocándole la muerte.


Si bien hubo un segundo fallecido en esa zona, no se le registra como accidente de andinismo, ya que fue el caso Ignacio Sarpi, un estudiante universitario que aquejado de una profunda depresión producto de una enfermedad, llegó hasta las cercanías del hotel de Las Termas de Chillán y decidió suicidarse al interior de una carpa, siendo hallado luego por un turista alemán, gracias a que fue encontrando diversos mensajes que el joven fue dejando para asegurarse de que hallaran su cadáver y lo entregaran a su familia.


Otro de los casos más graves de los últimos años lo sufrió el abogado Guillermo Valdés, quien con parte de su Grupo Andino realizó una excursión a la laguna El Huemul, en agosto de 2014.


“Eso fue un error que cometimos, porque subimos sin revisar el clima. De hecho estuvimos discutiendo si subir o no, al final decidimos hacerlo, pero las condiciones climáticas cambiaron radicalmente y en varios puntos volvimos a discutir si seguíamos o no. Al final, cuando decidimos bajar, había una nubosidad tan espesa que apenas veíamos a una distancia de 20 metros”, comentó   a LA DISCUSIÓN.


Puesto que Valdés conocía esa ruta desde los 17 años, de hecho a esa edad también se extravió con un tío en Las Trancas, decidió tomar la delantera del grupo para guiarlos.


“Fue en ese momento en que resbalé y comencé a rodar cuesta abajo. Tuve una fractura expuesta de cráneo, pero afortunadamente la fractura no llegó hasta la última capa, pero sí estuve en riesgo vital y debí quedar hospitalizado entre dos y tres semanas, más todo el reposo en la casa. De hecho, recuerdo que me costaba mucho caminar”, relata.


La importancia de subir equipados
René Cárdenas, director técnico del equipo de Socorro Andino de Ñuble, sintetiza lo anterior advirtiendo que “la experiencia sirve mucho, pero no basta, si se cometen errores, la montaña no perdona”.


Cárdenas, quien además es teniente del Cuerpo de Bomberos de Pinto, dice que los errores más comunes de quienes se extravían son el no buscar información sobre las condiciones climáticas en la montaña, el no llevar la ropa, los zapatos y todo el equipo necesario; no registrarse en Carabineros; realizar la excursión sin un guía y el no conocer la zona.


“En el caso de las personas que se han perdido en las cercanías de la laguna El Huemul, es porque no hacen el descenso por el camino habitual. De hecho ese camino está totalmente señalizado, no hay cómo perderse, pero como es exigente ya que hay pendientes de hasta 45 grados, a muchos les aconsejan volverse por la ruta Los Caballos, que si bien es menos exigente -aunque el doble de larga- hay puntos en el que es muy fácil desviarse del camino y si no se lleva un GPS, la probabilidad de extraviarse es alta”.


No es de sorprender que se destaque de los estudiantes fallecidos en Santiago, Vicente Charpentier y Joaquín Castillo, el que eran fanáticos del deporte, si se busca precisar que eran jóvenes con las condiciones físicas óptimas para enfrentar una excursión que proponga riesgos.


Pero si por un lado los otros tres jóvenes hallados por el GOPE en Macul solo portaban polerones y jeans, los universitarios increíblemente iban vestidos de shorts y polera.


“Después de mi accidente he vuelto a Shangri La, pero esta vez me encargo de llevar todo mi equipo, desde la ropa técnica, los zapatos, el GPS y el casco, que si lo hubiera llevado esa vez, no me habría fracturado el cráneo”, reflexionó el abogado Valdés.


Finalmente, desde Socorro Andino explicaron que la contratación de un guía experto tiene un costo promedio de 10 mil pesos por persona.

“La gente no entiende lo peligroso que es acercarse mucho al volcán”

René Cárdenas, director técnico del equipo de Socorro Andino, se  hizo  eco de los solicitado por Carabineros e hizo un llamado a evitar otro de los errores observados en los últimos meses, el de excursionar en las cercanías del volcán.


“Eso es demasiado peligroso y las personas sin experiencia no lo entienden. Hoy ya se han formado cuatro cráteres más y cada vez que se forma una, lo que se ve desde lejos es solo ceniza y vapor, pero lo que no saben es que también hay expulsiones de piroplastos, de rocas”, explica.


Otro de los puntos que se deben tener en cuenta es que en caso de accidente, o de extraviarse al anochecer y cuando las temperaturas bajan drásticamente, sobre todo si se entiende que se está a más de 1.200 metros de altura, es que el rescate de una persona puede tardar horas, si es que no días.


 “Si una persona se accidenta en esa zona, con suerte el equipo de rescate llegará al lugar en unas cinco horas, ya que las telesillas de las Termas fueron guardadas hasta la próxima temporada, y la moto nieve tampoco puede recorrer tramos en donde a veces hay nieve y a veces tierra. Eso, en caso que sepamos exactamente dónde está el accidentado, por lo que si no se lleva la ropa técnica adecuada, los riesgos de morir de hipotermia son evidentes”.


Por esta razón se advierte que no basta con utilizar ropa de invierno como la que se usa en sectores urbanos “y también siempre es útil llevar fósforos, pitos, linternas y agua, porque de hecho para que pudieran encontrarme hubo que hacer fogatas con ropa”, comentó el abogado Guillermo Valdés, gravemente accidentado en 2014.

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